Amar de verdad
Es tan fácil decir: “Te amo” que se ha convertido en una de las frases mas populares de los últimos tiempos. Y es que parece cómo que esa frase ya no tiene el mismos significado hoy en día y la usamos como usaríamos cualquier frases para saludar o despedirnos.
Quizá el problema de la frase: “Te amo” es que la mayoría de personas que la utiliza no sabe realmente lo que significa o no tienen conocimiento total de todo lo que quiere decir o todo lo que abarca.
¿Por qué muchas personas hoy en día se sienten defraudadas en el amor?, porque hubo alguien que fácilmente le expreso la frase: “Te amo” y ahora esa persona que un día lo dijo quizá ya no esta allí o simplemente ya no “siente” lo que un día expreso.
Hoy quiero dedicar este mensaje a todas aquellas personas que un día fueron victimas de un “te amo” y también para aquellos que expresan esta frase sin saber realmente el peso que conlleva.
Aparece la palabra te amo
Para muchos decir “te amo” significa mucho, por eso por lo general utilizan frases como: “te quiero mucho”, “te aprecio”, “eres importante para mi”, etc.
Por otra parte hay quienes en son de “demostrar” más amor dicen sin pensar en lo que realmente significa la palabra: “te amo”. Hay quienes solo lo hacen para “ganar confianza” o para que la otra persona se sienta “amada” sin percatarse de lo que realmente esta frase debe reflejar, significa o el peso que realmente tiene.
¿Qué es amar?
La Biblia dice: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará”. 1 Corintios 13: 4-8.
Hoy quiero compartir contigo algunos pensamientos que tengo sobre el amor:
El amor va mas allá de una palabra, el amor es actuar y no solo decir.
El amor demuestra y no calla, el amor se expresa y no esconde.
El amor respeta no oprime, el amor soporta y no se cansa.
Cuando se ama se confía y no enjuicia, se cree y no se duda.
Cuando se ama se acepta y no se rechaza, cuando se ama se ayuda y no se da la espalda.
Amar es una decisión y no solo un sentimiento.
El amor es para siempre sin embargo la emoción es momentánea.
Sentir es una emoción, amar es una decisión que se lleva hasta la eternidad.
La emoción dice lindas palabras, usa bellas frases y una retorica excepcional, en cambio el amor expresa con los hechos lo que la emoción solo puede decir con palabras.
Enamorarse no es amar, amar va más allá de un enamoramiento, amar es un estado que me lleva no solo a sentir, pensar o soñar, sino que me lleva a demostrar, planificar y concretar.
Decir: “te amo” lo puede hacer cualquier, demostrar cuanto amas solo lo pueden hacer pocos.
Nunca digas “te amo” a quien no estas dispuesto a demostrar sin hablar lo que realmente sientes porque ilusionaras a alguien que luego defraudaras y que Dios te ha de reclamar en su momento debido.
No digas “te amo” a quien no puedes amar, porque solo será una frase vacía que te llevara a reflejar lo mentiroso que puedes llegar a ser sin ninguna necesidad.
Amar es mantener pese a los años aquella misma decisión y esa pasión que te llevo por primera vez a decirle sinceramente a esa persona cuando la amabas.
Muchos se enamoran, muchos se ilusionan, pero pocos aman de verdad como se tiene que amar.
Amar no solo provoca que pienses en esa persona, sino que te motiva a demostrar con detalles pequeños lo mucho que amas.
Amar no es entregarte físicamente, amar es entregar tu corazón a alguien que realmente lo respetara, valorará, cuidará, cultivará y te hará feliz como tu también lo harás a él, pero para que eso pase ese alguien tiene que amar a Dios en primer lugar para poder amarse a él mismo y poderte amar a ti.
Quizá los últimos días, meses o años te ha ido mal en el amor, quizá estés defraudado por muchas cosas, a lo mejor tengas razones para estarlo, pero el problema quizá esta en no saber elegir, en no saber distinguir quien realmente te ama y quien no.
Si has prestado tu corazón a personas que solo te dijeron palabras bonitas pero nunca te demostraron con hechos lo que de su boca salía fácilmente entonces es obvio que te haya ido mal, sin embargo eso no significa que siempre se repetirá la misma historia, siempre y cuando no cometas los mismos errores.
Hoy puedes comenzar a sanar tu corazón y a creer en el amor entregándole tus sentimientos, emociones y corazón a Dios, Él mismo te dice este día: “Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos.” Proverbios 23:26 (Reina-Valera 1960).
Es hora de dejara de creer en las palabras bonitas de alguien, es momento de dejar que Dios nos guie en el amor para que no tropecemos y fracasemos, es hora de hacer de Jesús lo más importante en nuestra vida y comenzar a vivir para Él y entonces todo lo que hagamos basados en su voluntad nos dará buenos resultados.
El amor es bello y más cuando amas a una persona que ama a Dios y vive para Él, porque entonces te encontraras con un corazón que ama de verdad, que no solo dice, sino que actúa, que no solo expresa, sino que concreta, el amor existe y depende de nosotros cultivarlo y cuidarlo.
¡Tú puedes amar, porque Dios te amo a ti primero!
Autor: Enrique Monterroza
Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org
Autorizado para publicarse simultáneamente en: www.devocionaldiario.com – www.enriquemonterroza.com – www.elnoviazgocristiano.com y http://reflexionesydevocionales.blogspot.com
Amar de verdad
Es tan fácil decir: “Te amo” que se ha convertido en una de las frases mas populares de los últimos tiempos. Y es que parece cómo que esa frase ya no tiene el mismos significado hoy en día y la usamos como usaríamos cualquier frases para saludar o despedirnos.
Quizá el problema de la frase: “Te amo” es que la mayoría de personas que la utiliza no sabe realmente lo que significa o no tienen conocimiento total de todo lo que quiere decir o todo lo que abarca.
¿Por qué muchas personas hoy en día se sienten defraudadas en el amor?, porque hubo alguien que fácilmente le expreso la frase: “Te amo” y ahora esa persona que un día lo dijo quizá ya no esta allí o simplemente ya no “siente” lo que un día expreso.
Hoy quiero dedicar este mensaje a todas aquellas personas que un día fueron victimas de un “te amo” y también para aquellos que expresan esta frase sin saber realmente el peso que conlleva.
Aparece la palabra te amo
Para muchos decir “te amo” significa mucho, por eso por lo general utilizan frases como: “te quiero mucho”, “te aprecio”, “eres importante para mi”, etc.
Por otra parte hay quienes en son de “demostrar” más amor dicen sin pensar en lo que realmente significa la palabra: “te amo”. Hay quienes solo lo hacen para “ganar confianza” o para que la otra persona se sienta “amada” sin percatarse de lo que realmente esta frase debe reflejar, significa o el peso que realmente tiene.
¿Qué es amar?
La Biblia dice: “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará”. 1 Corintios 13: 4-8.
Hoy quiero compartir contigo algunos pensamientos que tengo sobre el amor:
El amor va mas allá de una palabra, el amor es actuar y no solo decir.
El amor demuestra y no calla, el amor se expresa y no esconde.
El amor respeta no oprime, el amor soporta y no se cansa.
Cuando se ama se confía y no enjuicia, se cree y no se duda.
Cuando se ama se acepta y no se rechaza, cuando se ama se ayuda y no se da la espalda.
Amar es una decisión y no solo un sentimiento.
El amor es para siempre sin embargo la emoción es momentánea.
Sentir es una emoción, amar es una decisión que se lleva hasta la eternidad.
La emoción dice lindas palabras, usa bellas frases y una retorica excepcional, en cambio el amor expresa con los hechos lo que la emoción solo puede decir con palabras.
Enamorarse no es amar, amar va más allá de un enamoramiento, amar es un estado que me lleva no solo a sentir, pensar o soñar, sino que me lleva a demostrar, planificar y concretar.
Decir: “te amo” lo puede hacer cualquier, demostrar cuanto amas solo lo pueden hacer pocos.
Nunca digas “te amo” a quien no estas dispuesto a demostrar sin hablar lo que realmente sientes porque ilusionaras a alguien que luego defraudaras y que Dios te ha de reclamar en su momento debido.
No digas “te amo” a quien no puedes amar, porque solo será una frase vacía que te llevara a reflejar lo mentiroso que puedes llegar a ser sin ninguna necesidad.
Amar es mantener pese a los años aquella misma decisión y esa pasión que te llevo por primera vez a decirle sinceramente a esa persona cuando la amabas.
Muchos se enamoran, muchos se ilusionan, pero pocos aman de verdad como se tiene que amar.
Amar no solo provoca que pienses en esa persona, sino que te motiva a demostrar con detalles pequeños lo mucho que amas.
Amar no es entregarte físicamente, amar es entregar tu corazón a alguien que realmente lo respetara, valorará, cuidará, cultivará y te hará feliz como tu también lo harás a él, pero para que eso pase ese alguien tiene que amar a Dios en primer lugar para poder amarse a él mismo y poderte amar a ti.
Quizá los últimos días, meses o años te ha ido mal en el amor, quizá estés defraudado por muchas cosas, a lo mejor tengas razones para estarlo, pero el problema quizá esta en no saber elegir, en no saber distinguir quien realmente te ama y quien no.
Si has prestado tu corazón a personas que solo te dijeron palabras bonitas pero nunca te demostraron con hechos lo que de su boca salía fácilmente entonces es obvio que te haya ido mal, sin embargo eso no significa que siempre se repetirá la misma historia, siempre y cuando no cometas los mismos errores.
Hoy puedes comenzar a sanar tu corazón y a creer en el amor entregándole tus sentimientos, emociones y corazón a Dios, Él mismo te dice este día: “Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos.” Proverbios 23:26 (Reina-Valera 1960).
Es hora de dejara de creer en las palabras bonitas de alguien, es momento de dejar que Dios nos guie en el amor para que no tropecemos y fracasemos, es hora de hacer de Jesús lo más importante en nuestra vida y comenzar a vivir para Él y entonces todo lo que hagamos basados en su voluntad nos dará buenos resultados.
El amor es bello y más cuando amas a una persona que ama a Dios y vive para Él, porque entonces te encontraras con un corazón que ama de verdad, que no solo dice, sino que actúa, que no solo expresa, sino que concreta, el amor existe y depende de nosotros cultivarlo y cuidarlo.
¡Tú puedes amar, porque Dios te amo a ti primero!
Autor: Enrique Monterroza
Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org
Autorizado para publicarse simultáneamente en: www.devocionaldiario.com – www.enriquemonterroza.com – www.elnoviazgocristiano.com y http://reflexionesydevocionales.blogspot.com
Hay cuatro lugares por donde vamos pasando y recibimos algo nuevo del Señor
Cuando somos los mejores en el lugar en donde estamos; estamos calificados para pasar a nuestro próximo nivel, a nuestra próxima promoción, hasta que lleguemos a las puertas de Faraón para que nos pida que seamos su mano derecha.
Para lograrlo, primero debemos pasar por algunos lugares en donde va a suceder algo que nos encaminará hacia la meta.
En el palacio
Allí es en donde se te restaura la estima. “Méteme en tu recámara”; en el palacio, estoy a solas con el Señor, “tú eres mío y yo tuya”. Allí oramos, adoramos, tenemos comunión con él. El amado la mira a su amada y le dice: “eres como una yegua”: un animal bello, el Señor restaura tu estima y te dice cómo eres: amada, maravillosa, fuerte porque todo lo puedes en Cristo que te fortalece, por eso te cuidas, te bendices, sabes quién eres en Dios, él te dijo que ERES HERMOSA Y PUEDES LOGRAR TODO LO QUE TE PROPONGAS.
Eres resistente: no abandonas, como Nehemías que en cincuenta y dos días pudo terminar el muro de la ciudad, a pesar de tantos enemigos que vinieron a desanimarlo, él tuvo una velocidad sobrenatural para terminar el muro. Al apóstol Pablo le tiraron piedras y cayó como muerto, pero se volvió a levantar otra vez.
El diablo siempre tiene que pagar por siete, ¡porque siete veces nos caemos y siete veces volvemos a levantarnos!
En la montaña
Vamos a conquistar, eres yegua y eres paloma, ¿por qué la paloma está en la montaña, y por qué no el águila? Porque en la conquista tienes que tener paz, porque Dios ya te ha dado todo lo que vas a conquistar, no vas a tener que pelear.
En la roca
Nos escondemos en Cristo, su paz sobrepasa nuestro entendimiento. No es esa paz como el mundo la da, de afuera para adentro. Cristo nos la da de adentro para afuera. Él es nuestro escondedero; “te esconde en su corazón en el día del mal; te oculta en donde nadie te pueda tocar y luego sobre una roca te pone en alto”
En la cima
Del monte de Hermón, el más alto de Israel, Dios te va a llevar a la cumbre, le dice a la mujer; “leona” allí tienes las experiencias con Dios que son intensas. Lo mejor lo hacemos en la cumbre: porque es allí donde tenemos una visión, una idea de oro, algo que se destapa, algo que se quiebra. Dios te pone la unción del león: tienes fuerzas, ruges como un león, ¡Dios te hace adorar, decretar, agradecer, allá arriba estás sano, próspero, allá están los ángeles, lo glorioso; Pedro, Jacobo y Juan estaban en la cumbre!
Cuando viene la preocupación es porque muchas veces vemos una situación desde un único lugar. Cada situación es de acuerdo a cómo se interprete. Por ejemplo tú dices “¡me echaron del trabajo, qué tragedia!”; pero también puedes decidir usar la fe que está dentro de ti.
Fe: es usar los anteojos de Dios; entonces dices: “¡perdí un trabajo porque él tiene uno mejor para mí!”.
La fe no niega la realidad, pero te la hacer ver de otra manera.
Tenemos las promesas del futuro: “el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida”. Tu mañana ya está bendecido, porque allí dice: “me seguirán” en un tiempo que está por venir. Nos ponemos los anteojos de la fe, y podemos decir: “yo veo como él ve”.
La promesa de que Dios me guía “por sendas de justicia”.Guiar no es dirigir. A un hombre le sucedió que estando en el aeropuerto de California, todos le indicaban cómo llegar a la puerta de donde salía su avión; pero sólo un mecánico de aviones lo “llevó hasta la puerta”. Dios no te dirige, Dios te guía. Él va delante de ti, pero tiene que ser tu Señor, por eso el salmo comienza diciendo: “El Señor, es mi pastor”. Señor, significa que es tu dueño, tu jefe, no puede ser tu pastor que te cuida, si primero no es tu dueño. Los romanos decían: “César es el señor y los cristianos decían: “Jesucristo es el Señor” y por eso los mataban. El Señor da órdenes, por eso le dijo a Pedro: “boga mar adentro” y Pedro obedeció y eran tantos los peces que sacaron, que las redes se rompían ¡Él tiene que ser tu dueño de verdad!
Autora: Silvia Truffa
Escrito para www.destellodesugloria.org
Hay cuatro lugares por donde vamos pasando y recibimos algo nuevo del Señor
Cuando somos los mejores en el lugar en donde estamos; estamos calificados para pasar a nuestro próximo nivel, a nuestra próxima promoción, hasta que lleguemos a las puertas de Faraón para que nos pida que seamos su mano derecha.
Para lograrlo, primero debemos pasar por algunos lugares en donde va a suceder algo que nos encaminará hacia la meta.
En el palacio
Allí es en donde se te restaura la estima. “Méteme en tu recámara”; en el palacio, estoy a solas con el Señor, “tú eres mío y yo tuya”. Allí oramos, adoramos, tenemos comunión con él. El amado la mira a su amada y le dice: “eres como una yegua”: un animal bello, el Señor restaura tu estima y te dice cómo eres: amada, maravillosa, fuerte porque todo lo puedes en Cristo que te fortalece, por eso te cuidas, te bendices, sabes quién eres en Dios, él te dijo que ERES HERMOSA Y PUEDES LOGRAR TODO LO QUE TE PROPONGAS.
Eres resistente: no abandonas, como Nehemías que en cincuenta y dos días pudo terminar el muro de la ciudad, a pesar de tantos enemigos que vinieron a desanimarlo, él tuvo una velocidad sobrenatural para terminar el muro. Al apóstol Pablo le tiraron piedras y cayó como muerto, pero se volvió a levantar otra vez.
El diablo siempre tiene que pagar por siete, ¡porque siete veces nos caemos y siete veces volvemos a levantarnos!
En la montaña
Vamos a conquistar, eres yegua y eres paloma, ¿por qué la paloma está en la montaña, y por qué no el águila? Porque en la conquista tienes que tener paz, porque Dios ya te ha dado todo lo que vas a conquistar, no vas a tener que pelear.
En la roca
Nos escondemos en Cristo, su paz sobrepasa nuestro entendimiento. No es esa paz como el mundo la da, de afuera para adentro. Cristo nos la da de adentro para afuera. Él es nuestro escondedero; “te esconde en su corazón en el día del mal; te oculta en donde nadie te pueda tocar y luego sobre una roca te pone en alto”
En la cima
Del monte de Hermón, el más alto de Israel, Dios te va a llevar a la cumbre, le dice a la mujer; “leona” allí tienes las experiencias con Dios que son intensas. Lo mejor lo hacemos en la cumbre: porque es allí donde tenemos una visión, una idea de oro, algo que se destapa, algo que se quiebra. Dios te pone la unción del león: tienes fuerzas, ruges como un león, ¡Dios te hace adorar, decretar, agradecer, allá arriba estás sano, próspero, allá están los ángeles, lo glorioso; Pedro, Jacobo y Juan estaban en la cumbre!
Cuando viene la preocupación es porque muchas veces vemos una situación desde un único lugar. Cada situación es de acuerdo a cómo se interprete. Por ejemplo tú dices “¡me echaron del trabajo, qué tragedia!”; pero también puedes decidir usar la fe que está dentro de ti.
Fe: es usar los anteojos de Dios; entonces dices: “¡perdí un trabajo porque él tiene uno mejor para mí!”.
La fe no niega la realidad, pero te la hacer ver de otra manera.
Tenemos las promesas del futuro: “el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida”. Tu mañana ya está bendecido, porque allí dice: “me seguirán” en un tiempo que está por venir. Nos ponemos los anteojos de la fe, y podemos decir: “yo veo como él ve”.
La promesa de que Dios me guía “por sendas de justicia”.Guiar no es dirigir. A un hombre le sucedió que estando en el aeropuerto de California, todos le indicaban cómo llegar a la puerta de donde salía su avión; pero sólo un mecánico de aviones lo “llevó hasta la puerta”. Dios no te dirige, Dios te guía. Él va delante de ti, pero tiene que ser tu Señor, por eso el salmo comienza diciendo: “El Señor, es mi pastor”. Señor, significa que es tu dueño, tu jefe, no puede ser tu pastor que te cuida, si primero no es tu dueño. Los romanos decían: “César es el señor y los cristianos decían: “Jesucristo es el Señor” y por eso los mataban. El Señor da órdenes, por eso le dijo a Pedro: “boga mar adentro” y Pedro obedeció y eran tantos los peces que sacaron, que las redes se rompían ¡Él tiene que ser tu dueño de verdad!
Autora: Silvia Truffa
Escrito para www.destellodesugloria.org
LOS VERDADEROS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS
Los diez mandamientos se describen claramente en la palabra de Dios, no hay ningún error y ninguna interpretación que dé lugar a la omisión de alguno de ellos:
1. No tengas otros dioses aparte de mí. Amar a Dios, no sólo sobre todas las cosas, sino sobre toda persona y sobre todo cuanto existe.
2. No te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en el mar debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni les rindas culto, porque yo soy el Señor tu Dios, Dios celoso. Simple, no adoraras ningún tipo de imagen, no te inclinarás delante de nada ni de nadie, sólo ante Dios debemos postrar nuestras rodillas porque sólo Él, es digno de alabanza y adoración.
3. No hagas mal uso del nombre del Señor tu Dios, pues Él no dejará sin castigo al que use mal su nombre. No demos un mal testimonio de la Divinidad y Naturaleza de nuestro Amado Padre Celestial, Él es Santo.
4. Trabaja seis días y haz en ellos todo lo que tengas que hacer,pero el séptimo día es de reposo consagrado al Señor tu Dios. El día de reposo, el de descanso es para el Señor, para que disfrutes y compartas con los tuyos de su Divina Presencia.
5. Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios. Este mandamiento es hermoso, cuando eres buen hijo, sin duda eres un buen esposo o una buena esposa, un buen padre o una buena madre.
6. No mates. No sólo dejar a alguien sin respiración es matar, también matamos cuando odiamos a nuestro prójimo, cuando le deseamos lo malo, cuando albergamos resentimiento en nuestro corazón, etc. “Todo el que odia a su hermano es un asesino, y ustedes saben que ningún asesino puede tener vida eterna”. 1 Juan 3:15.
7. No cometas adulterio. Ustedes han oído que se dijo: “No cometas adulterio.” Pero yo les digo que cualquiera que mira con deseo a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Mateo 5:27-28 (DHH).
8. No robes. Ni a Dios, ni al prójimo. ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, toda la nación me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Malaquías 3:8-10 (RV 1960).
9. No digas mentiras en perjuicio de tu prójimo. Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas creadas a imagen de Dios. De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. Santiago 3:9-10 (NVI).
10. No codicies la casa de tu prójimo: no codicies su mujer, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que le pertenezca. El resentimiento mata a los necios, la envidia mata a los insensatos. Job 5:2 (NVI).
No importa lo que te hayan enseñado a lo largo de tu vida, lo que importa es lo que dice la palabra de Dios, lee la Biblia y cumple con los mandamientos que el Señor nos enseña. Si tienes dudas lee Éxodo 20:1-17, Deuteronomio 5:7-21.
El Señor nuestro Dios nos mandó temerle y obedecer estos preceptos, para que siempre nos vaya bien y sigamos con vida. Y así ha sido hasta hoy. Y si obedecemos fielmente todos estos mandamientos ante el Señor nuestro Dios, tal como nos lo ha ordenado, entonces seremos justos.”
Deuteronomio 6:24-25 (NVI).
¡Escudriñemos la palabra, no traguemos entero, cumplamos los verdaderos mandamientos del Señor!
Autora: Marisela Ocampo Otálvaro
Escrito para www.destellodesugloria.org
LOS VERDADEROS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA LEY DE DIOS
Los diez mandamientos se describen claramente en la palabra de Dios, no hay ningún error y ninguna interpretación que dé lugar a la omisión de alguno de ellos:
1. No tengas otros dioses aparte de mí. Amar a Dios, no sólo sobre todas las cosas, sino sobre toda persona y sobre todo cuanto existe.
2. No te hagas ningún ídolo ni figura de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en el mar debajo de la tierra. No te inclines delante de ellos ni les rindas culto, porque yo soy el Señor tu Dios, Dios celoso. Simple, no adoraras ningún tipo de imagen, no te inclinarás delante de nada ni de nadie, sólo ante Dios debemos postrar nuestras rodillas porque sólo Él, es digno de alabanza y adoración.
3. No hagas mal uso del nombre del Señor tu Dios, pues Él no dejará sin castigo al que use mal su nombre. No demos un mal testimonio de la Divinidad y Naturaleza de nuestro Amado Padre Celestial, Él es Santo.
4. Trabaja seis días y haz en ellos todo lo que tengas que hacer,pero el séptimo día es de reposo consagrado al Señor tu Dios. El día de reposo, el de descanso es para el Señor, para que disfrutes y compartas con los tuyos de su Divina Presencia.
5. Honra a tu padre y a tu madre, para que vivas una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios. Este mandamiento es hermoso, cuando eres buen hijo, sin duda eres un buen esposo o una buena esposa, un buen padre o una buena madre.
6. No mates. No sólo dejar a alguien sin respiración es matar, también matamos cuando odiamos a nuestro prójimo, cuando le deseamos lo malo, cuando albergamos resentimiento en nuestro corazón, etc. “Todo el que odia a su hermano es un asesino, y ustedes saben que ningún asesino puede tener vida eterna”. 1 Juan 3:15.
7. No cometas adulterio. Ustedes han oído que se dijo: “No cometas adulterio.” Pero yo les digo que cualquiera que mira con deseo a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Mateo 5:27-28 (DHH).
8. No robes. Ni a Dios, ni al prójimo. ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, toda la nación me habéis robado. Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde. Malaquías 3:8-10 (RV 1960).
9. No digas mentiras en perjuicio de tu prójimo. Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas creadas a imagen de Dios. De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. Santiago 3:9-10 (NVI).
10. No codicies la casa de tu prójimo: no codicies su mujer, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que le pertenezca. El resentimiento mata a los necios, la envidia mata a los insensatos. Job 5:2 (NVI).
No importa lo que te hayan enseñado a lo largo de tu vida, lo que importa es lo que dice la palabra de Dios, lee la Biblia y cumple con los mandamientos que el Señor nos enseña. Si tienes dudas lee Éxodo 20:1-17, Deuteronomio 5:7-21.
El Señor nuestro Dios nos mandó temerle y obedecer estos preceptos, para que siempre nos vaya bien y sigamos con vida. Y así ha sido hasta hoy. Y si obedecemos fielmente todos estos mandamientos ante el Señor nuestro Dios, tal como nos lo ha ordenado, entonces seremos justos.”
Deuteronomio 6:24-25 (NVI).
¡Escudriñemos la palabra, no traguemos entero, cumplamos los verdaderos mandamientos del Señor!
Autora: Marisela Ocampo Otálvaro
Escrito para www.destellodesugloria.org
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Si fuiste o eres adolescente convendrás conmigo en que no hay nada más divertido que sentirse atraído por alguien del sexo opuesto. Cuando estás en la escuela lo único que quieres es que el chico o la chica te mire, haces todos tus esfuerzos para que perciba tu presencia y eres capaz de levantarte horas antes con tal de verte atractivo o atractiva para él o ella. Nadie se libra, todos hemos hecho en algún momento algo de lo cual nos avergonzamos con tal de llamar la atención de quien pretendemos. Una amiga una vez corrió una maratón que la envió directo al hospital, todo por ir al lado de quien le quitaba el sueño. Y es que cuando alguien te gusta ningún esfuerzo es sacrificio, por el contrario, es un placer. Así también cuando algo te gusta mucho. Me pasa con mi trabajo, todos los días llego antes porque me encanta lo que hago y entre antes empiece a hacerlo, mucho mejor. Si practicas algún deporte o tienes algún hobbie que disfrutas muchísimo, nada del tiempo que pasas practicándolo es pérdida, todo es un disfrute y lo harías de manera permanente.
Por tanto, en la medida que algo o alguien nos guste, más tiempo invertimos y con mayor placer lo hacemos. En el mundo cristiano no es distinto, en la medida que sentimos que estamos cumpliendo nuestro llamado o estamos en el lugar en que debemos estar, nada se hace pesado y todo es un constante disfrute y pasarlo bien. Cuando no hemos encontrado nuestro lugar en el cuerpo de Cristo es posible que sintamos que todo se hace igual y que no hay novedad, que nada realmente nos motiva a aportar o trabajar. Entonces, me pregunto lo siguiente ¿nos gusta Cristo?, ¿te gusta Dios? Sí, tal como lo leíste ¿Te gusta Jesús y su Espíritu Santo? Si Dios no nos gusta, estamos perdidos. Nada de lo que hagamos será por placer, todo será por obligación, es como tener un empleo en donde el trato no es bueno y el sueldo es muy bajo, o peor aún, tener un matrimonio arreglado como aún existe en la india, te unes a alguien que no te gusta (y que puede que ni conozcas) en una relación para toda la vida, siendo que es muy probable que ni siquiera te guste su olor o color de piel, puede leerse superficial, pero en el amor todo es complementario y una parte importante de la relación es también que físicamente sean atractivos el uno para el otro. En cambio, si Dios nos gusta, seremos como esa quinceañera que pasaba horas frente al espejo viendo cómo lucía para impresionar al chico de sus sueños, salvo que esta relación es y será la más estable, profunda y honesta que podamos llegar a tener en toda nuestra vida. Pero eso también depende de nosotros.
Una vez leí una frase que me gustó mucho:“hablar de Jesús nunca es redundar”, y es exactamente lo que pasa cuando Jesús me gusta, hablo de él, podría pasar horas hablando con Él, me encanta como es y se lo cuento a todos mis amigos y conocidos porque me parece fascinante. Me gusta mucho lo que hace con mi vida. Me gusta quién es y el poder que tiene. Me gustan los planes que tiene para que desarrollemos juntos. Me gusta la vitalidad y potencia que le da a mi vida…Simplemente ¡ME GUSTA!
Y a ti ¿Te gusta?
Autora: Poly Toro
Escrito para www.destellodesugloria.org
¿Te gusta?
Si fuiste o eres adolescente convendrás conmigo en que no hay nada más divertido que sentirse atraído por alguien del sexo opuesto. Cuando estás en la escuela lo único que quieres es que el chico o la chica te mire, haces todos tus esfuerzos para que perciba tu presencia y eres capaz de levantarte horas antes con tal de verte atractivo o atractiva para él o ella. Nadie se libra, todos hemos hecho en algún momento algo de lo cual nos avergonzamos con tal de llamar la atención de quien pretendemos. Una amiga una vez corrió una maratón que la envió directo al hospital, todo por ir al lado de quien le quitaba el sueño. Y es que cuando alguien te gusta ningún esfuerzo es sacrificio, por el contrario, es un placer. Así también cuando algo te gusta mucho. Me pasa con mi trabajo, todos los días llego antes porque me encanta lo que hago y entre antes empiece a hacerlo, mucho mejor. Si practicas algún deporte o tienes algún hobbie que disfrutas muchísimo, nada del tiempo que pasas practicándolo es pérdida, todo es un disfrute y lo harías de manera permanente.
Por tanto, en la medida que algo o alguien nos guste, más tiempo invertimos y con mayor placer lo hacemos. En el mundo cristiano no es distinto, en la medida que sentimos que estamos cumpliendo nuestro llamado o estamos en el lugar en que debemos estar, nada se hace pesado y todo es un constante disfrute y pasarlo bien. Cuando no hemos encontrado nuestro lugar en el cuerpo de Cristo es posible que sintamos que todo se hace igual y que no hay novedad, que nada realmente nos motiva a aportar o trabajar. Entonces, me pregunto lo siguiente ¿nos gusta Cristo?, ¿te gusta Dios? Sí, tal como lo leíste ¿Te gusta Jesús y su Espíritu Santo? Si Dios no nos gusta, estamos perdidos. Nada de lo que hagamos será por placer, todo será por obligación, es como tener un empleo en donde el trato no es bueno y el sueldo es muy bajo, o peor aún, tener un matrimonio arreglado como aún existe en la india, te unes a alguien que no te gusta (y que puede que ni conozcas) en una relación para toda la vida, siendo que es muy probable que ni siquiera te guste su olor o color de piel, puede leerse superficial, pero en el amor todo es complementario y una parte importante de la relación es también que físicamente sean atractivos el uno para el otro. En cambio, si Dios nos gusta, seremos como esa quinceañera que pasaba horas frente al espejo viendo cómo lucía para impresionar al chico de sus sueños, salvo que esta relación es y será la más estable, profunda y honesta que podamos llegar a tener en toda nuestra vida. Pero eso también depende de nosotros.
Una vez leí una frase que me gustó mucho:“hablar de Jesús nunca es redundar”, y es exactamente lo que pasa cuando Jesús me gusta, hablo de él, podría pasar horas hablando con Él, me encanta como es y se lo cuento a todos mis amigos y conocidos porque me parece fascinante. Me gusta mucho lo que hace con mi vida. Me gusta quién es y el poder que tiene. Me gustan los planes que tiene para que desarrollemos juntos. Me gusta la vitalidad y potencia que le da a mi vida…Simplemente ¡ME GUSTA!
Y a ti ¿Te gusta?
Autora: Poly Toro
Escrito para www.destellodesugloria.org


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