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Creer cuando el panorama dice lo contrario

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Creer cuando el panorama dice lo contrario

Me imagino que en parte pudo haber sido fácil creer en Jesús en los tiempos en que él anduvo acá en la tierra. Digo esto porque a nosotros se nos hace muy fácil creer cuando vemos cosas, cuando nuestra fe va respaldada por los hechos que estamos viendo.

Por un momento adentrémonos en la historia de Jesús y lo que la gente acostumbraba a ver al seguirlo:

Jesús caminando y enseñando, hablando cosas tan ciertas y hermosas a la vez, cada palabra que de su boca salía era una verdad irrefutable, aun cuando los maestros de la ley no estuviesen de acuerdo con la forma de predicar o las verdades que decía al hacerlo, no significaba que podían refutar lo que él decía.

Las palabras que Jesús enseñaba era una maravilla, pero también Jesús hacia sanidades y milagros, de pronto ver que alguien que estaba enfermo era sanado era algo maravilloso, y más aun cuando Jesús hacia un milagro, era algo espectacular.

Me imagino que la gente que vivía el día a día con Jesús se sorprendía de cada cosa que hablaba o hacia, era algo maravilloso que les toco experimentar a cada uno de ellos, ver como un cojo caminaba, ver como un ciego miraba, ver como un manco volvía a tener su brazo y mano completa, ver como alguien que estaba muerto volvía a la vida, ver como alguien con una enfermedad larga sanaba, ver como un ciego de nacimiento podía ver por primera vez, cada cosa era una razón más para creer en Él.

Las palabras que decía eran tan llenas de sabiduría que hacía que el corazón humano no se resistiera a Él. Ver como tenia poder sobre el mar o los vientos era increíble, cada cosa de Él lo era, no tendría por qué haber duda que era el Hijo de Dios, Dios mismo habitando entre nosotros en forma de hombre.

Y es que no me van a dejar mentir que cuando nosotros vemos las obras de Dios, sus milagros, sus sanidades o la forma como Él obra en nuestra vida o en la vida de las personas, no nos queda otra que creer en su poder, creer en lo que Él es capaz de hacer.

Pero, ¿Qué pasa cuando nos encontramos en una situación en donde el panorama está totalmente en contra de nosotros?, ¿Tenemos allí la misma capacidad de creer en lo que Dios puede hacer?, ¿Somos capaces de confiar con totalidad en que Dios obrara?, ó ¿Se nos es muy difícil creer que Dios obrara o que Él nos ayudara?

Seamos honestos: a nosotros se nos es fácil creer cuando vemos el poder de Dios actuando, pero cuando llegan esos tiempos de silencio de Dios, en donde por más que oremos no encontramos respuesta, esos tiempos en donde pareciera que Dios además de guardar silencio también ha desaparecido, en esos momentos, seamos sinceros que NOS CUESTA CREER QUE ALGO BUENO PUEDE PASAR.

Yo sé que todos hemos pasado por momentos como esos, momentos en los cuales por alguna razón Dios calla y no responde, en donde quisiéramos que Dios obrara exactamente como lo tenemos planeado, pero Dios no lo hace.

En esos momentos en donde el panorama pinta exactamente contrario a como quisiéramos, es donde vale la pena sacar a relucir la fe que decimos tener en Él.

En lo personal me impacta un pasaje de la Biblia en donde puedo notar más allá de los errores del personaje, la fe que tiene en Jesús a pesar que Jesús en ese momento está muriendo.

Cuando estaban crucificando a Jesús dice Biblia: “Crucificaron también con él a dos ladrones, uno a su derecha, y el otro a su izquierda” Marcos 15:27 (Reina-Valera 1960).

Es obvio que estos dos ladrones no habían sido personas muy queridas y que sus vidas habían estado marcadas por el mal accionar. Ellos estaban cosechando lo que habían sembrado, su mal vivir había provocado que llegaran a ser crucificados.

Pero me llama la atención lo que cada uno de ellos piensa acerca de Jesús. Ellos siendo malos estaban compartiendo lecho de muerte con alguien que era bueno, no tenia culpa, nunca había hecho nada malo como para merecer la muerte en una cruz, sin embargo uno de los ladrones viendo su estado y el de Jesús que era exactamente el mismo, ya que los dos estaban crucificados en una cruz independientemente del porque de su juicio, se atreve a decir: “Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros” Lucas 23:39 (Reina-Valera 1960).

Su frase denotaba total incredulidad, ya que decía: “Si tú eres el Cristo”, como diciendo: “¡Demuestra si es cierto!”. A veces actuamos exactamente de la misma manera, ¿Me equivoco?, no creo, actuamos exactamente igual a ese ladrón, viendo nuestro mal estado tendemos a exigirle a Dios que demuestre que lo es.

¿Cuántas veces le hemos dicho a Dios: “Si tu eres Dios has esto o esto otro”?, o cuantas veces sin decir hemos pensado de esta manera: “Dios tú tienes el poder para hacer esto, demuéstrame que eres capaz de hacerlo”.

¿Sabes?, a veces Dios no tiene porque demostrar nada, él no necesita ir por todas partes haciendo todo lo que quieras que haga para que creas que es Dios o que tiene el poder para hacerlo, a veces pienso que tratamos de chantajear a Dios, “poniendo en juicio” su poder o su capacidad para actuar, como que si el hecho que lo pongamos en juicio hará que el obre más o lo haga más rápido o de la forma que nosotros lo queremos.

Dios tiene sus tiempos, sus formas, sus objetivos y propósitos, Él no necesita demostrarte lo que ES, porque siempre FUE, siempre HA SIDO y siempre SERÁ.

Por otra parte quiero resaltar la respuesta el otro ladrón: “Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.” Lucas 23:40-42 (Reina-Valera 1960).

Me llama mucho la atención la clase de FE de este otro ladrón, pudo haber sido ladrón toda su vida, pero en su lecho de muerte Dios le dio la oportunidad de conocer el perdón de Dios.

Posiblemente toda su vida la paso muy mal, porque un ladrón independientemente de lo que diga o piense, no es feliz, no puede ser feliz haciendo lo que hace, pero Dios tenía un plan, un propósito, que aun en su lecho de muerte este hombre y el otro iban a tener la oportunidad de arrepentirse de sus hechos y reconocerlo como único Salvador.

La frase que este ladrón expresa esta tan llena de FE y SEGURIDAD que nos da una cátedra completa de lo que realmente es CREER aun cuando NO VES. Este hombre le dice: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”. Es fácil creer cuando vemos a Dios actuar, pero este hombre estaba viendo a Dios “morir” y aun en el estado que Jesús se encontraba y en la posición que estaba CREYÓ EN ÉL.

Este ladro pudo haber sido malo toda su vida, pero en sus últimos minutos tuvo la FE que cualquiera de nosotros quizá no hubiera tenido, porque estar presenciando la muerte de alguien y a pesar de estar viendo que muere creer en Él como Salvador era algo que solo la VERDADERA FE puede hacer.

Para muchos de nosotros ver morir a Jesús hubiera sido motivo para dejar de creer en Él, porque, ¿Cómo es posible que el Hijo de Dios este muriendo?, ¿Cómo es posible que lo maten de esa forma después del poder que le vimos usar?, ¿Cómo es posible que todo se acabe de esta forma?, como muchos en ese tiempo, quizá nosotros también nos hubiéramos defraudado. Pero este hombre ladrón, a pesar de ver morir a Jesús, creyó en Él con tanta firmeza que lo considero REY, al decirle: “…cuando vengas en tu reino”, Jesús que conoce los corazones de cada uno, sabía que lo que ese hombre expresaba era real en su vida, es decir, lo estaba diciendo con sinceridad de corazón, por lo que respondió: “Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” Lucas 23:43 (Reina-Valera 1960).

Eso es lo que a nosotros nos falta: CREER CUANDO TODO ESTA COMPLICADO, porque el resultado de creer con sinceridad de corazón hará que Dios tome en cuenta nuestra FE.

Querido amigo o amiga, quizá estas enfrente del peor panorama posible en tu vida, quizá te encuentre a un paso del fracaso total, quizá la duda ha querido matar la poca fe que te queda, pero aun en medio de cualquier circunstancia y frente a cualquier panorama, NO DEJES DE CREER.

Confía en lo que Dios puede hacer a pesar de no ver el resultado en este momento, deposita tu confían en Él con sinceridad de corazón, porque Dios actuara a tu favor, Dios no te dejara solo, de hecho no estás solo, Dios ha de hacer cumplir su propósito en tu vida e independientemente del resultado que obtengas de todo esto, cree firmemente que Dios tiene un plan perfecto que se ha de cumplir en tu vida.

Puedes estar crucificado por todos los problemas que tengas, pero recuerda que a tu lado esta Jesús junto contigo, ¿Qué le dirás?, ¿Trataras de chantajearlo para que obre?, ó a pesar de no ver lo que quisieras ver ¿Creerás en Él?, créeme que si a pesar de todo el panorama contrario que tienes sigues creyendo, Dios ha de premiar tu FE, porque si algo Dios premia es la FE de los que le creen.

¡Cree en Él, porque Él actuará!

“Pon tu vida en sus manos; confía plenamente en él, y él actuará en tu favor”

Salmos 37: 5 (Traducción en lenguaje actual)

Autor: Enrique Monterroza

Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org

Autorizado para publicarse simultáneamente en: www.devocionaldiario.comwww.enriquemonterroza.com y http://reflexionesydevocionales.blogspot.com

Creer cuando el panorama dice lo contrario

Me imagino que en parte pudo haber sido fácil creer en Jesús en los tiempos en que él anduvo acá en la tierra. Digo esto porque a nosotros se nos hace muy fácil creer cuando vemos cosas, cuando nuestra fe va respaldada por los hechos que estamos viendo.

Por un momento adentrémonos en la historia de Jesús y lo que la gente acostumbraba a ver al seguirlo:

Jesús caminando y enseñando, hablando cosas tan ciertas y hermosas a la vez, cada palabra que de su boca salía era una verdad irrefutable, aun cuando los maestros de la ley no estuviesen de acuerdo con la forma de predicar o las verdades que decía al hacerlo, no significaba que podían refutar lo que él decía.

Las palabras que Jesús enseñaba era una maravilla, pero también Jesús hacia sanidades y milagros, de pronto ver que alguien que estaba enfermo era sanado era algo maravilloso, y más aun cuando Jesús hacia un milagro, era algo espectacular.

Me imagino que la gente que vivía el día a día con Jesús se sorprendía de cada cosa que hablaba o hacia, era algo maravilloso que les toco experimentar a cada uno de ellos, ver como un cojo caminaba, ver como un ciego miraba, ver como un manco volvía a tener su brazo y mano completa, ver como alguien que estaba muerto volvía a la vida, ver como alguien con una enfermedad larga sanaba, ver como un ciego de nacimiento podía ver por primera vez, cada cosa era una razón más para creer en Él.

Las palabras que decía eran tan llenas de sabiduría que hacía que el corazón humano no se resistiera a Él. Ver como tenia poder sobre el mar o los vientos era increíble, cada cosa de Él lo era, no tendría por qué haber duda que era el Hijo de Dios, Dios mismo habitando entre nosotros en forma de hombre.

Y es que no me van a dejar mentir que cuando nosotros vemos las obras de Dios, sus milagros, sus sanidades o la forma como Él obra en nuestra vida o en la vida de las personas, no nos queda otra que creer en su poder, creer en lo que Él es capaz de hacer.

Pero, ¿Qué pasa cuando nos encontramos en una situación en donde el panorama está totalmente en contra de nosotros?, ¿Tenemos allí la misma capacidad de creer en lo que Dios puede hacer?, ¿Somos capaces de confiar con totalidad en que Dios obrara?, ó ¿Se nos es muy difícil creer que Dios obrara o que Él nos ayudara?

Seamos honestos: a nosotros se nos es fácil creer cuando vemos el poder de Dios actuando, pero cuando llegan esos tiempos de silencio de Dios, en donde por más que oremos no encontramos respuesta, esos tiempos en donde pareciera que Dios además de guardar silencio también ha desaparecido, en esos momentos, seamos sinceros que NOS CUESTA CREER QUE ALGO BUENO PUEDE PASAR.

Yo sé que todos hemos pasado por momentos como esos, momentos en los cuales por alguna razón Dios calla y no responde, en donde quisiéramos que Dios obrara exactamente como lo tenemos planeado, pero Dios no lo hace.

En esos momentos en donde el panorama pinta exactamente contrario a como quisiéramos, es donde vale la pena sacar a relucir la fe que decimos tener en Él.

En lo personal me impacta un pasaje de la Biblia en donde puedo notar más allá de los errores del personaje, la fe que tiene en Jesús a pesar que Jesús en ese momento está muriendo.

Cuando estaban crucificando a Jesús dice Biblia: “Crucificaron también con él a dos ladrones, uno a su derecha, y el otro a su izquierda” Marcos 15:27 (Reina-Valera 1960).

Es obvio que estos dos ladrones no habían sido personas muy queridas y que sus vidas habían estado marcadas por el mal accionar. Ellos estaban cosechando lo que habían sembrado, su mal vivir había provocado que llegaran a ser crucificados.

Pero me llama la atención lo que cada uno de ellos piensa acerca de Jesús. Ellos siendo malos estaban compartiendo lecho de muerte con alguien que era bueno, no tenia culpa, nunca había hecho nada malo como para merecer la muerte en una cruz, sin embargo uno de los ladrones viendo su estado y el de Jesús que era exactamente el mismo, ya que los dos estaban crucificados en una cruz independientemente del porque de su juicio, se atreve a decir: “Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros” Lucas 23:39 (Reina-Valera 1960).

Su frase denotaba total incredulidad, ya que decía: “Si tú eres el Cristo”, como diciendo: “¡Demuestra si es cierto!”. A veces actuamos exactamente de la misma manera, ¿Me equivoco?, no creo, actuamos exactamente igual a ese ladrón, viendo nuestro mal estado tendemos a exigirle a Dios que demuestre que lo es.

¿Cuántas veces le hemos dicho a Dios: “Si tu eres Dios has esto o esto otro”?, o cuantas veces sin decir hemos pensado de esta manera: “Dios tú tienes el poder para hacer esto, demuéstrame que eres capaz de hacerlo”.

¿Sabes?, a veces Dios no tiene porque demostrar nada, él no necesita ir por todas partes haciendo todo lo que quieras que haga para que creas que es Dios o que tiene el poder para hacerlo, a veces pienso que tratamos de chantajear a Dios, “poniendo en juicio” su poder o su capacidad para actuar, como que si el hecho que lo pongamos en juicio hará que el obre más o lo haga más rápido o de la forma que nosotros lo queremos.

Dios tiene sus tiempos, sus formas, sus objetivos y propósitos, Él no necesita demostrarte lo que ES, porque siempre FUE, siempre HA SIDO y siempre SERÁ.

Por otra parte quiero resaltar la respuesta el otro ladrón: “Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.” Lucas 23:40-42 (Reina-Valera 1960).

Me llama mucho la atención la clase de FE de este otro ladrón, pudo haber sido ladrón toda su vida, pero en su lecho de muerte Dios le dio la oportunidad de conocer el perdón de Dios.

Posiblemente toda su vida la paso muy mal, porque un ladrón independientemente de lo que diga o piense, no es feliz, no puede ser feliz haciendo lo que hace, pero Dios tenía un plan, un propósito, que aun en su lecho de muerte este hombre y el otro iban a tener la oportunidad de arrepentirse de sus hechos y reconocerlo como único Salvador.

La frase que este ladrón expresa esta tan llena de FE y SEGURIDAD que nos da una cátedra completa de lo que realmente es CREER aun cuando NO VES. Este hombre le dice: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”. Es fácil creer cuando vemos a Dios actuar, pero este hombre estaba viendo a Dios “morir” y aun en el estado que Jesús se encontraba y en la posición que estaba CREYÓ EN ÉL.

Este ladro pudo haber sido malo toda su vida, pero en sus últimos minutos tuvo la FE que cualquiera de nosotros quizá no hubiera tenido, porque estar presenciando la muerte de alguien y a pesar de estar viendo que muere creer en Él como Salvador era algo que solo la VERDADERA FE puede hacer.

Para muchos de nosotros ver morir a Jesús hubiera sido motivo para dejar de creer en Él, porque, ¿Cómo es posible que el Hijo de Dios este muriendo?, ¿Cómo es posible que lo maten de esa forma después del poder que le vimos usar?, ¿Cómo es posible que todo se acabe de esta forma?, como muchos en ese tiempo, quizá nosotros también nos hubiéramos defraudado. Pero este hombre ladrón, a pesar de ver morir a Jesús, creyó en Él con tanta firmeza que lo considero REY, al decirle: “…cuando vengas en tu reino”, Jesús que conoce los corazones de cada uno, sabía que lo que ese hombre expresaba era real en su vida, es decir, lo estaba diciendo con sinceridad de corazón, por lo que respondió: “Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” Lucas 23:43 (Reina-Valera 1960).

Eso es lo que a nosotros nos falta: CREER CUANDO TODO ESTA COMPLICADO, porque el resultado de creer con sinceridad de corazón hará que Dios tome en cuenta nuestra FE.

Querido amigo o amiga, quizá estas enfrente del peor panorama posible en tu vida, quizá te encuentre a un paso del fracaso total, quizá la duda ha querido matar la poca fe que te queda, pero aun en medio de cualquier circunstancia y frente a cualquier panorama, NO DEJES DE CREER.

Confía en lo que Dios puede hacer a pesar de no ver el resultado en este momento, deposita tu confían en Él con sinceridad de corazón, porque Dios actuara a tu favor, Dios no te dejara solo, de hecho no estás solo, Dios ha de hacer cumplir su propósito en tu vida e independientemente del resultado que obtengas de todo esto, cree firmemente que Dios tiene un plan perfecto que se ha de cumplir en tu vida.

Puedes estar crucificado por todos los problemas que tengas, pero recuerda que a tu lado esta Jesús junto contigo, ¿Qué le dirás?, ¿Trataras de chantajearlo para que obre?, ó a pesar de no ver lo que quisieras ver ¿Creerás en Él?, créeme que si a pesar de todo el panorama contrario que tienes sigues creyendo, Dios ha de premiar tu FE, porque si algo Dios premia es la FE de los que le creen.

¡Cree en Él, porque Él actuará!

“Pon tu vida en sus manos; confía plenamente en él, y él actuará en tu favor”

Salmos 37: 5 (Traducción en lenguaje actual)

Autor: Enrique Monterroza

Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org

Autorizado para publicarse simultáneamente en: www.devocionaldiario.comwww.enriquemonterroza.com y http://reflexionesydevocionales.blogspot.com

Fe es imaginarse algo jugando

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Posted on : 24-02-2012 | By : Temas y Devocionales Cristianos | In : Devocionales, Devocionales de Fe, Fe, Meditaciones, Mensajes de Fe, Reflexión, Reflexiones de Fe, Silvia Truffa, Temas de Fe

Fe es imaginarse algo jugando

¿Saben quiénes tienen la fe más pura? Los niños. Un nene agarra un cochecito y lo mueve, hace el ruido y pasa su autito por encima, sabés ¿qué es eso? Eso es fe en estado puro. El nene está viendo un auto de verdad. ¿Qué tenemos que hacer nosotros? Volver a nuestra niñez. Fe es imaginarte tu sueño mientras te divertís; fe es que te imagines lo que querés lograr; El diablo no entiende fe, el diablo no sabe lo que es la fe, porque el diablo funciona por lo que ve. Cuando vos decís “lo que no veo lo voy a ver”, eso es fe. El diablo no lo entiende, por eso cuando apareció Jesús le dijo: “si eres hijo de Dios haz que las piedras se hagan pan.” pero Jesús le dijo: “vos querés ver, pero yo no funciono por lo que se ve sino por lo que no se ve.” El diablo es un espíritu caído, él no sabe lo que es fe. Cuando vos declarás que lo que no tenés, lo vas a tener, él no te entiende; cuando vos decís: “hoy no tengo la casa, pero la tengo porque la veo en el espíritu”, el diablo no te entiende.

A mí esto me hace recordar la tan conocida historia de David y el gigante Goliat. David era muy jovencito pero de un carácter avasallador y una fe determinante, él dijo acerca del gigante: “¿Quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?” Muchos conocerán esta historia cuando Goliat le hizo una propuesta al pueblo de Israel y lo logró intimidar, él dijo: “¿Para qué se ponen en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo y ustedes los siervos de Saúl? Escojan un hombre que venga a pelear conmigo. Si él pudiere  pelear conmigo y me venciere, nosotros seremos sus siervos: y si yo pudiere más que él  y lo venciere, ustedes serán nuestros siervos y nos servirán”. Los israelitas eran un ejército de hombres que “le tenían miedo al gigante”, no había ni siquiera uno de ellos capaz de hacerle frente.

De repente aparece en la escena David, que prestó mucha atención a lo que el gigante dijo, pero más aún se interesó por el premio que recibiría el que lo venciera, porque el premio consistía en recibir grandes riquezas, poseer a una de las hijas del rey y la exención de impuestos para su familia. David en ese momento SE IMAGINÓ QUE EL IBA A SER EL HÉROE. Él sabía que podía matar al gigante, y mientras soñaba con esto, uno de sus hermanos que estaba cerca, escuchó los comentarios de David y se molestó con él y le reprochó por estar ahí y también lo desanimó diciéndole: “Yo conozco la soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido”. Su propio hermano no creía en él, y el mismo rey le dijo: “No podrás ir tú contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud”. Siempre que estemos soñando con algo grande y desafiante, el diablo no tardará en mandar a alguien para que nos quite el sueño de nuestro corazón. Pero David siguió con su propósito adelante, él sabía que  podía enfrentar al gigante y derribarlo.

David tenía argumentos muy poderosos para tener tal confianza en sí mismo, él había matado osos y leones que querían matar las ovejas que él pastoreaba… “salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba…” Por eso dijo: “Jehová que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo”.

La fe funciona en dos planos: en Dios y en mí. Siempre que Dios imparte fe divina, ésta se mezclará con la fe que cada uno de nosotros tengamos sobre nosotros mismos. El problema de muchas personas es que creen en Dios pero no creen en que ellos puedan lograr todo aquello que se propongan.

Goliat durante cuarenta días los desafiaba dos veces por día, ¿pero por qué repitió tantas veces las mismas palabras? Porque el diablo te quiere convencer con su astucia. Lo que el diablo te repite es porque no se va a cumplir, ¡todo eso negativo no se va a cumplir porque el diablo siempre miente! El gigante dijo: “¿Qué te crees que soy yo que venís con palos?”. David lo había estudiado al gigante, que tenía espada, lanza y jabalina. Tenía una armadura pesada, era grande y justamente por eso no le podría errar. Pero pensó: “No voy a ir con espada a pelear porque seguro pierdo” Goliat lo ve chiquito y con un palo, pero David llevó el palo para distraerlo. Porque pensaba: “Dios me va a dar puntería, con un sólo tiro lo voy a bajar. Dios va a ungir mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra”.

Goliat lo maldijo por sus dioses. David se acordó que Jehová le dijo: “bendeciré a los que te bendijeren y maldeciré a los que te maldijeren”. Él había juntado cinco piedras del arroyo y también tenía una honda, y agarró las piedras que tenía y las escondió porque dijo: ¡Dentro mío hay armas de victoria!

Yo creo que él vería esas piedras como “si fueran grandes armas para pelear”, porque él era un joven adolescente, y su imaginación era muy grande, por eso Dios lo honró porque tenía la “fe de un niño” sabía que “con poco se pueden hacer grandes cosas” como aquel niño que llevó los dos panes a Jesús, creyendo que con eso se iba a poder alimentar a una multitud por eso, él fue quien se llevó las doce cestas llenas, porque sembró con dos panes, pero en fe.

Dios me va a dar ojos para detectar al enemigo y derrotarlo y tendré la exactitud, con un golpe cancelaré lo que me torturó por cuarenta días. La puntería que David tenía fue directo al huequito que el gigante tenía descubierto. Hay un lugar donde Dios te va a dar la victoria de entrada, Dios te va a dar autoridad con la Palabra de fe para derribar al problema. ¡Porque Él siempre honra la fe de un corazón confiado y sencillo como el de un niño!

Autora: Silvia Truffa

Escrito para www.destellodesugloria.org

Fe es imaginarse algo jugando

¿Saben quiénes tienen la fe más pura? Los niños. Un nene agarra un cochecito y lo mueve, hace el ruido y pasa su autito por encima, sabés ¿qué es eso? Eso es fe en estado puro. El nene está viendo un auto de verdad. ¿Qué tenemos que hacer nosotros? Volver a nuestra niñez. Fe es imaginarte tu sueño mientras te divertís; fe es que te imagines lo que querés lograr; El diablo no entiende fe, el diablo no sabe lo que es la fe, porque el diablo funciona por lo que ve. Cuando vos decís “lo que no veo lo voy a ver”, eso es fe. El diablo no lo entiende, por eso cuando apareció Jesús le dijo: “si eres hijo de Dios haz que las piedras se hagan pan.” pero Jesús le dijo: “vos querés ver, pero yo no funciono por lo que se ve sino por lo que no se ve.” El diablo es un espíritu caído, él no sabe lo que es fe. Cuando vos declarás que lo que no tenés, lo vas a tener, él no te entiende; cuando vos decís: “hoy no tengo la casa, pero la tengo porque la veo en el espíritu”, el diablo no te entiende.

A mí esto me hace recordar la tan conocida historia de David y el gigante Goliat. David era muy jovencito pero de un carácter avasallador y una fe determinante, él dijo acerca del gigante: “¿Quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?” Muchos conocerán esta historia cuando Goliat le hizo una propuesta al pueblo de Israel y lo logró intimidar, él dijo: “¿Para qué se ponen en orden de batalla? ¿No soy yo el filisteo y ustedes los siervos de Saúl? Escojan un hombre que venga a pelear conmigo. Si él pudiere  pelear conmigo y me venciere, nosotros seremos sus siervos: y si yo pudiere más que él  y lo venciere, ustedes serán nuestros siervos y nos servirán”. Los israelitas eran un ejército de hombres que “le tenían miedo al gigante”, no había ni siquiera uno de ellos capaz de hacerle frente.

De repente aparece en la escena David, que prestó mucha atención a lo que el gigante dijo, pero más aún se interesó por el premio que recibiría el que lo venciera, porque el premio consistía en recibir grandes riquezas, poseer a una de las hijas del rey y la exención de impuestos para su familia. David en ese momento SE IMAGINÓ QUE EL IBA A SER EL HÉROE. Él sabía que podía matar al gigante, y mientras soñaba con esto, uno de sus hermanos que estaba cerca, escuchó los comentarios de David y se molestó con él y le reprochó por estar ahí y también lo desanimó diciéndole: “Yo conozco la soberbia y la malicia de tu corazón, que para ver la batalla has venido”. Su propio hermano no creía en él, y el mismo rey le dijo: “No podrás ir tú contra aquel filisteo, para pelear con él; porque tú eres muchacho, y él un hombre de guerra desde su juventud”. Siempre que estemos soñando con algo grande y desafiante, el diablo no tardará en mandar a alguien para que nos quite el sueño de nuestro corazón. Pero David siguió con su propósito adelante, él sabía que  podía enfrentar al gigante y derribarlo.

David tenía argumentos muy poderosos para tener tal confianza en sí mismo, él había matado osos y leones que querían matar las ovejas que él pastoreaba… “salía yo tras él, y lo hería, y lo libraba de su boca; y si se levantaba contra mí, yo le echaba mano de la quijada, y lo hería y lo mataba…” Por eso dijo: “Jehová que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me librará de la mano de este filisteo”.

La fe funciona en dos planos: en Dios y en mí. Siempre que Dios imparte fe divina, ésta se mezclará con la fe que cada uno de nosotros tengamos sobre nosotros mismos. El problema de muchas personas es que creen en Dios pero no creen en que ellos puedan lograr todo aquello que se propongan.

Goliat durante cuarenta días los desafiaba dos veces por día, ¿pero por qué repitió tantas veces las mismas palabras? Porque el diablo te quiere convencer con su astucia. Lo que el diablo te repite es porque no se va a cumplir, ¡todo eso negativo no se va a cumplir porque el diablo siempre miente! El gigante dijo: “¿Qué te crees que soy yo que venís con palos?”. David lo había estudiado al gigante, que tenía espada, lanza y jabalina. Tenía una armadura pesada, era grande y justamente por eso no le podría errar. Pero pensó: “No voy a ir con espada a pelear porque seguro pierdo” Goliat lo ve chiquito y con un palo, pero David llevó el palo para distraerlo. Porque pensaba: “Dios me va a dar puntería, con un sólo tiro lo voy a bajar. Dios va a ungir mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra”.

Goliat lo maldijo por sus dioses. David se acordó que Jehová le dijo: “bendeciré a los que te bendijeren y maldeciré a los que te maldijeren”. Él había juntado cinco piedras del arroyo y también tenía una honda, y agarró las piedras que tenía y las escondió porque dijo: ¡Dentro mío hay armas de victoria!

Yo creo que él vería esas piedras como “si fueran grandes armas para pelear”, porque él era un joven adolescente, y su imaginación era muy grande, por eso Dios lo honró porque tenía la “fe de un niño” sabía que “con poco se pueden hacer grandes cosas” como aquel niño que llevó los dos panes a Jesús, creyendo que con eso se iba a poder alimentar a una multitud por eso, él fue quien se llevó las doce cestas llenas, porque sembró con dos panes, pero en fe.

Dios me va a dar ojos para detectar al enemigo y derrotarlo y tendré la exactitud, con un golpe cancelaré lo que me torturó por cuarenta días. La puntería que David tenía fue directo al huequito que el gigante tenía descubierto. Hay un lugar donde Dios te va a dar la victoria de entrada, Dios te va a dar autoridad con la Palabra de fe para derribar al problema. ¡Porque Él siempre honra la fe de un corazón confiado y sencillo como el de un niño!

Autora: Silvia Truffa

Escrito para www.destellodesugloria.org

Devocionales: Convicción y Firmeza

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Posted on : 23-02-2012 | By : Temas y Devocionales Cristianos | In : Convicción, Devocionales, Devocionales de Fe, Fe, Firmeza, Juan Felipe Caro Valencia, Lecturas de Fe, Mensajes de Fe

CONVICCIÓN Y FIRMEZA

Lectura: Hebreos 11:1 y Hebreos 11:6.

Por favor cambia tu mente a la forma de la de un niño para que puedas entender la Palabra que Dios tiene para ti hoy.

La fe es un valor necesario para la vida cristiana, pero en muchas ocasiones es menospreciada a través de nuestras actitudes. La fe se ha convertido en una de esas palabras que hacen parte del diario diccionario cristiano pero del que pocos de ellos hacen un uso verdadero. Algunas personas dicen que tienen fe en Dios, pero cuando llega el más mínimo viento de adversidad se olvidan de todas sus palabras (debo reconocer que hablo por experiencia propia). ¿Por qué nos pasa eso? ¿Por qué un día nos sentimos el cristiano más fuerte del mundo que puede hacer y deshacer lo que quiera, y al otro negamos a nuestro Maestro como lo hizo Pedro? Sencillamente porque no tenemos fe. Entonces cabe preguntarnos ¿Qué es la fe, realmente? Estas declaraciones que nacen de la Palabra de Dios nos darán claridad en el asunto, pero no sólo basta con escucharlas y aprenderlas de memoria, sino que hay que ponerlas en práctica:

1. La fe es estar seguro de lo que se espera.

Seguro significa que no caben dudas, que no hay probabilidad alguna de que un evento no se pueda dar. Cuando era más pequeño esperaba con ansias (como la mayoría de los niños) a que llegara el día de Navidad para recibir mi regalo; no sé si esté de acuerdo o no con esta tradición, pero mi punto es que cuando llegaba ese día, yo estaba completamente seguro que recibiría el regalo tan esperado. En mi cabeza no cabía la más mínima duda y así es la fe.

Lastimosamente cuando crecemos nos olvidamos de este valor porque las heridas de la vida nos hacen pensar que creer sólo trae dolor y malestar, pero hay una buena noticia ¡Hay alguien en quién se puede confiar! ¡Hay alguien que nunca fallará! Es Jesucristo y vale la pena creer en Él.

Debemos imitar la fe de un niño que está completamente seguro que recibirá lo que se le prometió. Jesús nos ha hecho muchas promesas, la más importante de todas la vida eterna ¡Estoy seguro que él cumplirá todas sus promesas!

2. La fe es estar convencido de lo que no se ve.

No vemos a Dios, pero creemos en Él. Muchas personas piensan en Dios como una probabilidad, es decir, creen en Dios un 50% o un 60% o algunos hasta un 90%; todos estos porcentajes surgen por la famosa pregunta “Y qué tal si…” “Y qué tal si Dios no existe.”, “Y qué tal si no hay un cielo.”, “Y qué tal si al final de la vida no valió la pena tanto esfuerzo.”. Quiero decirle qué eso no es fe; la fe no admite ninguna clase de duda, ni ninguna otra probabilidad a la del 100%, es decir, la seguridad que un evento va a pasar. Si no hay tal convicción entonces no hay fe, y si no hay fe, no hay nada.

La biblia nos muestra que la justicia de Dios se da por la fe. Muchas personas intentan tapar ese vacío de fe haciendo buenas obras y queriendo mostrarle a Dios que: “Aunque no estoy seguro de ti, hago cosas buenas; así que si existes, déjame ir al cielo.” Aunque suene ridículo es lo que muchas personas hacen (yo también lo hacía). A Dios no lo convencen nuestras buenas obras, sino nuestra convicción que tengamos de Él.

La fe es estar convencido de algo aunque esto no se vea en el momento. La fe es ir más allá del ámbito de lo posible, de lo visible y de lo lógico; y sumergirse en un ambiente de gloria y majestuosidad, donde los ciegos, ven; los sordos, escuchan; los esclavos, son liberados; los muertos, reciben la vida. Jesús lo dijo: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Juan 11:38. Eso debe ponernos a pensar.

3. Sin fe es imposible agradar a Dios

Si quieres agradar a Dios de verdad, un requerimiento indispensable es la fe. Pablo plantea dos razones muy lógicas para este requerimiento: “porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que galardonador de los que le buscan.” Es decir, si no crees que Dios exista, ¿Para qué quieres agradarlo?; Y si no crees que Dios recompense a los que lo buscan ¿Para qué lo vas a buscar?

Para agradar a Dios es necesario estar 100% convencido y seguro que Él es real y que recompensa a los que lo buscan. Sólo si nos acercamos a él sin ninguna duda y en plena certidumbre de fe podremos agradarlo y ver su gloria. Solo si creemos en él, podremos conocerlo.

Recuerda que:

1. Debes estar 100% seguro que recibirás las promesas de Dios en Cristo.

2. Debes estar 100% convencido de Dios.

3. Para agradar a Dios debes estar 100% seguro y convencido que Él es real y que recompensa a los que lo buscan.

QUE DIOS LOS BENDIGA

 “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.”

Salmo 1:1-3

Autor: Juan Felipe Caro Valencia

Escrito para www.destellodesugloria.org

CONVICCIÓN Y FIRMEZA

Lectura: Hebreos 11:1 y Hebreos 11:6.

Por favor cambia tu mente a la forma de la de un niño para que puedas entender la Palabra que Dios tiene para ti hoy.

La fe es un valor necesario para la vida cristiana, pero en muchas ocasiones es menospreciada a través de nuestras actitudes. La fe se ha convertido en una de esas palabras que hacen parte del diario diccionario cristiano pero del que pocos de ellos hacen un uso verdadero. Algunas personas dicen que tienen fe en Dios, pero cuando llega el más mínimo viento de adversidad se olvidan de todas sus palabras (debo reconocer que hablo por experiencia propia). ¿Por qué nos pasa eso? ¿Por qué un día nos sentimos el cristiano más fuerte del mundo que puede hacer y deshacer lo que quiera, y al otro negamos a nuestro Maestro como lo hizo Pedro? Sencillamente porque no tenemos fe. Entonces cabe preguntarnos ¿Qué es la fe, realmente? Estas declaraciones que nacen de la Palabra de Dios nos darán claridad en el asunto, pero no sólo basta con escucharlas y aprenderlas de memoria, sino que hay que ponerlas en práctica:

1. La fe es estar seguro de lo que se espera.

Seguro significa que no caben dudas, que no hay probabilidad alguna de que un evento no se pueda dar. Cuando era más pequeño esperaba con ansias (como la mayoría de los niños) a que llegara el día de Navidad para recibir mi regalo; no sé si esté de acuerdo o no con esta tradición, pero mi punto es que cuando llegaba ese día, yo estaba completamente seguro que recibiría el regalo tan esperado. En mi cabeza no cabía la más mínima duda y así es la fe.

Lastimosamente cuando crecemos nos olvidamos de este valor porque las heridas de la vida nos hacen pensar que creer sólo trae dolor y malestar, pero hay una buena noticia ¡Hay alguien en quién se puede confiar! ¡Hay alguien que nunca fallará! Es Jesucristo y vale la pena creer en Él.

Debemos imitar la fe de un niño que está completamente seguro que recibirá lo que se le prometió. Jesús nos ha hecho muchas promesas, la más importante de todas la vida eterna ¡Estoy seguro que él cumplirá todas sus promesas!

2. La fe es estar convencido de lo que no se ve.

No vemos a Dios, pero creemos en Él. Muchas personas piensan en Dios como una probabilidad, es decir, creen en Dios un 50% o un 60% o algunos hasta un 90%; todos estos porcentajes surgen por la famosa pregunta “Y qué tal si…” “Y qué tal si Dios no existe.”, “Y qué tal si no hay un cielo.”, “Y qué tal si al final de la vida no valió la pena tanto esfuerzo.”. Quiero decirle qué eso no es fe; la fe no admite ninguna clase de duda, ni ninguna otra probabilidad a la del 100%, es decir, la seguridad que un evento va a pasar. Si no hay tal convicción entonces no hay fe, y si no hay fe, no hay nada.

La biblia nos muestra que la justicia de Dios se da por la fe. Muchas personas intentan tapar ese vacío de fe haciendo buenas obras y queriendo mostrarle a Dios que: “Aunque no estoy seguro de ti, hago cosas buenas; así que si existes, déjame ir al cielo.” Aunque suene ridículo es lo que muchas personas hacen (yo también lo hacía). A Dios no lo convencen nuestras buenas obras, sino nuestra convicción que tengamos de Él.

La fe es estar convencido de algo aunque esto no se vea en el momento. La fe es ir más allá del ámbito de lo posible, de lo visible y de lo lógico; y sumergirse en un ambiente de gloria y majestuosidad, donde los ciegos, ven; los sordos, escuchan; los esclavos, son liberados; los muertos, reciben la vida. Jesús lo dijo: “¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?” Juan 11:38. Eso debe ponernos a pensar.

3. Sin fe es imposible agradar a Dios

Si quieres agradar a Dios de verdad, un requerimiento indispensable es la fe. Pablo plantea dos razones muy lógicas para este requerimiento: “porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que galardonador de los que le buscan.” Es decir, si no crees que Dios exista, ¿Para qué quieres agradarlo?; Y si no crees que Dios recompense a los que lo buscan ¿Para qué lo vas a buscar?

Para agradar a Dios es necesario estar 100% convencido y seguro que Él es real y que recompensa a los que lo buscan. Sólo si nos acercamos a él sin ninguna duda y en plena certidumbre de fe podremos agradarlo y ver su gloria. Solo si creemos en él, podremos conocerlo.

Recuerda que:

1. Debes estar 100% seguro que recibirás las promesas de Dios en Cristo.

2. Debes estar 100% convencido de Dios.

3. Para agradar a Dios debes estar 100% seguro y convencido que Él es real y que recompensa a los que lo buscan.

QUE DIOS LOS BENDIGA

 “Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará.”

Salmo 1:1-3

Autor: Juan Felipe Caro Valencia

Escrito para www.destellodesugloria.org

Los ojos de la Fe

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Posted on : 21-02-2012 | By : Temas y Devocionales Cristianos | In : Devocionales, Devocionales de Fe, Fe, Maite Leija, Meditaciones, Meditaciones de Fe, Mensajes de Fe, Ojos de Fe, Reflexiones de Fe, Temas de Fe

Los ojos de la Fe

Hace algunos días mientras iba caminando por la calle, se dirigía un ciego hacia la misma dirección que yo, mientras lo observaba caminar delante de mi, no dejaba de sorprenderme su capacidad para dirigirse a donde iba con toda seguridad, pues parecía no importarle cuanto había alrededor de él, solo caminaba y caminaba a su destino, en momentos de detenía a lo que parecía escuchar el sonido de las avenidas, que era lo que le avisaba que estaba por cruzar una calle y continuaba su camino.

Después de eso, no pude evitar comparar la vida espiritual con la situación de un invidente, pues venia a mi mente el versículo de la Biblia que dice: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de los que no se ve” Hebreos 11:1

Si comparamos nuestra fe, con la vida de un ciego, podemos darnos cuenta que son muy parecidas, cuantas veces nos encontramos en situaciones donde no vemos claro, estamos confundidos en oscuridad sobre algo en particular, momentos donde no vemos la respuesta y no podemos sentir mas que desesperación, incertidumbre, o miedo al no saber hacia donde nos dirigimos, mas sin embargo, así como el ciego hace uso de sus demás sentidos, como el oído y el tacto, principalmente; así nosotros tenemos oídos y tacto espirituales, contamos con la guía de Dios y por medio de los ojos de la fe, nos lleva a lugares inimaginables.

Muchas veces perdemos el tiempo mirando hacia alrededor, para saber cuándo y cómo llegaremos a un destino que Dios ya tiene trazado, y caemos en la desesperación, ¿Te imaginas que pasaría si un ciego caminara desesperado por las calles? Yo creo que para empezar seria más difícil encontrar el rumbo, tal vez su desesperación lo llevaría por un camino equivocado, o peor aun, sufrir algún daño.

Caminar en fe, es tener en cuenta que aunque por momentos vamos caminando a oscuras, sabemos que nos dirigimos a un lugar a salvo, lugar que Dios se encarga de preparar, si le hemos pedido algo, podemos estar seguros que nos llevara mucho mas allá de lo que pudimos imaginar, que no vamos caminando solos, sino que su mano nos lleva por un camino seguro, que aunque a veces es difícil ante la vista humana, ver con los ojos de la fe es mas sencillo.

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Hebreos 11:3

A veces por naturaleza nos cuesta trabajo creer sin ver, queremos saber que hay detrás de lo que no vemos, pero la fe es un voto de confianza a Dios, una forma de aceptar que por difícil que parecen las cosas Él tiene el control de todo, y jamás te llevaría por un camino equivocado, ni a un lugar de sufrimiento, creemos en quien amamos, le entregamos nuestra confianza, aun a pesar de que sabemos que como humanos pueden fallarnos, ¡Cómo no confiar en Dios que es perfecto y todopoderoso!

Dale a Dios un voto de confianza, deja que sea quien te dirija en ese camino que hoy puede parecer incierto y lleno de oscuridad, mira por donde vas, pero con los ojos de la fé.

Autora: Maite Leija

Escrito para: www.destellodesugloria.org

Los ojos de la Fe

Hace algunos días mientras iba caminando por la calle, se dirigía un ciego hacia la misma dirección que yo, mientras lo observaba caminar delante de mi, no dejaba de sorprenderme su capacidad para dirigirse a donde iba con toda seguridad, pues parecía no importarle cuanto había alrededor de él, solo caminaba y caminaba a su destino, en momentos de detenía a lo que parecía escuchar el sonido de las avenidas, que era lo que le avisaba que estaba por cruzar una calle y continuaba su camino.

Después de eso, no pude evitar comparar la vida espiritual con la situación de un invidente, pues venia a mi mente el versículo de la Biblia que dice: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de los que no se ve” Hebreos 11:1

Si comparamos nuestra fe, con la vida de un ciego, podemos darnos cuenta que son muy parecidas, cuantas veces nos encontramos en situaciones donde no vemos claro, estamos confundidos en oscuridad sobre algo en particular, momentos donde no vemos la respuesta y no podemos sentir mas que desesperación, incertidumbre, o miedo al no saber hacia donde nos dirigimos, mas sin embargo, así como el ciego hace uso de sus demás sentidos, como el oído y el tacto, principalmente; así nosotros tenemos oídos y tacto espirituales, contamos con la guía de Dios y por medio de los ojos de la fe, nos lleva a lugares inimaginables.

Muchas veces perdemos el tiempo mirando hacia alrededor, para saber cuándo y cómo llegaremos a un destino que Dios ya tiene trazado, y caemos en la desesperación, ¿Te imaginas que pasaría si un ciego caminara desesperado por las calles? Yo creo que para empezar seria más difícil encontrar el rumbo, tal vez su desesperación lo llevaría por un camino equivocado, o peor aun, sufrir algún daño.

Caminar en fe, es tener en cuenta que aunque por momentos vamos caminando a oscuras, sabemos que nos dirigimos a un lugar a salvo, lugar que Dios se encarga de preparar, si le hemos pedido algo, podemos estar seguros que nos llevara mucho mas allá de lo que pudimos imaginar, que no vamos caminando solos, sino que su mano nos lleva por un camino seguro, que aunque a veces es difícil ante la vista humana, ver con los ojos de la fe es mas sencillo.

Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Hebreos 11:3

A veces por naturaleza nos cuesta trabajo creer sin ver, queremos saber que hay detrás de lo que no vemos, pero la fe es un voto de confianza a Dios, una forma de aceptar que por difícil que parecen las cosas Él tiene el control de todo, y jamás te llevaría por un camino equivocado, ni a un lugar de sufrimiento, creemos en quien amamos, le entregamos nuestra confianza, aun a pesar de que sabemos que como humanos pueden fallarnos, ¡Cómo no confiar en Dios que es perfecto y todopoderoso!

Dale a Dios un voto de confianza, deja que sea quien te dirija en ese camino que hoy puede parecer incierto y lleno de oscuridad, mira por donde vas, pero con los ojos de la fé.

Autora: Maite Leija

Escrito para: www.destellodesugloria.org

A tu día malo háblale Fe

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Posted on : 11-02-2012 | By : Temas y Devocionales Cristianos | In : Confiar, creer, Devocionales, Devocionales de Fe, Fe, Mensajes de Fe, Reflexión, Reflexiones de Fe, Silvia Truffa, Temas de Fe, Tener Fe

A tu día malo háblale Fe

¿Qué hacemos en aquellos momentos que sentimos que nuestras fuerzas decaen y queremos abandonar todo? Tenemos que buscar la Palabra de Dios, cuánto más lucha tenemos más palabras de Dios vamos a buscar. El enemigo querrá remover la tierra, hacerte sentir que fracasaste, es por eso que frente a su movimiento, debemos declarar: promesas, promesas y más promesas de Dios.

Todos en la vida tuvimos un día malo o varios de ellos.

Les voy a contar un testimonio personal: Cuando yo tenía 19 años tuve mi primer trabajo en una Administración Pública, allí yo era dactilógrafa, me hice de algunas amistades, entre ellas una jefa, con la cual nos divertíamos, hacíamos bromas e íbamos a veces a bailar. Pero al poco tiempo yo recibí a Jesús como mi Salvador y mi vida dio un giro tremendo, así que yo decidí testificarle a esta señora, y lo hice a través de una carta porque en ese momento yo estaba de vacaciones, pero me urgía compartirle mi testimonio. En esa carta, yo cometí el error de señalarle algunas cosas que ella hacía, que no estaban bien, claro yo era muy jovencita y tenía tanto fuego dentro de mí que no me imaginé que ella se enojaría mucho por esto. Cuando volví de mis vacaciones, ella me apartó a una oficina y me confrontó de tal manera, que hasta me dijo que me podría demandar judicialmente por esa carta, y que yo no era nadie para meterme en su vida personal.

Así que a partir de allí la tuve de enemiga, no sólo a ella sino que también se encargó de poner a varias personas en contra mío. Uno de los empleados, me tenía que enseñar un trabajo nuevo, pero no me lo enseñaba, porque fue inducido por ella para no hacerlo. La cosa es que a mí se me llenaba de expedientes la mesa y el trabajo estaba estancado. Recuerdo que la primera historia bíblica que conocí fue la del profeta Daniel, que cuando lo acusaron “por su religión” él abrió las ventanas de su casa y oró aún más fervientemente. Bueno, eso es exactamente lo que hice yo. Algunas personas de la iglesia me aconsejaban que cuidara mi trabajo, que me fijara la próxima vez que testificara… Y yo cada vez entendía menos, porque pensé que ellos me darían más ánimo y me regalarían alguna promesa de Dios que me alentara. Pero la verdad es que estábamos solo Dios y yo en esa situación. Recuerdo haberle dicho al Señor, que yo sabía que no había hecho nada malo, sólo quise hacerle el bien a esa señora, y que él era justo, y que yo sabía que él me iba a hacer justicia.

Pasé unos días bien difíciles, pero me aferré a la Palabra de Dios, y recordaba que Daniel significa “Dios es mi Juez”. Al poco tiempo y por primera vez en esa Institución, ascienden a una señora como Director de Logística, ella ahora era la Directora del piso donde yo trabajaba. Entonces les pedí permiso a mis jefes de sección para entrevistarme con ella, me presenté y le conté toda la verdad, también le dije que yo necesitaba trabajar. Ella me respondió que estaba necesitando una secretaria y que prontamente me contestaría. Y que por el momento no me hiciera problema por los expedientes, que sólo estuviera atenta para prepararle el café a ella cuando me lo solicitara.

¡Imagínense! efectivamente me llamó como su secretaria y muy pronto yo tuve mi oficina, mi teléfono y cada vez que alguna de esas personas que me hicieron la guerra querían hablar con ella, tenían que pasar por mi oficina primero, les estoy contando esto y es inevitable emocionarme, por lo Grande, Bueno y Poderoso que es nuestro Dios.

Hubo alguien que menciona la Biblia que fue un ejemplo sin igual en relación a la fe. Y como muchos saben esa persona fue Abraham el amigo de Dios. Cuando Dios le pidió que sacrificara su hijo y ya estando al pie del monte él dijo: “Esperen aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros”. Eso es certidumbre de fe. Abraham sabía que no lo iba a sacrificar, porque el que adora ¡siempre vuelve en victoria! En cambio el criado de Abraham y el burro se quedaron abajo esperando, porque los burros y los criados tienen mente de esclavo y no adoran; pero los hijos siempre suben a adorarlo.

El Señor está listo para ponerse en tus zapatos, la espada de Él está lista para que seas bendecido y prosperado. Está listo para darte tu sueño, el anhelo de tu corazón, la guerra ya está lista y Dios ya la ganó. Ponete de acuerdo con el Señor; si querés que Dios te bendiga, acordá con Él, el acuerdo siempre se da primero en la tierra para que repercuta en el cielo.

A continuación el hijo le hace una pregunta a su papá: “Padre mío, he aquí el fuego y la leña; más ¿dónde está el cordero para el holocausto?

Y respondió Abraham: “Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío”. Una vez más Abraham declara fe.

Estaban Abraham e Isaac, y cuando Abraham levanta el cuchillo, mira hacia atrás y ve un corderito. Isaac nos representa a nosotros, el corderito representa a Jesús, porque Jesús siempre va a proveer, por eso cuando Jesús iba a bautizarse, Juan el Bautista que conocía esa historia dijo: “Acá está el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Detrás de ti, Dios está proveyendo, y el cuchillo que se levantó no te va a tocar, porque el Señor va a tomar tu lugar y va a darte la victoria en todo lo que él te prometió que vas a lograr, ¡habla lo que Dios habla y la promesa no se retrasará!

Autora: Silvia Truffa

Escrito para www.destellodesugloria.org

A tu día malo háblale Fe

¿Qué hacemos en aquellos momentos que sentimos que nuestras fuerzas decaen y queremos abandonar todo? Tenemos que buscar la Palabra de Dios, cuánto más lucha tenemos más palabras de Dios vamos a buscar. El enemigo querrá remover la tierra, hacerte sentir que fracasaste, es por eso que frente a su movimiento, debemos declarar: promesas, promesas y más promesas de Dios.

Todos en la vida tuvimos un día malo o varios de ellos.

Les voy a contar un testimonio personal: Cuando yo tenía 19 años tuve mi primer trabajo en una Administración Pública, allí yo era dactilógrafa, me hice de algunas amistades, entre ellas una jefa, con la cual nos divertíamos, hacíamos bromas e íbamos a veces a bailar. Pero al poco tiempo yo recibí a Jesús como mi Salvador y mi vida dio un giro tremendo, así que yo decidí testificarle a esta señora, y lo hice a través de una carta porque en ese momento yo estaba de vacaciones, pero me urgía compartirle mi testimonio. En esa carta, yo cometí el error de señalarle algunas cosas que ella hacía, que no estaban bien, claro yo era muy jovencita y tenía tanto fuego dentro de mí que no me imaginé que ella se enojaría mucho por esto. Cuando volví de mis vacaciones, ella me apartó a una oficina y me confrontó de tal manera, que hasta me dijo que me podría demandar judicialmente por esa carta, y que yo no era nadie para meterme en su vida personal.

Así que a partir de allí la tuve de enemiga, no sólo a ella sino que también se encargó de poner a varias personas en contra mío. Uno de los empleados, me tenía que enseñar un trabajo nuevo, pero no me lo enseñaba, porque fue inducido por ella para no hacerlo. La cosa es que a mí se me llenaba de expedientes la mesa y el trabajo estaba estancado. Recuerdo que la primera historia bíblica que conocí fue la del profeta Daniel, que cuando lo acusaron “por su religión” él abrió las ventanas de su casa y oró aún más fervientemente. Bueno, eso es exactamente lo que hice yo. Algunas personas de la iglesia me aconsejaban que cuidara mi trabajo, que me fijara la próxima vez que testificara… Y yo cada vez entendía menos, porque pensé que ellos me darían más ánimo y me regalarían alguna promesa de Dios que me alentara. Pero la verdad es que estábamos solo Dios y yo en esa situación. Recuerdo haberle dicho al Señor, que yo sabía que no había hecho nada malo, sólo quise hacerle el bien a esa señora, y que él era justo, y que yo sabía que él me iba a hacer justicia.

Pasé unos días bien difíciles, pero me aferré a la Palabra de Dios, y recordaba que Daniel significa “Dios es mi Juez”. Al poco tiempo y por primera vez en esa Institución, ascienden a una señora como Director de Logística, ella ahora era la Directora del piso donde yo trabajaba. Entonces les pedí permiso a mis jefes de sección para entrevistarme con ella, me presenté y le conté toda la verdad, también le dije que yo necesitaba trabajar. Ella me respondió que estaba necesitando una secretaria y que prontamente me contestaría. Y que por el momento no me hiciera problema por los expedientes, que sólo estuviera atenta para prepararle el café a ella cuando me lo solicitara.

¡Imagínense! efectivamente me llamó como su secretaria y muy pronto yo tuve mi oficina, mi teléfono y cada vez que alguna de esas personas que me hicieron la guerra querían hablar con ella, tenían que pasar por mi oficina primero, les estoy contando esto y es inevitable emocionarme, por lo Grande, Bueno y Poderoso que es nuestro Dios.

Hubo alguien que menciona la Biblia que fue un ejemplo sin igual en relación a la fe. Y como muchos saben esa persona fue Abraham el amigo de Dios. Cuando Dios le pidió que sacrificara su hijo y ya estando al pie del monte él dijo: “Esperen aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros”. Eso es certidumbre de fe. Abraham sabía que no lo iba a sacrificar, porque el que adora ¡siempre vuelve en victoria! En cambio el criado de Abraham y el burro se quedaron abajo esperando, porque los burros y los criados tienen mente de esclavo y no adoran; pero los hijos siempre suben a adorarlo.

El Señor está listo para ponerse en tus zapatos, la espada de Él está lista para que seas bendecido y prosperado. Está listo para darte tu sueño, el anhelo de tu corazón, la guerra ya está lista y Dios ya la ganó. Ponete de acuerdo con el Señor; si querés que Dios te bendiga, acordá con Él, el acuerdo siempre se da primero en la tierra para que repercuta en el cielo.

A continuación el hijo le hace una pregunta a su papá: “Padre mío, he aquí el fuego y la leña; más ¿dónde está el cordero para el holocausto?

Y respondió Abraham: “Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío”. Una vez más Abraham declara fe.

Estaban Abraham e Isaac, y cuando Abraham levanta el cuchillo, mira hacia atrás y ve un corderito. Isaac nos representa a nosotros, el corderito representa a Jesús, porque Jesús siempre va a proveer, por eso cuando Jesús iba a bautizarse, Juan el Bautista que conocía esa historia dijo: “Acá está el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Detrás de ti, Dios está proveyendo, y el cuchillo que se levantó no te va a tocar, porque el Señor va a tomar tu lugar y va a darte la victoria en todo lo que él te prometió que vas a lograr, ¡habla lo que Dios habla y la promesa no se retrasará!

Autora: Silvia Truffa

Escrito para www.destellodesugloria.org

Juan 3:16 – Amor, pero también fe y obra en acción – Luis Caccia Guerra

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Juan 3:16 – Amor, pero también fe y obra en acción Cuenta esta historia cuyo autor desconozco, que una noche helada de invierno un niño se encontraba vendiendo periódicos en una esquina. El pequeño vivía en la ...

¿Qué estás haciendo?

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¿Qué estáshaciendo?

Alguna vez al percatarse de lascosas difíciles que están experimentando le han dicho a Dios: “¿Qué estás haciendo?”.

Si, hablo de esos momentos endonde no vemos nada bueno o rescatable de lo que estamos viviendo y lejos de verresultados positivos vemos que todo se torna de mal en peor, entonces de prontosurge de nuestra boca o se produce un pensamiento en nuestra mente quesimplemente dice: “¿Qué estás haciendo?”.

Y es que a veces pareciera quenosotros sabemos cómo tienen que ser las cosas y Dios no sabe nada. A vecesqueremos enseñarle a Dios como tiene que actuar, como que si Él hubiera nacidoayer.

A veces pensamos que Dios estáfallando, que está haciendo las cosas mal, que no está actuando como tendría queactuar, pero la realidad es que los que no sabemos nada de ese asunto somosnosotros.

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¿Qué estás haciendo? – Enrique Monterroza

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¿Qué estás haciendo? Alguna vez al percatarse de las cosas difíciles que están experimentando le han dicho a Dios: “¿Qué estás haciendo?”. Si, hablo de esos momentos en donde no vemos nada bueno o rescatable de lo ...

¿Qué estás haciendo?

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¿Qué estás haciendo?

Alguna vez al percatarse de las cosas difíciles que están experimentando le han dicho a Dios: “¿Qué estás haciendo?”.

Si, hablo de esos momentos en donde no vemos nada bueno o rescatable de lo que estamos viviendo y lejos de ver resultados positivos vemos que todo se torna de mal en peor, entonces de pronto surge de nuestra boca o se produce un pensamiento en nuestra mente que simplemente dice: “¿Qué estás haciendo?”.

Y es que a veces pareciera que nosotros sabemos cómo tienen que ser las cosas y Dios no sabe nada. A veces queremos enseñarle a Dios como tiene que actuar, como que si Él hubiera nacido ayer.

A veces pensamos que Dios está fallando, que está haciendo las cosas mal, que no está actuando como tendría que actuar, pero la realidad es que los que no sabemos nada de ese asunto somos nosotros.

Por más que tú y yo queramos presumir que sabemos cómo tienen que ser las cosas o presumamos que sabemos cómo se solucionaría ese problema, aun así, no sabemos absolutamente nada.

Y es que a veces queremos dar lecciones a Dios de cómo tiene que actuar, como que si Él fuera nuestro criado y tiene que obedecer a nuestros gustos y placeres.

A veces se nos olvida la posición en la que estamos y que no somos señores, sino siervos, que no podemos tratar de mandar y menos obligar a que Dios actué a nuestro antojo.

La Biblia y en especial Dios nos dice lo siguiente:

“Dios dijo: «El barro no le dice al alfarero: “¿Qué estás haciendo?”, ni la vasija lo critica, diciendo: “Tú no sabes trabajar”.”

Isaías 45:9 (Traducción en lenguaje actual)

En ocasiones presionados por el momento en que estamos viviendo y no observando los resultados que quisiéramos observar, podemos llegar al punto de poner en tela de juicio el accionar de Dios.

No sé qué momento puedas estar experimentado el día de hoy, no sé qué es lo que abate tu alma, ni mucho menos conozco la situación tan difícil que puedas estar viviendo, pero aun cuando no veas resultados en todo eso, no puedes desconfiar de la forma de actuar de Dios.

Pueda que todo se te ponga en contra, pueda que las puertas se te cierren, pueda que los recursos se te acaben, pero aun con todo eso, Dios sigue allí, pendiente de tu necesidad, Él actuará, porque Él tiene cuidado de los suyos.

Hoy Dios quiere recordarte algo muy importante:

“Esto dice el SEÑOR, el Santo de Israel, tu Creador: «¿Pones en tela de juicio lo que hago por mis hijos? ¿Acaso me das órdenes acerca de la obra de mis manos? Yo soy el que hizo la tierra y creó a la gente para que viviera en ella. Con mis manos extendí los cielos; todas las estrellas están a mis órdenes”.

Isaías 45:11-12 (Nueva Traducción Viviente)

Que nunca se te olvide que Dios es Soberano y Sabio, que Él conoce la forma perfecta para actuar en tu vida, que Él tiene un tiempo perfecto para proceder, que a Él nada se le escapa, pero sobre todo que Él tiene el Poder para hacer cualquier cosa por muy imposible que parezca.

Hoy quiero animarte a que confíes, a que no dejes de creer en lo que Dios está haciendo, a pesar de no ver lo que quisieras ver, confía, porque tu confianza, tu fe y tu dependencia a Él será la clave para ver mejores resultados de los que te podías imaginar.

¿Sabes que está haciendo Dios?

¡Él está trabajando en tu vida! Y sus obras terminadas siempre son perfectas.

Autor: Enrique Monterroza

Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org

Autorizado para publicarse simultáneamente en: www.devocionaldiario.comwww.enriquemonterroza.com y http://reflexionesydevocionales.blogspot.com

¿Qué estás haciendo?

Alguna vez al percatarse de las cosas difíciles que están experimentando le han dicho a Dios: “¿Qué estás haciendo?”.

Si, hablo de esos momentos en donde no vemos nada bueno o rescatable de lo que estamos viviendo y lejos de ver resultados positivos vemos que todo se torna de mal en peor, entonces de pronto surge de nuestra boca o se produce un pensamiento en nuestra mente que simplemente dice: “¿Qué estás haciendo?”.

Y es que a veces pareciera que nosotros sabemos cómo tienen que ser las cosas y Dios no sabe nada. A veces queremos enseñarle a Dios como tiene que actuar, como que si Él hubiera nacido ayer.

A veces pensamos que Dios está fallando, que está haciendo las cosas mal, que no está actuando como tendría que actuar, pero la realidad es que los que no sabemos nada de ese asunto somos nosotros.

Por más que tú y yo queramos presumir que sabemos cómo tienen que ser las cosas o presumamos que sabemos cómo se solucionaría ese problema, aun así, no sabemos absolutamente nada.

Y es que a veces queremos dar lecciones a Dios de cómo tiene que actuar, como que si Él fuera nuestro criado y tiene que obedecer a nuestros gustos y placeres.

A veces se nos olvida la posición en la que estamos y que no somos señores, sino siervos, que no podemos tratar de mandar y menos obligar a que Dios actué a nuestro antojo.

La Biblia y en especial Dios nos dice lo siguiente:

“Dios dijo: «El barro no le dice al alfarero: “¿Qué estás haciendo?”, ni la vasija lo critica, diciendo: “Tú no sabes trabajar”.”

Isaías 45:9 (Traducción en lenguaje actual)

En ocasiones presionados por el momento en que estamos viviendo y no observando los resultados que quisiéramos observar, podemos llegar al punto de poner en tela de juicio el accionar de Dios.

No sé qué momento puedas estar experimentado el día de hoy, no sé qué es lo que abate tu alma, ni mucho menos conozco la situación tan difícil que puedas estar viviendo, pero aun cuando no veas resultados en todo eso, no puedes desconfiar de la forma de actuar de Dios.

Pueda que todo se te ponga en contra, pueda que las puertas se te cierren, pueda que los recursos se te acaben, pero aun con todo eso, Dios sigue allí, pendiente de tu necesidad, Él actuará, porque Él tiene cuidado de los suyos.

Hoy Dios quiere recordarte algo muy importante:

“Esto dice el SEÑOR, el Santo de Israel, tu Creador: «¿Pones en tela de juicio lo que hago por mis hijos? ¿Acaso me das órdenes acerca de la obra de mis manos? Yo soy el que hizo la tierra y creó a la gente para que viviera en ella. Con mis manos extendí los cielos; todas las estrellas están a mis órdenes”.

Isaías 45:11-12 (Nueva Traducción Viviente)

Que nunca se te olvide que Dios es Soberano y Sabio, que Él conoce la forma perfecta para actuar en tu vida, que Él tiene un tiempo perfecto para proceder, que a Él nada se le escapa, pero sobre todo que Él tiene el Poder para hacer cualquier cosa por muy imposible que parezca.

Hoy quiero animarte a que confíes, a que no dejes de creer en lo que Dios está haciendo, a pesar de no ver lo que quisieras ver, confía, porque tu confianza, tu fe y tu dependencia a Él será la clave para ver mejores resultados de los que te podías imaginar.

¿Sabes que está haciendo Dios?

¡Él está trabajando en tu vida! Y sus obras terminadas siempre son perfectas.

Autor: Enrique Monterroza

Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org

Autorizado para publicarse simultáneamente en: www.devocionaldiario.comwww.enriquemonterroza.com y http://reflexionesydevocionales.blogspot.com

¡Lo imposible puede ser posible!

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Posted on : 05-02-2012 | By : Temas y Devocionales Cristianos | In : Bosquejos, Bosquejos Escritos, creer, Enseñanzas, Fe, Garys Leandro, Imposible, Milagros, Posible, Predicaciones, Predicas Escritas, Sermones, Sermones Escritos

¡LO IMPOSIBLE PUEDE SER POSIBLE!

GÉNESIS 18:10-14

INTRODUCCIÓN: A continuación a través de esta poderosa palabra, estudiaremos algunas razones, de por qué lo imposible puede ser posible. Veamos algunas razones.

1.       PORQUE PARA DIOS NADA ES DIFÍCIL (GÉNESIS 18:10-14).

Difícil (hb. Palá): Grande, cosa portentosa, maravilloso, milagro, capacidad, imposible (NVI).

Nada que este dentro de la voluntad de Dios, incluyendo la creación, la redención es difícil (imposible) para Él (Jeremías 32:17; 26, 27; Mateo 19:25, 26; Lucas 1: 30-37). Abraham y Sara lo experimentaron así (Génesis 18: 10-15).

2.       PORQUE LA MANO DE JEHOVÁ NO SE HA ACORTADO TODAVÍA (NÚMEROS 11: 4-6, 18-23, 31-35).

Mano (hb. Yad): Figurada y espiritualmente aquí, en este pasaje bíblico habla de la fortaleza, poder, ayuda divina para sus siervos.

Esto significa, que el poder del Señor no es tan pequeño, como lo manifiestan las Santas Escrituras. Pero el Señor le contestó: ¿Crees que es tan pequeño mi poder? Ahora vas a ver si se cumple o no lo que he dicho (vs. 23) (DHH); también quiere decir, que su poder no tiene límites (no es limitado). El Señor le dijo a Moisés: ¿Es que acaso el poder del Señor tiene límites? Ahora verás si lo que he dicho sucede o no (VS. 23) (PDT).

La actitud incrédula de Moisés fue la misma actitud de los discípulos de Jesús, también en medio de una gran multitud (Marcos 8: 4). ¡Dios demostró a Moisés, que en verdad su mano no se había acortado y que su poder seguía intacto (Números 11: 23, 31-35).

3.       PORQUE DIOS TODO LO PUEDE (JOB 42: 1, 2)

Puede (hb. Koak): Firme, vigor, gran fuerza (NVI), capacidad.

Indica que Dios todo lo puede realizar y hacer (DHH), que Dios puede hacer lo que quiera (PDT), que Dios lo puede todo (NVI). Job aquí está reconociendo uno de los tantos atributos divinos: La omnipotencia de Dios (Omnipotente); para levantarlo de la situación humillante en que estaba y así sucedió (Job 42:1-17).

Reconoce también, que ningún proyecto se le resiste a Dios, ni sus planes  pueden ser frustrados (NVI) y mucho menos poderlos detener (PDT).

4.        PORQUE CON SU GRAN PODER Y BRAZO EXTENDIDO HIZO EL CIELO Y LA TIERRA (JEREMÍAS 32: 16, 17, 27).

Poder (hb. Koak): Firme, vigor, gran fuerza (NVI), capacidad.

La mano extendida de Dios también representa su poder para salvar (Éxodo 6:6), castigar, (Jeremías 15:6), castigar (Jeremías 21:5). La conclusión del profeta Jeremías aquí y a nivel de aplicación para nosotros hoy fue, que si Dios hizo algo tan grande e inmenso como los cielos y la tierra (la creación), como no actuar y glorificarse en nuestras vidas, por muy difícil que sea la situación.

Recuerde que nuestro Dios es el mismo de ayer y hoy y por los siglos de los siglos. ¡Él puede hacerlo de nuevo!

5.       PORQUE TODO ES POSIBLE PARA DIOS (MATEO 19: 26; MARCOS 10: 27; LUCAS 18: 27).

Posible (hb. Dunatos): Fuerte, potente, poderoso, tener la habilidad para actuar y el poder para cumplir (Génesis 18: 14; Jeremías 32:17, 27; Job 42:2).

El requisito según el texto y contexto es la fe (no una fe gigante), sino pequeña como el grano de mostaza. Es la semilla más pequeñita, pero cuando crece se convierte en un gran árbol (Mateo 17: 20; 19: 26; 21: 20,21; Marcos 9: 23,24; 11: 22, 24; Lucas 17: 5, 6).

Pidamos al Señor nuestro Dios, que aumente nuestra fe como los discípulos lo hicieron y que ayude a nuestra incredulidad así como se lo dijo a Jesús cierto personaje en la época (Marcos 9: 23, 24; Lucas 17: 5).

CONCLUSIÓN.

Después de haber analizado esta poderosa palabra de Dios, podemos decir; que lo imposible si puede ser posible. ¡Si lo crees lo verás, testificarás y gozarás!

Al igual que estos personajes bíblicos como Abraham, Moisés, Job, los discípulos y muchos más; también nosotros podemos  experimentar las cosas imposibles, porque Dios es Dios de todos los tiempos. ¡ALELUYA!

Autor: PrediCantor Garys Leandro.

Preparado especial y originalmente para: www.destellodesugloria.org

¡LO IMPOSIBLE PUEDE SER POSIBLE!

GÉNESIS 18:10-14

INTRODUCCIÓN: A continuación a través de esta poderosa palabra, estudiaremos algunas razones, de por qué lo imposible puede ser posible. Veamos algunas razones.

1.       PORQUE PARA DIOS NADA ES DIFÍCIL (GÉNESIS 18:10-14).

Difícil (hb. Palá): Grande, cosa portentosa, maravilloso, milagro, capacidad, imposible (NVI).

Nada que este dentro de la voluntad de Dios, incluyendo la creación, la redención es difícil (imposible) para Él (Jeremías 32:17; 26, 27; Mateo 19:25, 26; Lucas 1: 30-37). Abraham y Sara lo experimentaron así (Génesis 18: 10-15).

2.       PORQUE LA MANO DE JEHOVÁ NO SE HA ACORTADO TODAVÍA (NÚMEROS 11: 4-6, 18-23, 31-35).

Mano (hb. Yad): Figurada y espiritualmente aquí, en este pasaje bíblico habla de la fortaleza, poder, ayuda divina para sus siervos.

Esto significa, que el poder del Señor no es tan pequeño, como lo manifiestan las Santas Escrituras. Pero el Señor le contestó: ¿Crees que es tan pequeño mi poder? Ahora vas a ver si se cumple o no lo que he dicho (vs. 23) (DHH); también quiere decir, que su poder no tiene límites (no es limitado). El Señor le dijo a Moisés: ¿Es que acaso el poder del Señor tiene límites? Ahora verás si lo que he dicho sucede o no (VS. 23) (PDT).

La actitud incrédula de Moisés fue la misma actitud de los discípulos de Jesús, también en medio de una gran multitud (Marcos 8: 4). ¡Dios demostró a Moisés, que en verdad su mano no se había acortado y que su poder seguía intacto (Números 11: 23, 31-35).

3.       PORQUE DIOS TODO LO PUEDE (JOB 42: 1, 2)

Puede (hb. Koak): Firme, vigor, gran fuerza (NVI), capacidad.

Indica que Dios todo lo puede realizar y hacer (DHH), que Dios puede hacer lo que quiera (PDT), que Dios lo puede todo (NVI). Job aquí está reconociendo uno de los tantos atributos divinos: La omnipotencia de Dios (Omnipotente); para levantarlo de la situación humillante en que estaba y así sucedió (Job 42:1-17).

Reconoce también, que ningún proyecto se le resiste a Dios, ni sus planes  pueden ser frustrados (NVI) y mucho menos poderlos detener (PDT).

4.        PORQUE CON SU GRAN PODER Y BRAZO EXTENDIDO HIZO EL CIELO Y LA TIERRA (JEREMÍAS 32: 16, 17, 27).

Poder (hb. Koak): Firme, vigor, gran fuerza (NVI), capacidad.

La mano extendida de Dios también representa su poder para salvar (Éxodo 6:6), castigar, (Jeremías 15:6), castigar (Jeremías 21:5). La conclusión del profeta Jeremías aquí y a nivel de aplicación para nosotros hoy fue, que si Dios hizo algo tan grande e inmenso como los cielos y la tierra (la creación), como no actuar y glorificarse en nuestras vidas, por muy difícil que sea la situación.

Recuerde que nuestro Dios es el mismo de ayer y hoy y por los siglos de los siglos. ¡Él puede hacerlo de nuevo!

5.       PORQUE TODO ES POSIBLE PARA DIOS (MATEO 19: 26; MARCOS 10: 27; LUCAS 18: 27).

Posible (hb. Dunatos): Fuerte, potente, poderoso, tener la habilidad para actuar y el poder para cumplir (Génesis 18: 14; Jeremías 32:17, 27; Job 42:2).

El requisito según el texto y contexto es la fe (no una fe gigante), sino pequeña como el grano de mostaza. Es la semilla más pequeñita, pero cuando crece se convierte en un gran árbol (Mateo 17: 20; 19: 26; 21: 20,21; Marcos 9: 23,24; 11: 22, 24; Lucas 17: 5, 6).

Pidamos al Señor nuestro Dios, que aumente nuestra fe como los discípulos lo hicieron y que ayude a nuestra incredulidad así como se lo dijo a Jesús cierto personaje en la época (Marcos 9: 23, 24; Lucas 17: 5).

CONCLUSIÓN.

Después de haber analizado esta poderosa palabra de Dios, podemos decir; que lo imposible si puede ser posible. ¡Si lo crees lo verás, testificarás y gozarás!

Al igual que estos personajes bíblicos como Abraham, Moisés, Job, los discípulos y muchos más; también nosotros podemos  experimentar las cosas imposibles, porque Dios es Dios de todos los tiempos. ¡ALELUYA!

Autor: PrediCantor Garys Leandro.

Preparado especial y originalmente para: www.destellodesugloria.org

Si hay Deseo hay Milagro

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Posted on : 04-02-2012 | By : Temas y Devocionales Cristianos | In : creer, Fe, Lecturas Cortas, Lecturas de Fe, Meditaciones, Meditaciones Cortas, Mensajes Cortos, Milagros, Reflexión, Silvia Truffa, Temas Cortos

Si hay Deseo hay Milagro

Un forastero llegó un día a un pueblo. Nadie quiso recibir al desconocido hasta que una mujer le ofreció algo para comer y un vaso de leche. Pasaron los años y esa mujer se enfermó del corazón. En un hospital la operaron y salió todo bien. La mujer no tenía dinero ni una obra social que se hiciera cargo del costo de la operación. Pero al recibir la factura, leyó: “La operación fue exitosa, felicitaciones. El costo ya fue pagado, hace 22 años, con un plato de comida y un vaso de leche”.

Esta señora tuvo el deseo de ayudar a ese joven, y por esa actitud recibió una bendición inesperada, un verdadero milagro.

Había una mujer conocida como la Sunamita, ella vivía en una ciudad llamada Sunem, que estaba en el camino entre Samaria y Carmel, un camino que Eliseo el profeta frecuentaba. Ella era una mujer importante, no tenía necesidades económicas, y también tenía un corazón sensible, porque siempre invitaba a comer a su casa al profeta, ella veía en él algo especial, percibía que era un ungido de Dios. Por eso se sentía complacida al recibirlo en su casa. Y un día le pidió al marido que le construyese a Eliseo un lugar para que cuando pasara por allí, no sólo se quedase a comer sino también pudiera descansar cómodamente. Le dijo a su esposo: “pongamos allí la cama, la mesa, la silla y el candelero…”  o sea ella quería que a la habitación no le faltase nada, era detallista. Ante tanta solicitud, Eliseo mandó a su criado que le pregunte en qué podrían bendecirla, le ofreció sus servicios en la corte del rey; pero ella no quiso pedirle nada, solamente respondió que lo pasaba suficientemente bien en medio de su pueblo. Fue una respuesta un tanto orgullosa, ya que ella tenía deseos profundos en su corazón, sin embargo, no se los quiso descubrir al profeta. Esto me hace pensar que cualquiera de nosotros, podemos reconocer en otros siervos la unción, pero jamás nos acercaríamos a que oren por nosotros o a pedirles algo especial. No hay que luchar con las conexiones divinas;  Si estamos en una posición en la cual necesitamos de la asistencia divina, hay que clamar al Señor para que nos envíe a alguien que nos ayude. Podría haber personas en nuestra vida que están dispuestas a traer sanidad y liberación para nosotros. Sin embargo, debemos estar dispuestos a someternos, como lo hizo Saulo (el apóstol Pablo), al ministerio de otras personas.

El criado de Eliseo sabía que la mujer no tenía hijos y que el marido era ya anciano, así que se lo dijo al profeta. Entonces Eliseo la mandó a llamar y le dijo que al año siguiente tendría un hijo. La mujer le contestó: “no te burles de tu sierva” fíjense cómo se contradecía esta mujer, ella podía discernir que Eliseo era un obrador de milagros, porque su fama se conocía por todos lados, pero cuando le tocó a ella mostrar fe, sencillamente “no puede creer en un milagro para ella”.

Quizás te estés identificando con esta mujer, quizás sos de las que oran por todos y tenés  fe para pedir por otros, pero cuando de vos se trata, empezás a dudar… Hoy te desafío a que ores por vos y le pidas a Dios un milagro para tu vida!

 No niegues la realidad, pero no la aceptes como herencia final, hoy estás bien, pero en Dios, mañana estarás mejor, somos como la luz de la aurora, pequeña al comienzo, pero la luz crece hasta que el día es perfecto, hoy estás mal, pero mañana estarás  bendecida.

Así fue que la sunamita al año abrazó a su hijito. Y pudo disfrutar de la dicha de ser mamá. Y el niño creció, sin embargo un día tuvo un fuerte dolor de cabeza, probablemente una insolación y murió en los brazos de su madre. Y ante tan dolorosa situación, ella lo tomó en sus brazos y lo acostó sobre la cama donde dormía Eliseo. Le pidió a su esposo que pusiera a su disposición algunos criados y una de las asnas, pero no le descubrió a su marido nada de lo que estaba pasando. Cuando llegó donde estaba el profeta se echó a sus pies y le dijo: “¿pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo que no te burlases de mí?, o sea ella en su mente no había cambiado! Seguía pensando que “ella no era digna de un milagro”, habló “como si Dios se hubiera equivocado en haberle dado un hijo”. Luego le pidió a Eliseo que fuera con ella y fue así que el profeta entró a la pieza, cerró la puerta y oró a Dios. Se tendió sobre el niño y el cuerpo del niño entró en calor, hasta que volvió a la vida.

Acá vemos un segundo milagro que sucedió en la vida de esta mujer, fue la segunda oportunidad que tuvo Para Creer en los milagros de Dios… Por supuesto que nadie es tan fuerte como para soportar ciertas situaciones, pero acá hay una gran enseñanza hay que  luchar con el momento, no con la duda. A las circunstancias las tengo que enfrentar, pero a la duda la tengo que sacar de raíz con una promesa de Dios.

Cuando tu mente te dice: “no lo vas a lograr”, vos le decís “esa es la segunda palabra; porque la primera me la dijo Papá: te bendeciré y serás de bendición,”

Cuando te diga: “no lo vas a alcanzar”, esa es la segunda palabra; porque la primera dice: “todo lo que hagas te saldrá bien, y yo no me muevo por la segunda; yo me muevo por lo primero que Dios me habló. Y Dios me dijo que: “todo, todo, todo me saldrá bien.” Y también me dijo que si me dio a Su Hijo, ¡cómo no me dará con él también todas las cosas!

Autora: Silvia Truffa

Escrito para www.destellodesugloria.org

Si hay Deseo hay Milagro

Un forastero llegó un día a un pueblo. Nadie quiso recibir al desconocido hasta que una mujer le ofreció algo para comer y un vaso de leche. Pasaron los años y esa mujer se enfermó del corazón. En un hospital la operaron y salió todo bien. La mujer no tenía dinero ni una obra social que se hiciera cargo del costo de la operación. Pero al recibir la factura, leyó: “La operación fue exitosa, felicitaciones. El costo ya fue pagado, hace 22 años, con un plato de comida y un vaso de leche”.

Esta señora tuvo el deseo de ayudar a ese joven, y por esa actitud recibió una bendición inesperada, un verdadero milagro.

Había una mujer conocida como la Sunamita, ella vivía en una ciudad llamada Sunem, que estaba en el camino entre Samaria y Carmel, un camino que Eliseo el profeta frecuentaba. Ella era una mujer importante, no tenía necesidades económicas, y también tenía un corazón sensible, porque siempre invitaba a comer a su casa al profeta, ella veía en él algo especial, percibía que era un ungido de Dios. Por eso se sentía complacida al recibirlo en su casa. Y un día le pidió al marido que le construyese a Eliseo un lugar para que cuando pasara por allí, no sólo se quedase a comer sino también pudiera descansar cómodamente. Le dijo a su esposo: “pongamos allí la cama, la mesa, la silla y el candelero…”  o sea ella quería que a la habitación no le faltase nada, era detallista. Ante tanta solicitud, Eliseo mandó a su criado que le pregunte en qué podrían bendecirla, le ofreció sus servicios en la corte del rey; pero ella no quiso pedirle nada, solamente respondió que lo pasaba suficientemente bien en medio de su pueblo. Fue una respuesta un tanto orgullosa, ya que ella tenía deseos profundos en su corazón, sin embargo, no se los quiso descubrir al profeta. Esto me hace pensar que cualquiera de nosotros, podemos reconocer en otros siervos la unción, pero jamás nos acercaríamos a que oren por nosotros o a pedirles algo especial. No hay que luchar con las conexiones divinas;  Si estamos en una posición en la cual necesitamos de la asistencia divina, hay que clamar al Señor para que nos envíe a alguien que nos ayude. Podría haber personas en nuestra vida que están dispuestas a traer sanidad y liberación para nosotros. Sin embargo, debemos estar dispuestos a someternos, como lo hizo Saulo (el apóstol Pablo), al ministerio de otras personas.

El criado de Eliseo sabía que la mujer no tenía hijos y que el marido era ya anciano, así que se lo dijo al profeta. Entonces Eliseo la mandó a llamar y le dijo que al año siguiente tendría un hijo. La mujer le contestó: “no te burles de tu sierva” fíjense cómo se contradecía esta mujer, ella podía discernir que Eliseo era un obrador de milagros, porque su fama se conocía por todos lados, pero cuando le tocó a ella mostrar fe, sencillamente “no puede creer en un milagro para ella”.

Quizás te estés identificando con esta mujer, quizás sos de las que oran por todos y tenés  fe para pedir por otros, pero cuando de vos se trata, empezás a dudar… Hoy te desafío a que ores por vos y le pidas a Dios un milagro para tu vida!

 No niegues la realidad, pero no la aceptes como herencia final, hoy estás bien, pero en Dios, mañana estarás mejor, somos como la luz de la aurora, pequeña al comienzo, pero la luz crece hasta que el día es perfecto, hoy estás mal, pero mañana estarás  bendecida.

Así fue que la sunamita al año abrazó a su hijito. Y pudo disfrutar de la dicha de ser mamá. Y el niño creció, sin embargo un día tuvo un fuerte dolor de cabeza, probablemente una insolación y murió en los brazos de su madre. Y ante tan dolorosa situación, ella lo tomó en sus brazos y lo acostó sobre la cama donde dormía Eliseo. Le pidió a su esposo que pusiera a su disposición algunos criados y una de las asnas, pero no le descubrió a su marido nada de lo que estaba pasando. Cuando llegó donde estaba el profeta se echó a sus pies y le dijo: “¿pedí yo hijo a mi señor? ¿No dije yo que no te burlases de mí?, o sea ella en su mente no había cambiado! Seguía pensando que “ella no era digna de un milagro”, habló “como si Dios se hubiera equivocado en haberle dado un hijo”. Luego le pidió a Eliseo que fuera con ella y fue así que el profeta entró a la pieza, cerró la puerta y oró a Dios. Se tendió sobre el niño y el cuerpo del niño entró en calor, hasta que volvió a la vida.

Acá vemos un segundo milagro que sucedió en la vida de esta mujer, fue la segunda oportunidad que tuvo Para Creer en los milagros de Dios… Por supuesto que nadie es tan fuerte como para soportar ciertas situaciones, pero acá hay una gran enseñanza hay que  luchar con el momento, no con la duda. A las circunstancias las tengo que enfrentar, pero a la duda la tengo que sacar de raíz con una promesa de Dios.

Cuando tu mente te dice: “no lo vas a lograr”, vos le decís “esa es la segunda palabra; porque la primera me la dijo Papá: te bendeciré y serás de bendición,”

Cuando te diga: “no lo vas a alcanzar”, esa es la segunda palabra; porque la primera dice: “todo lo que hagas te saldrá bien, y yo no me muevo por la segunda; yo me muevo por lo primero que Dios me habló. Y Dios me dijo que: “todo, todo, todo me saldrá bien.” Y también me dijo que si me dio a Su Hijo, ¡cómo no me dará con él también todas las cosas!

Autora: Silvia Truffa

Escrito para www.destellodesugloria.org

Simplemente CREE

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Posted on : 30-01-2012 | By : Enrique Monterroza | In : Confianza, Devocionales Cortos, Fe, Meditaciones Cortas, Reflexiones Cortas

SimplementeCREE

Cuando todo se pone color gris yvolvemos nuestra vista hacia todos lados sin ver una salida o una solución posible,¡Vaya como nos cuesta creer!

Y es que nos cuesta creer quealgo bueno puede salir de eso, nos cuesta creer que algo bueno va a pasar, noscuesta creer que Dios puede hacer algo.

Nosotros los seres humanosindependientemente de la nacionalidad que seamos tenemos un problema con la fe,nos cuesta creer las promesas de Dios, pero somos muy crédulos con las mentirasque el diablo trata de introducir en nuestra mente.

Por un lado se nos hace fácil creerleal enemigo cuando nos dice que somos unos derrotados, unos hipócritas, cuandocomienza a predicarnos que no valemos nada y que Dios no está interesado ennuestros asuntos, pero se nos hace MUYDIFICIL creer lo que Dios ya ha prometido.

¿Por qué somos así?, creo quetengo una respuesta del porque nos cuesta creer lo que Dios nos ha prometido,la respuesta es sencilla: Nos cuesta creer porque analizamos todo bajo nuestraperspectiva humana y al ver que no existe una soluciona humana posible, creemosque las cosas no se mejoraran o nada bueno saldrá de eso.

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