El Poder de la Adopción




El Poder de la Adopción

“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”

(Romanos 8:15).

La Biblia nos enseña que los que han recibido a Cristo, hemos recibido el espíritu de adopción, en Gálatas 4:6 nos dice que hemos recibido el Espíritu del Hijo (de Jesús). Así que dentro de nosotros esta el testigo interior, el Espíritu Santo es el que nos dice que somos hijos de Dios (Romanos 8:16), que ya no somos hijos de desobediencia.

Adopción, Derecho Legal

La adopción es un acto legal en donde se crea un vínculo de parentesco entre dos personas. Un matrimonio adopta a un niño y legalmente ahora son sus padres, sus tutores. Cuando no estamos en Cristo, cuando no hemos aceptado el sacrificio de Jesús, y no hemos reconocido que ahora es nuestro Señor y Salvador, estamos bajo el dominio del diablo, los que no son hijos de Dios, son hijos de diablo.

Dios sabía que si el diablo seguía siendo nuestro padre, si el tenía nuestra patria potestad, el derecho sobre nosotros, íbamos a acabar arruinados. Ese derecho legal fue firmado, con la mismísima sangre de Cristo cuando fue crucificado. En ese momento el acta que decía que éramos propiedad del diablo fue anulada (Colosenses 2:14), y se firmó una nueva acta que dice: “Hijo de Dios”.

Eres hijo de Dios

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Muchos de nosotros sabes que somos hijos de Dios, que el nos ha adoptado, pero seguimos viviendo de otra forma. Si somos hijos de Dios debemos comportarnos como tales. Ser hijo de Dios es un gran privilegio y hay que valorarlo.

¡Ahora tienes un Padre!

Muchos cristianos, conoce a Dios como Salvador, Ayudador, Proveedor, Sanador y de muchas otras formas, pero pocos conocen a Dios como Padre. Una mañana orando a Dios, le pedí que se revelara a mi como mi Padre, y Dios me sorprendió. Vino sobre mi vida, me abrazo, me llamó su hijo, y llenó un vacío que había en mi corazón.

Esa mañana fue una experiencia que cambio mi vida. El amor del Padre estaba en mí, y lo único que quería era no perder ese momento. Entendí que tengo un Padre que me ama, me cuida, y me da lo que necesito, ahora se que pueda acercarme confiadamente ante su trono, porque mi Padre es un Rey.

Cuando entendemos que somos hijos y no esclavos, podemos ir sin temor y ser como somos ante Él, sin máscaras, sin apariencias, sin fingimiento, pues nuestro Padre nos conoce tal y como somos. Un esclavo no puede hacer lo mismo ante su amo, un extraño no puede hacer lo mismo con un Padre de familia. Por eso la Biblia dice: “No has recibido un espíritu de esclavitud, ya no mas eres esclavo, así te trataba el diablo, pero Dios no te tratará así, Dios ahora es tu Padre, tienes el Espíritu de su Hijo, puedes decirle con confianza: ¡Papito, te necesito!”.

Eres parte de la Familia de Dios

Cuando entendemos que somos hijos de Dios, que Él es nuestro Padre amoroso y protector, podremos disfrutar de su amor y compañía. Dios nos ha puesto en una familia, nos ha traído a la Iglesia, el lugar donde podemos ser llenos de su presencia.

Una de las líderes que ha marcado mi vida, Laura Rodríguez del Centro de Fe, Solidaridad, me enseñó que la Iglesia era el lugar indicado para crecer y desarrollarme, que necesitaba a mis hermanos y mis hermanos me necesitan a mí.

Dios estableció la Iglesia para que nos edifiquemos unos a otros con el amor de Dios. La Iglesia es como una fogata, nosotros somos la leña, si sacas a uno del fuego, se empieza a apagar, y necesita volver con los demás para volver a encenderse. Somos parte de una gran familia, la Iglesia.

Tienes una herencia

Hay una gran privilegio que Dios nos da por ser sus hijos. “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos 8:17). Hay una gran herencia que ahora también es nuestra, a la que podemos acceder si lo pedimos en el nombre de Jesús (Juan 16:24).

Dios nos dice que no nos preocupemos, el tiene el control de nuestras vidas. Él sabe de que tenemos necesidad, solo debemos orar para poder pedir como conviene.

Una noche estuve ministrando en una Casa de Paz, y mientras orábamos Dios puso en mi corazón guiar a los jóvenes y hermanos que estaban ahí, a que le pidieran al Espíritu Santo que les revelara al Padre, y Dios comenzó a tocar a los hermanos de una manera sobrenatural, Dios se movió de una forma preciosa. Con esta experiencia Dios hablo a mi vida, y me enseñó que la Iglesia necesita conocerlo como Padre.

Cuando conozcamos a Dios como nuestro Padre, seremos restaurados, y podremos ver a Dios de una forma diferente, aprenderemos a orar con fe, y confiar que él esta con nosotros, pase lo que pase.

Pídele hoy al Espíritu Santo que te revele a Dios como Padre y verás lo que Dios empezará a hacer en ti y a través de ti. El Padre te espera con los brazos abiertos.

Autor: Juan Manuel Ramos Castro.

Escrito para www.destellodesugloria.org

El Poder de la Adopción

“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!”

(Romanos 8:15).

La Biblia nos enseña que los que han recibido a Cristo, hemos recibido el espíritu de adopción, en Gálatas 4:6 nos dice que hemos recibido el Espíritu del Hijo (de Jesús). Así que dentro de nosotros esta el testigo interior, el Espíritu Santo es el que nos dice que somos hijos de Dios (Romanos 8:16), que ya no somos hijos de desobediencia.

Adopción, Derecho Legal

La adopción es un acto legal en donde se crea un vínculo de parentesco entre dos personas. Un matrimonio adopta a un niño y legalmente ahora son sus padres, sus tutores. Cuando no estamos en Cristo, cuando no hemos aceptado el sacrificio de Jesús, y no hemos reconocido que ahora es nuestro Señor y Salvador, estamos bajo el dominio del diablo, los que no son hijos de Dios, son hijos de diablo.

Dios sabía que si el diablo seguía siendo nuestro padre, si el tenía nuestra patria potestad, el derecho sobre nosotros, íbamos a acabar arruinados. Ese derecho legal fue firmado, con la mismísima sangre de Cristo cuando fue crucificado. En ese momento el acta que decía que éramos propiedad del diablo fue anulada (Colosenses 2:14), y se firmó una nueva acta que dice: “Hijo de Dios”.

Eres hijo de Dios

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). Muchos de nosotros sabes que somos hijos de Dios, que el nos ha adoptado, pero seguimos viviendo de otra forma. Si somos hijos de Dios debemos comportarnos como tales. Ser hijo de Dios es un gran privilegio y hay que valorarlo.

¡Ahora tienes un Padre!

Muchos cristianos, conoce a Dios como Salvador, Ayudador, Proveedor, Sanador y de muchas otras formas, pero pocos conocen a Dios como Padre. Una mañana orando a Dios, le pedí que se revelara a mi como mi Padre, y Dios me sorprendió. Vino sobre mi vida, me abrazo, me llamó su hijo, y llenó un vacío que había en mi corazón.

Esa mañana fue una experiencia que cambio mi vida. El amor del Padre estaba en mí, y lo único que quería era no perder ese momento. Entendí que tengo un Padre que me ama, me cuida, y me da lo que necesito, ahora se que pueda acercarme confiadamente ante su trono, porque mi Padre es un Rey.

Cuando entendemos que somos hijos y no esclavos, podemos ir sin temor y ser como somos ante Él, sin máscaras, sin apariencias, sin fingimiento, pues nuestro Padre nos conoce tal y como somos. Un esclavo no puede hacer lo mismo ante su amo, un extraño no puede hacer lo mismo con un Padre de familia. Por eso la Biblia dice: “No has recibido un espíritu de esclavitud, ya no mas eres esclavo, así te trataba el diablo, pero Dios no te tratará así, Dios ahora es tu Padre, tienes el Espíritu de su Hijo, puedes decirle con confianza: ¡Papito, te necesito!”.

Eres parte de la Familia de Dios

Cuando entendemos que somos hijos de Dios, que Él es nuestro Padre amoroso y protector, podremos disfrutar de su amor y compañía. Dios nos ha puesto en una familia, nos ha traído a la Iglesia, el lugar donde podemos ser llenos de su presencia.

Una de las líderes que ha marcado mi vida, Laura Rodríguez del Centro de Fe, Solidaridad, me enseñó que la Iglesia era el lugar indicado para crecer y desarrollarme, que necesitaba a mis hermanos y mis hermanos me necesitan a mí.

Dios estableció la Iglesia para que nos edifiquemos unos a otros con el amor de Dios. La Iglesia es como una fogata, nosotros somos la leña, si sacas a uno del fuego, se empieza a apagar, y necesita volver con los demás para volver a encenderse. Somos parte de una gran familia, la Iglesia.

Tienes una herencia

Hay una gran privilegio que Dios nos da por ser sus hijos. “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos 8:17). Hay una gran herencia que ahora también es nuestra, a la que podemos acceder si lo pedimos en el nombre de Jesús (Juan 16:24).

Dios nos dice que no nos preocupemos, el tiene el control de nuestras vidas. Él sabe de que tenemos necesidad, solo debemos orar para poder pedir como conviene.

Una noche estuve ministrando en una Casa de Paz, y mientras orábamos Dios puso en mi corazón guiar a los jóvenes y hermanos que estaban ahí, a que le pidieran al Espíritu Santo que les revelara al Padre, y Dios comenzó a tocar a los hermanos de una manera sobrenatural, Dios se movió de una forma preciosa. Con esta experiencia Dios hablo a mi vida, y me enseñó que la Iglesia necesita conocerlo como Padre.

Cuando conozcamos a Dios como nuestro Padre, seremos restaurados, y podremos ver a Dios de una forma diferente, aprenderemos a orar con fe, y confiar que él esta con nosotros, pase lo que pase.

Pídele hoy al Espíritu Santo que te revele a Dios como Padre y verás lo que Dios empezará a hacer en ti y a través de ti. El Padre te espera con los brazos abiertos.

Autor: Juan Manuel Ramos Castro.

Escrito para www.destellodesugloria.org


Ver más del tema:

El Poder de la Adopción