¿Qué es lo primero que haces o dices al despertar?
El pasado Viernes por la noche, mi hijo Uziel de ahora tres años con siete meses no podía dormir. Escuchaba desde mi habitación que se movía de una lado a otro en su cama, también escucha algunas palabras que entre dormido y despierto pronunciaba. Obviamente no tenía un buen sueño.
Decidí ir a su habitación y dormir con él en su cama. Pareciera que mi presencia le da un mejor descanso, solo sintió que yo estaba a su lado, con su manita me tomo de mi brazo y durmió como todo un príncipe que es.
Temprano en la mañana, cuando yo ya estaba despierto acostado en su camita, mi pequeño Uziel despertó mientras yo lo veía y entonces, al abrir sus ojitos me mira y las primeras palabras que salieron de su boca fueron: “Papá, te amo”.
En ese mismo momento hubo un sentimiento indescriptible que me lleno por completo, saber que mi hijo al despertar lo primero que me dijo fue: “Papá, te amo”, me hizo sentir el padre más feliz sobre la faz de la tierra, saber que lo primero que mi hijo pensó al despertar fue que me amaba me hace feliz, son de esos momentos que marcan mi historia y jamás olvidare.
Mientras le comentaba ese episodio a mi esposa Yamita, Dios trajo a mi mente las siguientes preguntas: ¿Qué es lo primero que haces en la mañana?, ¿Qué palabras son las que de tu boca salen al despertar?
Y es que la mayoría de nosotros vivimos una vida muy agitada, nos levantamos porque se nos hizo tarde para ir al trabajo o a la universidad, nos levantamos directos a la ducha, salimos de nuestras casas apresurados porque vamos tarde y se nos olvida lo mas principal en la mañana que es: HABLAR CON DIOS.
¿Cuándo fue la última vez que despertaste y al abrir tus ojos lo primero que dijiste fue: “Dios mío, te amo”?
¿Cuándo fue la última vez que antes de levantarte de tu cama hablaste con Él y lo hiciste sentir el Padre más feliz de todo el universo?
Yo me pregunto, ¿Cómo se sentirá Dios si las primeras palabras que de mi boca salieran, fueran dirigidas a Él con un sentimiento genuino?, si yo siendo un padre imperfecto, me siento en las nubes cuando de mi hijo sus primeras palabras del día son para expresarme su amor, ¿Cómo se sentirá el Padre Perfecto?
Considero que deberíamos examinar nuestras primeras acciones del día, creo que deberíamos reorganizar nuestro tiempo y dedicarle a Dios nuestros primeros minutos del día, recodarnos de Él al abrir nuestros ojos y tener una conversación con Él puede cambiar lo que falta de nuestro día.
Hoy te quiero invitar a que a partir del día de mañana puedas alegrar el corazón de Dios dirigiendo a Él tus primeras palabras y tus primeros pensamientos. Que los primeros minutos de tu día sean especialmente para Él, estoy seguro que Él se alegrara de saber que tiene un hijo que al despertar lo primero que piensa es en Él.
Formemos un hábito diario de búsqueda de Dios, ya que la búsqueda de Dios es la vitamina que nos hará ser fuertes en este mundo tan difícil, pero sobre todo cambiara nuestro panorama del día.
Dile a Dios al despertar:
¡Padre, te amo!
“Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré”.
Salmos 5:3 (Reina-Valera 1960)
Autor: Enrique Monterroza
Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org
Autorizado para publicarse simultáneamente en: www.devocionaldiario.com – www.enriquemonterroza.com y http://reflexionesydevocionales.blogspot.com
¿Qué es lo primero que haces o dices al despertar?
El pasado Viernes por la noche, mi hijo Uziel de ahora tres años con siete meses no podía dormir. Escuchaba desde mi habitación que se movía de una lado a otro en su cama, también escucha algunas palabras que entre dormido y despierto pronunciaba. Obviamente no tenía un buen sueño.
Decidí ir a su habitación y dormir con él en su cama. Pareciera que mi presencia le da un mejor descanso, solo sintió que yo estaba a su lado, con su manita me tomo de mi brazo y durmió como todo un príncipe que es.
Temprano en la mañana, cuando yo ya estaba despierto acostado en su camita, mi pequeño Uziel despertó mientras yo lo veía y entonces, al abrir sus ojitos me mira y las primeras palabras que salieron de su boca fueron: “Papá, te amo”.
En ese mismo momento hubo un sentimiento indescriptible que me lleno por completo, saber que mi hijo al despertar lo primero que me dijo fue: “Papá, te amo”, me hizo sentir el padre más feliz sobre la faz de la tierra, saber que lo primero que mi hijo pensó al despertar fue que me amaba me hace feliz, son de esos momentos que marcan mi historia y jamás olvidare.
Mientras le comentaba ese episodio a mi esposa Yamita, Dios trajo a mi mente las siguientes preguntas: ¿Qué es lo primero que haces en la mañana?, ¿Qué palabras son las que de tu boca salen al despertar?
Y es que la mayoría de nosotros vivimos una vida muy agitada, nos levantamos porque se nos hizo tarde para ir al trabajo o a la universidad, nos levantamos directos a la ducha, salimos de nuestras casas apresurados porque vamos tarde y se nos olvida lo mas principal en la mañana que es: HABLAR CON DIOS.
¿Cuándo fue la última vez que despertaste y al abrir tus ojos lo primero que dijiste fue: “Dios mío, te amo”?
¿Cuándo fue la última vez que antes de levantarte de tu cama hablaste con Él y lo hiciste sentir el Padre más feliz de todo el universo?
Yo me pregunto, ¿Cómo se sentirá Dios si las primeras palabras que de mi boca salieran, fueran dirigidas a Él con un sentimiento genuino?, si yo siendo un padre imperfecto, me siento en las nubes cuando de mi hijo sus primeras palabras del día son para expresarme su amor, ¿Cómo se sentirá el Padre Perfecto?
Considero que deberíamos examinar nuestras primeras acciones del día, creo que deberíamos reorganizar nuestro tiempo y dedicarle a Dios nuestros primeros minutos del día, recodarnos de Él al abrir nuestros ojos y tener una conversación con Él puede cambiar lo que falta de nuestro día.
Hoy te quiero invitar a que a partir del día de mañana puedas alegrar el corazón de Dios dirigiendo a Él tus primeras palabras y tus primeros pensamientos. Que los primeros minutos de tu día sean especialmente para Él, estoy seguro que Él se alegrara de saber que tiene un hijo que al despertar lo primero que piensa es en Él.
Formemos un hábito diario de búsqueda de Dios, ya que la búsqueda de Dios es la vitamina que nos hará ser fuertes en este mundo tan difícil, pero sobre todo cambiara nuestro panorama del día.
Dile a Dios al despertar:
¡Padre, te amo!
“Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré”.
Salmos 5:3 (Reina-Valera 1960)
Autor: Enrique Monterroza
Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org
Autorizado para publicarse simultáneamente en: www.devocionaldiario.com – www.enriquemonterroza.com y http://reflexionesydevocionales.blogspot.com
“Influencias de lo alto”
Si quieres el respaldo de Dios: ¡llama al ayuno y oración! Y te llegara express!
Cuantas veces deseamos que Dios nos proteja en todo tiempo, que derrame de sus bendiciones, que nos use en gran manera, que tengamos gracia, que no pasemos por situación económicas o que cumpla lo que tanto le pedimos.
Pero si algo debemos entender es que de una u otra manera podemos conseguir ese respaldo de Dios, no lo vamos a obtener simplemente con solo decir DIOS: TE AMO, BENDICEME.
Es más que eso, es obedecerle, someternos a él, no perdiendo la relación con el, ayunando, y por supuesto hacer su voluntad. Y es que Dios quiere que primero busquemos su reino y el nos añadirá las demás cosas, pero lo más importante es buscarle a Él, amarlo a Él sobre todas las cosas, porque si amamos mas algo de este mundo, muy difícilmente el nos bendecirá totalmente, recuerda que el no comparte su gloria, porque Él es el gran yo soy, y es el mismo por los siglos de los siglos.
A veces queremos tener la unción de algún predicador o un cantante, pero para eso tenemos que pagar un precio, porque como dice su palabra:
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu padre que está en secreto; y tu padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6: 6
Dios quiere influenciar en nuestras vidas, el es el mismo que abrió el mar cuando el faraón se acercaba al pueblo de Israel, así el quiere abrir el mar y decirte ¡PASA!
En todo tiempo quiere que lo busques confiadamente, que mantengas esa comunicación genuina, que le creas y confíes que Él es tu proveedor, tu ayudador porque Él te ama.
Así Dios quiere usarte, ¿que tenia Moisés? Pues su completa obediencia, siendo sensible a su voz y realizando la obra que tenía, libertad al pueblo de Dios, tu puedes tener el mismo respaldo, nada mas debes confiar, confiar y confiar; aunque veas la tormenta, aunque con tus ojos humanos no veas la luz, Dios está ahí sosteniéndote. Cuando se cierra una puerta, el abre dos, porque el quita lo que estorba para bendecirte, el sabe lo que realmente necesitas, solo tienes que entregarte por completo a Él, rendirte y dejar que Jesús sea el timón de tu vida, tu solo debes estar seguro que Él es que lleva el barco, y que no permitirá que se derrumben, porque el que está contigo es más grande que todo, porque el que está contigo es Él rey de Reyes y Señor de Señores, y si está contigo quien contra ti.
¿No estarías feliz, de tener el respaldo de Dios?
¿Que esa influencia de lo alto, directamente de Jesús te acompañe siempre?
Pues a mi si, y por eso te insto para que le busquemos mas, su presencia, su palabra, debemos ser oidores y hacedores de su palabra, guardando sus mandamientos y rindiéndonos a Jesús el cual Dios su vida por nosotros y ¿Por qué no atreverse a vivir para Él?
Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye.
Juan 9:31
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudare, siempre te sustentare con la diestra de mi justicia”
Isaías 41:10
Autora: Kari Gazo
Escrito para www.destellodesugloria.org
“Influencias de lo alto”
Si quieres el respaldo de Dios: ¡llama al ayuno y oración! Y te llegara express!
Cuantas veces deseamos que Dios nos proteja en todo tiempo, que derrame de sus bendiciones, que nos use en gran manera, que tengamos gracia, que no pasemos por situación económicas o que cumpla lo que tanto le pedimos.
Pero si algo debemos entender es que de una u otra manera podemos conseguir ese respaldo de Dios, no lo vamos a obtener simplemente con solo decir DIOS: TE AMO, BENDICEME.
Es más que eso, es obedecerle, someternos a él, no perdiendo la relación con el, ayunando, y por supuesto hacer su voluntad. Y es que Dios quiere que primero busquemos su reino y el nos añadirá las demás cosas, pero lo más importante es buscarle a Él, amarlo a Él sobre todas las cosas, porque si amamos mas algo de este mundo, muy difícilmente el nos bendecirá totalmente, recuerda que el no comparte su gloria, porque Él es el gran yo soy, y es el mismo por los siglos de los siglos.
A veces queremos tener la unción de algún predicador o un cantante, pero para eso tenemos que pagar un precio, porque como dice su palabra:
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu padre que está en secreto; y tu padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6: 6
Dios quiere influenciar en nuestras vidas, el es el mismo que abrió el mar cuando el faraón se acercaba al pueblo de Israel, así el quiere abrir el mar y decirte ¡PASA!
En todo tiempo quiere que lo busques confiadamente, que mantengas esa comunicación genuina, que le creas y confíes que Él es tu proveedor, tu ayudador porque Él te ama.
Así Dios quiere usarte, ¿que tenia Moisés? Pues su completa obediencia, siendo sensible a su voz y realizando la obra que tenía, libertad al pueblo de Dios, tu puedes tener el mismo respaldo, nada mas debes confiar, confiar y confiar; aunque veas la tormenta, aunque con tus ojos humanos no veas la luz, Dios está ahí sosteniéndote. Cuando se cierra una puerta, el abre dos, porque el quita lo que estorba para bendecirte, el sabe lo que realmente necesitas, solo tienes que entregarte por completo a Él, rendirte y dejar que Jesús sea el timón de tu vida, tu solo debes estar seguro que Él es que lleva el barco, y que no permitirá que se derrumben, porque el que está contigo es más grande que todo, porque el que está contigo es Él rey de Reyes y Señor de Señores, y si está contigo quien contra ti.
¿No estarías feliz, de tener el respaldo de Dios?
¿Que esa influencia de lo alto, directamente de Jesús te acompañe siempre?
Pues a mi si, y por eso te insto para que le busquemos mas, su presencia, su palabra, debemos ser oidores y hacedores de su palabra, guardando sus mandamientos y rindiéndonos a Jesús el cual Dios su vida por nosotros y ¿Por qué no atreverse a vivir para Él?
Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye.
Juan 9:31
“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudare, siempre te sustentare con la diestra de mi justicia”
Isaías 41:10
Autora: Kari Gazo
Escrito para www.destellodesugloria.org
La Mejor Oración
¿A quién no le cuesta orar?, ¿A quién no le ha pasado que después de unos minutos de estar orando, ya no tiene más que decir?, conozco personas que no les gusta orar por qué dicen que no hayan que decir o porque simplemente piensan que no pueden orar.
La oración es parte importante del cristiano, y yo sé que cuando se habla de estos temas pocos les gusta leer y no me extrañaría que muchos al leer el titulo o comenzar a leer estas líneas, no sigan leyendo más. Y es que pareciera que muchos de nosotros no somos compatibles con la palabra: “oración”, como que si fuera sinónimo de “aburrición”, pensamos que orar es aburrido o es nada más para los mas “espirituales”, cuando la realidad es otra.
A veces nos inculcan malos conceptos de lo que es la oración o aprendemos de forma equivocada como tenemos que proceder para tener una vida de oración.
Cuando yo tenía entre dieciséis y diecisiete años recuerdo que me había hecho un “fan” de la “oración”, leía cuanto libro existiera acerca de la oración, escuchaba predicas, pero sobre todo era muy disciplinado. Me enseñaron que entre más oraba, Dios más me iba a respaldar y eso había hecho un eco en mi vida grandísimo a tal punto que llegaba a orar horas en mi habitación.
Había escrito una lista gigantesca de peticiones por las que todos los días oraba en mi cuarto. Me encerraba a las nueve de la noche y terminaba casi a media noche de orar, yo creía que entre más oraba, mas “unción” tendría o entre mas oraba “más respaldo obtendría”. Y no voy a negar que veía resultados increíbles en mi vida a través de la oración.
Pero reflexionando en eso, recuerdo que a pesar que pasaba horas orando, no lo hacía con un entendimiento real de lo que hacía. Cada cinco o diez minutos veía el reloj, para ver cuando tiempo llevaba “orando”; cuando pasaba la hora, yo me sentía todo un “ungido”, y pasaba más pendiente de ver cuanto tiempo podía orar, que en disfrutar esos momentos con el Señor.
Yo oraba por un motivo en parte equivocado, mi único objetivo era que Dios me respaldara mas, pero más allá de algo personal que yo anhelara, tenía que orar no porque esperaba que Dios concediera todas mis peticiones, sino que también, porque tenía que pasar tiempo con Dios para conocerlo mejor y para crecer adecuadamente en Él.
No hay otro concepto más acertado de oración que: HABLAR CON DIOS.
De eso se trata la oración, de HABLAR CON DIOS. Pero la mayoría de nosotros lo menos que hacemos cuando oramos es hablar con Dios, nos dedicamos a pedir, nos dedicamos a interceder, nos dedicamos a reclamar o a llorar para que tal vez Dios se apiade de nosotros y nos conceda nuestras peticiones.
No está mal orar y pedir, pero la oración no se trata solo de pedir o reclamar, también se trata de hablar con Dios como que fuera tu mejor amigo.
Muchos no quieren orar porque piensan solamente en pedir o reclamar, pero más allá de eso, la oración que personalmente considero que más se disfruta es aquella en la que no existe una petición y que solamente se lleva a cabo por el simple gusto de encontrarse con Dios.
Hablo de esos momentos en donde no tienes que pedir, reclamar o llorar por algo, sino que simplemente vas delante de Dios, allí en ese lugar a solas y hablas con Él como que fuera tu mejor amigo. Esos momentos íntimos hacen que la oración sea lo que realmente tiene que ser: HABLAR CON DIOS.
No voy a dar una catedral de oración, porque no me considero un hombre de pura oración, pero si puedo asegurarte que durante todo el día, tengo platicas con Dios, mi mente enfocada en Él, cada pensamiento que en mi mente surge tiene que ver con Él, le pregunto cosas, le agradezco por otras muchas y a veces me he encontrado teniendo charlas únicas con Dios de esas que me hacen llorar de alegría, llorar de gozo, llorar de ver su misericordia sobre mi vida.
Quizá en algunos casos tendremos que apartar tiempo para interceder por nuestras peticiones o por peticiones de personas que estimamos o personas que nos piden que oremos por ellas. Quizá en ocasiones nos veremos en luchas espirituales, orando para que Dios obre milagros o de soluciones a situaciones complicadas. Pero más allá de esas oraciones, mi preferida es la que no tiene nada que ver con pedir, sino que solo tiene que ver con encontrarse con aquel que lo es TODO y que nos da TODO.
Quizá el Salmista había descubierto que la mejor oración es aquella que solo tiene que ver con encontrarse con Dios y por eso escribió lo siguiente: “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón” Salmos 37:4 (Reina-Valera 1960). El Salmista no dice: intercede, pide o reclama y Dios concederá las peticiones de tu corazón, él se limita a decir nada mas: “Deléitate”.
Deleitémonos en Dios, no necesitas usar muchas palabras para hablar con Dios, ni usar palabras de las cuales ni sabes el significado, habla con Él con el lenguaje más sencillo que tengas, estoy seguro que Él te ha de entender a la perfección, porque Él te creo, porque Él sabe muy bien lo que hay en tu corazón y lo que quieres expresar, simplemente habla con Él como lo harías con tu mejor amigo.
Sincérate con Dios, ábrele tu corazón, exprésale lo que realmente sientes y no lo que tratas de reflejar, porque si hay alguien con quien debes de ser realmente como eres, es con Él.
La mejor oración no es la que dura más tiempo, tampoco es la que usa mejores palabras o frases, ni la que se hace en un lugar físico específico, sino la que lleva la única intención de encontrarse con Él.
Si a ti te cuesta orar, déjame decirte que no eres la única persona a la que le cuesta, habemos millones también que tenemos ese problema, pero si algo puede ayudarnos a tener una vida de constante oración pero sobre todo de tener muy buenas oraciones, es encontrarnos con Dios en todo lugar.
Si vas camino a tu trabajo o estudio, ve hablando con Dios; si estás en tu trabajo, pues habla con Dios; si estás en tu casa, pues habla con Dios, no importa el lugar donde estés o hacia donde vayas: HABLA CON DIOS.
Que en tu mente siempre Él sea lo primordial, que cada cosa que hagas tenga que ver con Él, que cada decisión por insignificante que creas que sea, siempre toma en cuenta a Dios, que Él sea el invitado de honor cada día en tu vida, no salgas sin Él.
Orar va mas allá de un tiempo o un lugar, tiene que ver con una disposición de TODO tiempo y hablar con Dios es algo que puedes hacer en cualquier momento y en todo lugar.
Ahora bien, ¿Cuánto más vas a esperar para comenzar a tener una vida de oración con Dios?, no pongas excusas porque no las hay que valgan, si quieres hablar y mantener una comunión diaria con Dios lo puedes hacer en cualquier momento y en cualquier lugar, solo basta que haya una disposición en tu vida de hacerlo.
¡La mejor oración es la que sale de lo profundo del corazón!
“Suba mi oración delante de ti como el incienso, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde”
Salmos 141:2 (Reina-Valera 1960)
Autor: Enrique Monterroza
Escrito originalmente para www.devocionaldiario.com
Autorizado para publicarse en: www.destellodesugloria.org – www.enriquemonterroza.com y http://reflexionesydevocionales.blogspot.com
La Mejor Oración
¿A quién no le cuesta orar?, ¿A quién no le ha pasado que después de unos minutos de estar orando, ya no tiene más que decir?, conozco personas que no les gusta orar por qué dicen que no hayan que decir o porque simplemente piensan que no pueden orar.
La oración es parte importante del cristiano, y yo sé que cuando se habla de estos temas pocos les gusta leer y no me extrañaría que muchos al leer el titulo o comenzar a leer estas líneas, no sigan leyendo más. Y es que pareciera que muchos de nosotros no somos compatibles con la palabra: “oración”, como que si fuera sinónimo de “aburrición”, pensamos que orar es aburrido o es nada más para los mas “espirituales”, cuando la realidad es otra.
A veces nos inculcan malos conceptos de lo que es la oración o aprendemos de forma equivocada como tenemos que proceder para tener una vida de oración.
Cuando yo tenía entre dieciséis y diecisiete años recuerdo que me había hecho un “fan” de la “oración”, leía cuanto libro existiera acerca de la oración, escuchaba predicas, pero sobre todo era muy disciplinado. Me enseñaron que entre más oraba, Dios más me iba a respaldar y eso había hecho un eco en mi vida grandísimo a tal punto que llegaba a orar horas en mi habitación.
Había escrito una lista gigantesca de peticiones por las que todos los días oraba en mi cuarto. Me encerraba a las nueve de la noche y terminaba casi a media noche de orar, yo creía que entre más oraba, mas “unción” tendría o entre mas oraba “más respaldo obtendría”. Y no voy a negar que veía resultados increíbles en mi vida a través de la oración.
Pero reflexionando en eso, recuerdo que a pesar que pasaba horas orando, no lo hacía con un entendimiento real de lo que hacía. Cada cinco o diez minutos veía el reloj, para ver cuando tiempo llevaba “orando”; cuando pasaba la hora, yo me sentía todo un “ungido”, y pasaba más pendiente de ver cuanto tiempo podía orar, que en disfrutar esos momentos con el Señor.
Yo oraba por un motivo en parte equivocado, mi único objetivo era que Dios me respaldara mas, pero más allá de algo personal que yo anhelara, tenía que orar no porque esperaba que Dios concediera todas mis peticiones, sino que también, porque tenía que pasar tiempo con Dios para conocerlo mejor y para crecer adecuadamente en Él.
No hay otro concepto más acertado de oración que: HABLAR CON DIOS.
De eso se trata la oración, de HABLAR CON DIOS. Pero la mayoría de nosotros lo menos que hacemos cuando oramos es hablar con Dios, nos dedicamos a pedir, nos dedicamos a interceder, nos dedicamos a reclamar o a llorar para que tal vez Dios se apiade de nosotros y nos conceda nuestras peticiones.
No está mal orar y pedir, pero la oración no se trata solo de pedir o reclamar, también se trata de hablar con Dios como que fuera tu mejor amigo.
Muchos no quieren orar porque piensan solamente en pedir o reclamar, pero más allá de eso, la oración que personalmente considero que más se disfruta es aquella en la que no existe una petición y que solamente se lleva a cabo por el simple gusto de encontrarse con Dios.
Hablo de esos momentos en donde no tienes que pedir, reclamar o llorar por algo, sino que simplemente vas delante de Dios, allí en ese lugar a solas y hablas con Él como que fuera tu mejor amigo. Esos momentos íntimos hacen que la oración sea lo que realmente tiene que ser: HABLAR CON DIOS.
No voy a dar una catedral de oración, porque no me considero un hombre de pura oración, pero si puedo asegurarte que durante todo el día, tengo platicas con Dios, mi mente enfocada en Él, cada pensamiento que en mi mente surge tiene que ver con Él, le pregunto cosas, le agradezco por otras muchas y a veces me he encontrado teniendo charlas únicas con Dios de esas que me hacen llorar de alegría, llorar de gozo, llorar de ver su misericordia sobre mi vida.
Quizá en algunos casos tendremos que apartar tiempo para interceder por nuestras peticiones o por peticiones de personas que estimamos o personas que nos piden que oremos por ellas. Quizá en ocasiones nos veremos en luchas espirituales, orando para que Dios obre milagros o de soluciones a situaciones complicadas. Pero más allá de esas oraciones, mi preferida es la que no tiene nada que ver con pedir, sino que solo tiene que ver con encontrarse con aquel que lo es TODO y que nos da TODO.
Quizá el Salmista había descubierto que la mejor oración es aquella que solo tiene que ver con encontrarse con Dios y por eso escribió lo siguiente: “Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón” Salmos 37:4 (Reina-Valera 1960). El Salmista no dice: intercede, pide o reclama y Dios concederá las peticiones de tu corazón, él se limita a decir nada mas: “Deléitate”.
Deleitémonos en Dios, no necesitas usar muchas palabras para hablar con Dios, ni usar palabras de las cuales ni sabes el significado, habla con Él con el lenguaje más sencillo que tengas, estoy seguro que Él te ha de entender a la perfección, porque Él te creo, porque Él sabe muy bien lo que hay en tu corazón y lo que quieres expresar, simplemente habla con Él como lo harías con tu mejor amigo.
Sincérate con Dios, ábrele tu corazón, exprésale lo que realmente sientes y no lo que tratas de reflejar, porque si hay alguien con quien debes de ser realmente como eres, es con Él.
La mejor oración no es la que dura más tiempo, tampoco es la que usa mejores palabras o frases, ni la que se hace en un lugar físico específico, sino la que lleva la única intención de encontrarse con Él.
Si a ti te cuesta orar, déjame decirte que no eres la única persona a la que le cuesta, habemos millones también que tenemos ese problema, pero si algo puede ayudarnos a tener una vida de constante oración pero sobre todo de tener muy buenas oraciones, es encontrarnos con Dios en todo lugar.
Si vas camino a tu trabajo o estudio, ve hablando con Dios; si estás en tu trabajo, pues habla con Dios; si estás en tu casa, pues habla con Dios, no importa el lugar donde estés o hacia donde vayas: HABLA CON DIOS.
Que en tu mente siempre Él sea lo primordial, que cada cosa que hagas tenga que ver con Él, que cada decisión por insignificante que creas que sea, siempre toma en cuenta a Dios, que Él sea el invitado de honor cada día en tu vida, no salgas sin Él.
Orar va mas allá de un tiempo o un lugar, tiene que ver con una disposición de TODO tiempo y hablar con Dios es algo que puedes hacer en cualquier momento y en todo lugar.
Ahora bien, ¿Cuánto más vas a esperar para comenzar a tener una vida de oración con Dios?, no pongas excusas porque no las hay que valgan, si quieres hablar y mantener una comunión diaria con Dios lo puedes hacer en cualquier momento y en cualquier lugar, solo basta que haya una disposición en tu vida de hacerlo.
¡La mejor oración es la que sale de lo profundo del corazón!
“Suba mi oración delante de ti como el incienso, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde”
Salmos 141:2 (Reina-Valera 1960)
Autor: Enrique Monterroza
Escrito originalmente para www.devocionaldiario.com
Autorizado para publicarse en: www.destellodesugloria.org – www.enriquemonterroza.com y http://reflexionesydevocionales.blogspot.com



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