www.Bendiceme.net   Bendiceme Network www.Bendiceme.com www.Blessingg.com www.Enhacore.com www.SaciaTuSed.com www.C-Lyrics.com www.MovilesCristianos.com www.PlanetaCristiano.com www.OurChristianVideos.com www.TusVideosCristianos.com www.TusAmigosCristianos.com www.YouTubeFreeVideo.com Videos Cristianos - Musica Cristiana www.ForodeOracion.com

¡La manera en que Dios califica las pruebas!

0

¡La manera en que Dios califica las pruebas!                  

Recuerdo cuando estaba en la universidad que un profesor en una ocasión nos tomó por sorpresa y nos dijo que nos haría un examen, inmediatamente todo el grupo empezó a reclamar el por qué no nos había informado con anticipación, entonces el profesor nos respondió: “Ustedes tienen que estar preparados para el día de la prueba, si son buenos estudiantes no tendrán porque asustarse, sino, significa que no se han preparado lo suficiente para hacer parte de esta universidad”. En ese momento muchos de los estudiantes empezaron a manifestar su inconformidad y a expresar lo injusto que estaba siendo el profesor al realizar el examen sin previo aviso.

Lo particular de esta experiencia es que en ocasiones el Señor a nosotros también nos toma por sorpresa y no con la intensión de hacernos perder la prueba, más bien sus pruebas nos toman por sorpresa porque cuando llegan no estamos lo suficientemente preparados para afrontarlas; quizá es por eso que en algunas de ellas sentimos que nuestras fuerzas se derrumban, que por más que oramos y le buscamos nos sentimos incapaces de continuar peleando la batalla, que por más que anhelamos no sentimos su Presencia cerca de nosotros y hasta se nos llega a pasar por la mente que Él nos ha olvidado y entonces empezamos a juzgarlo así como estos estudiantes al profesor.

Desde que decidimos hacer parte de la universidad de Dios; es decir, de aprender a vivir con Él, asumimos el compromiso de vivir en constante preparación a través de su palabra, de su verdad; entonces, si realmente lo hacemos así ¿por qué pensar que no vamos a ser capaz de pasar la prueba? ¿por qué se nos olvidan sus promesas en los tiempos difíciles? No importa sentirnos débiles, no importa sentir que se nos acaban las fuerzas, no somos perfectos y además no es pecado expresar nuestras debilidades, especialmente en aquellos momentos en los que pensamos que todas las puertas están cerradas.

Precisamente es en esos momentos en los que debemos acércanos con humildad ante el Señor, para que sea Él quien nos fortalezca y nos ayude a salir adelante; esta es una manera de reconocer que nuestras fuerzas no son nada si no lo tenemos a Él, no importa si reprobaste el examen, hay carreras que simplemente Él necesita que corramos aunque no lleguemos en primer lugar a la meta.

Lo ideal es que no esperemos a que lleguen las pruebas para pensar en prepararnos, no esperemos a que lleguen para empezar a orar y meditar en su palabra; sin embargo, si en este momento estas pasando por una prueba y te cogió por sorpresa, no te preocupes, no te desanimes, bienvenido al grupo; sólo créele a Dios, no desconfíes de Él, algo bueno saldrá de esa prueba que atraviesas, ten la plena seguridad. Él no te va a condenar ni te va a calificar mal porque no te preparaste, al contrario, Él te recordará lo grande que es su misericordia, te hará entender con esta prueba que debes depender en toda circunstancia de Él, en los buenos y en los malos momentos, así que cuando estés pasando por un buen tiempo no olvides esta prueba y recuerda que nuestro compromiso es estar en permanente preparación. Confía en Él y Él hará.

“Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa”. Isaías 41:10 (Nueva Versión Internacional).

Lo lindo de nuestro Amado Padre Celestial, es que Él no va a calificarnos de la misma manera en que lo haría un profesor, con Él siempre vamos a ganar independientemente de que no acertemos en las respuestas; a Él lo único que le interesa es que mientras estemos presentando esas pruebas nuestro corazón este firme con Él, así sintamos que estamos a punto de desmayar, de tirar la toalla, lo más significativo es que en nuestro corazón conservemos la firme esperanza de seguir creyendo en sus promesas, de seguir creyendo en que Él nos sacará del estado en el que nos encontramos, Él lo único que espera de nosotros es que lo amemos y lo reconozcamos, este es nuestro único requisito para hacer parte de su universidad.

“Los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán”. Isaías 40:31 (Nueva Versión Internacional).

Su misericordia es nueva cada mañana, Él nos levantará de cada prueba y nos hará mejores personas, más maduras, más especiales de lo que ya somos.

¡Él no es un Dios condenador, Él es un Dios Misericordioso y en cada prueba está con nosotros!

Autora: Marisela Ocampo Otálvaro

Escrito para www.destellodesugloria.org

¡La manera en que Dios califica las pruebas!                  

Recuerdo cuando estaba en la universidad que un profesor en una ocasión nos tomó por sorpresa y nos dijo que nos haría un examen, inmediatamente todo el grupo empezó a reclamar el por qué no nos había informado con anticipación, entonces el profesor nos respondió: “Ustedes tienen que estar preparados para el día de la prueba, si son buenos estudiantes no tendrán porque asustarse, sino, significa que no se han preparado lo suficiente para hacer parte de esta universidad”. En ese momento muchos de los estudiantes empezaron a manifestar su inconformidad y a expresar lo injusto que estaba siendo el profesor al realizar el examen sin previo aviso.

Lo particular de esta experiencia es que en ocasiones el Señor a nosotros también nos toma por sorpresa y no con la intensión de hacernos perder la prueba, más bien sus pruebas nos toman por sorpresa porque cuando llegan no estamos lo suficientemente preparados para afrontarlas; quizá es por eso que en algunas de ellas sentimos que nuestras fuerzas se derrumban, que por más que oramos y le buscamos nos sentimos incapaces de continuar peleando la batalla, que por más que anhelamos no sentimos su Presencia cerca de nosotros y hasta se nos llega a pasar por la mente que Él nos ha olvidado y entonces empezamos a juzgarlo así como estos estudiantes al profesor.

Desde que decidimos hacer parte de la universidad de Dios; es decir, de aprender a vivir con Él, asumimos el compromiso de vivir en constante preparación a través de su palabra, de su verdad; entonces, si realmente lo hacemos así ¿por qué pensar que no vamos a ser capaz de pasar la prueba? ¿por qué se nos olvidan sus promesas en los tiempos difíciles? No importa sentirnos débiles, no importa sentir que se nos acaban las fuerzas, no somos perfectos y además no es pecado expresar nuestras debilidades, especialmente en aquellos momentos en los que pensamos que todas las puertas están cerradas.

Precisamente es en esos momentos en los que debemos acércanos con humildad ante el Señor, para que sea Él quien nos fortalezca y nos ayude a salir adelante; esta es una manera de reconocer que nuestras fuerzas no son nada si no lo tenemos a Él, no importa si reprobaste el examen, hay carreras que simplemente Él necesita que corramos aunque no lleguemos en primer lugar a la meta.

Lo ideal es que no esperemos a que lleguen las pruebas para pensar en prepararnos, no esperemos a que lleguen para empezar a orar y meditar en su palabra; sin embargo, si en este momento estas pasando por una prueba y te cogió por sorpresa, no te preocupes, no te desanimes, bienvenido al grupo; sólo créele a Dios, no desconfíes de Él, algo bueno saldrá de esa prueba que atraviesas, ten la plena seguridad. Él no te va a condenar ni te va a calificar mal porque no te preparaste, al contrario, Él te recordará lo grande que es su misericordia, te hará entender con esta prueba que debes depender en toda circunstancia de Él, en los buenos y en los malos momentos, así que cuando estés pasando por un buen tiempo no olvides esta prueba y recuerda que nuestro compromiso es estar en permanente preparación. Confía en Él y Él hará.

“Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa”. Isaías 41:10 (Nueva Versión Internacional).

Lo lindo de nuestro Amado Padre Celestial, es que Él no va a calificarnos de la misma manera en que lo haría un profesor, con Él siempre vamos a ganar independientemente de que no acertemos en las respuestas; a Él lo único que le interesa es que mientras estemos presentando esas pruebas nuestro corazón este firme con Él, así sintamos que estamos a punto de desmayar, de tirar la toalla, lo más significativo es que en nuestro corazón conservemos la firme esperanza de seguir creyendo en sus promesas, de seguir creyendo en que Él nos sacará del estado en el que nos encontramos, Él lo único que espera de nosotros es que lo amemos y lo reconozcamos, este es nuestro único requisito para hacer parte de su universidad.

“Los que confían en el Señor renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán”. Isaías 40:31 (Nueva Versión Internacional).

Su misericordia es nueva cada mañana, Él nos levantará de cada prueba y nos hará mejores personas, más maduras, más especiales de lo que ya somos.

¡Él no es un Dios condenador, Él es un Dios Misericordioso y en cada prueba está con nosotros!

Autora: Marisela Ocampo Otálvaro

Escrito para www.destellodesugloria.org

¿PUEDE DIOS CONTAR CON USTED?

0

¿PUEDE DIOS CONTAR CON USTED? Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa, para que a tiempo les dé su ración? Lucas 12:42 Con frecuencia alabamos a Dios por su fidelidad. Estamos agradecidos de que siempre podemos contar con que Él esté a nuestro [...]

GASTA LO QUE QUIERAS

0

CRISTIANO “GASTA LO QUE QUIERAS” Gálatas 6,7-8 “No se engañen, nadie se burla de Dios: al final cada uno cosechara lo que ha sembrado v8 El que siembra en la carne y en la propia, cosechara de la carne corrupción y muerte. El que siembra en el espíritu, cosechara del espíritu la vida eterna”. Meditar [...]

Los valientes de Dios. Parte 2

0

Los “valientes” de Dios. Parte 2 “TODOS ESTOS HOMBRES DE GUERRA… ESTABAN DE ACUERDO EN PONER A DAVID COMO REY” (1 Crónicas 12:38) La segunda característica que encontramos en los “valientes” de David es: Entendieron la situación y fueron sabios para tratar con ella. “…Los hijos de Isacar, entendidos en los tiempos, y que sabían [...]

CASA NUEVA, VIDA NUEVA, MUERTE VIEJA

0

CASA NUEVA, VIDA NUEVA, MUERTE VIEJA En la casa todo era alegría, festejo y felicidad. La casa estaba recién construida, y la familia se había mudado hacía apenas tres horas. Además del festejo por la casa nueva, se brindaba por la felicidad de una pareja de recién casados. Así mismo, en el jet de fabricación [...]

Cristiano, entrena a tu espiritu

0

ENTRENE A SU ESPÍRITU la gracia de Dios se ha manifestado, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente. Tito 2:11,12 Los atletas se entrenan constantemente para perfeccionarse en sus respectivos campos. Repiten los mismos movimientos un sinnúmero de veces hasta que puedan hacerlos [...]

Los valientes de Dios. Parte 1

0

Los valientes de Dios. Parte 1 “TODOS ESTOS HOMBRES DE GUERRA… ESTABAN DE ACUERDO EN PONER A DAVID COMO REY” (1 Crónicas 12:38) Los “valientes” de David gobernaron en Israel. Asimismo, tú has sido llamado a someterte al Señorío de Jesucristo y demostrar al mundo lo que significa vivir según las reglas –y los beneficios- [...]

El amor a los enemigos

0

El amor a los enemigos

Hablar del amor de Dios siempre es un tema extenso y del que siempre hay mucho que decir, amor que incondicional y a veces hasta inmerecidamente recibimos, pero ¿que hay del amor que nosotros damos?, ese amor del que también se nos habla que tengamos por los demás, a nuestro prójimo, a TODO nuestro prójimo, aun a nuestros enemigos, esas personas que con actitudes se convierten en  un dolor de cabeza.

Es tan fácil y tan bello amar a los quienes nos aman, a esas personas de las que recibimos abrazos y bendiciones, palabras bonitas y detalles agradables, pero cuanto nos cuesta amar a los que hacen lo contrario, porque a todos se nos dificulta, es difícil amar a alguien que te lastima, te hace daño o te ofende, pero cuando pensamos en que en Dios no hay imposibles lo asociamos solo con lo que nos es conveniente, entonces cuando nos pide amar al prójimo, a los enemigos y aun a los que nos hacen daño “nos damos cuenta que si hay imposibles” al menos eso comenzamos a creer.

Sentimos que Dios nos pone en aprietos cuando nos dice: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” Mateo 5:44, vemos casi imposible cumplir con este mandamiento, y nos encerramos tanto en un “no puedo” que terminamos siendo incapaces de hacerlo.

En nuestra capacidad humana es muy difícil pagar el mal con el bien, amar a alguien que ha herido nuestros sentimientos o nos ha hecho algún daño, porque el dolor o la molestia llega a ser mas grande que la capacidad de perdonar y amar.

A veces nos hace falta comprender que no es con nuestro propio amor que nos alcanza para amar a quienes nos hacen mal, sino con el amor especial que Dios deposita en nosotros para poder hacerlo, es por eso que los mandamientos se encierran en amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos, si amamos a Dios  por encima  de las circunstancias y de todo lo que se nos presente, Él nos enseña a amar verdaderamente y con ese mismo amor podemos amar a todos en general, sean buenos o no con nosotros y lo merezcan o no según nuestro parecer.

¿Recuerdas quien eras y como te comportabas antes de conocer de Dios?, creo que todos sin excepción alguna vez hicimos algo que  lo lastimó, que lo ofendió y nos siguió mostrando amor, tal vez nuestro comportamiento no era del todo bueno y nos hacia que no mereciéramos que nos amara y de igual forma lo hizo, ese es el amor de Dios, ese mismo que deposita en ti si es que quieres cumplir con su mandamiento de amar a tus enemigos, porque para Dios no hay imposibles.

Amar y perdonar a quienes te han hecho mal solo es una decisión que puesta en manos de Dios te lleva a sentirte libre, a demostrar que verdaderamente posees el amor de Dios en tu vida,  te sorprenderás de ver como puede cambiar la situación cuando experimentas el amor hacia quienes tienes como enemigos, y lo que el poder del amor de Dios puede hacer y aunque es cierto que cuesta hacerlo y sea un proceso que puede llevar algún tiempo, solo basta con que tomes la decisión y comiences a hacer algo al respecto.

Amar a los que te aman es algo demasiado fácil, demuestra amor a esas personas incomodas, que nada han hecho por merecer que los ames, tal vez eso es todo lo que necesitan para cambiar su actitud, ¿Aceptas el reto?

Autora: Maite Leija

Escrito para: www.destellodesugloria.org

El amor a los enemigos

Hablar del amor de Dios siempre es un tema extenso y del que siempre hay mucho que decir, amor que incondicional y a veces hasta inmerecidamente recibimos, pero ¿que hay del amor que nosotros damos?, ese amor del que también se nos habla que tengamos por los demás, a nuestro prójimo, a TODO nuestro prójimo, aun a nuestros enemigos, esas personas que con actitudes se convierten en  un dolor de cabeza.

Es tan fácil y tan bello amar a los quienes nos aman, a esas personas de las que recibimos abrazos y bendiciones, palabras bonitas y detalles agradables, pero cuanto nos cuesta amar a los que hacen lo contrario, porque a todos se nos dificulta, es difícil amar a alguien que te lastima, te hace daño o te ofende, pero cuando pensamos en que en Dios no hay imposibles lo asociamos solo con lo que nos es conveniente, entonces cuando nos pide amar al prójimo, a los enemigos y aun a los que nos hacen daño “nos damos cuenta que si hay imposibles” al menos eso comenzamos a creer.

Sentimos que Dios nos pone en aprietos cuando nos dice: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen” Mateo 5:44, vemos casi imposible cumplir con este mandamiento, y nos encerramos tanto en un “no puedo” que terminamos siendo incapaces de hacerlo.

En nuestra capacidad humana es muy difícil pagar el mal con el bien, amar a alguien que ha herido nuestros sentimientos o nos ha hecho algún daño, porque el dolor o la molestia llega a ser mas grande que la capacidad de perdonar y amar.

A veces nos hace falta comprender que no es con nuestro propio amor que nos alcanza para amar a quienes nos hacen mal, sino con el amor especial que Dios deposita en nosotros para poder hacerlo, es por eso que los mandamientos se encierran en amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos, si amamos a Dios  por encima  de las circunstancias y de todo lo que se nos presente, Él nos enseña a amar verdaderamente y con ese mismo amor podemos amar a todos en general, sean buenos o no con nosotros y lo merezcan o no según nuestro parecer.

¿Recuerdas quien eras y como te comportabas antes de conocer de Dios?, creo que todos sin excepción alguna vez hicimos algo que  lo lastimó, que lo ofendió y nos siguió mostrando amor, tal vez nuestro comportamiento no era del todo bueno y nos hacia que no mereciéramos que nos amara y de igual forma lo hizo, ese es el amor de Dios, ese mismo que deposita en ti si es que quieres cumplir con su mandamiento de amar a tus enemigos, porque para Dios no hay imposibles.

Amar y perdonar a quienes te han hecho mal solo es una decisión que puesta en manos de Dios te lleva a sentirte libre, a demostrar que verdaderamente posees el amor de Dios en tu vida,  te sorprenderás de ver como puede cambiar la situación cuando experimentas el amor hacia quienes tienes como enemigos, y lo que el poder del amor de Dios puede hacer y aunque es cierto que cuesta hacerlo y sea un proceso que puede llevar algún tiempo, solo basta con que tomes la decisión y comiences a hacer algo al respecto.

Amar a los que te aman es algo demasiado fácil, demuestra amor a esas personas incomodas, que nada han hecho por merecer que los ames, tal vez eso es todo lo que necesitan para cambiar su actitud, ¿Aceptas el reto?

Autora: Maite Leija

Escrito para: www.destellodesugloria.org

ATRAVESANDO LAS PAREDES

0

ATRAVIESE LA PARED Usted está corriendo la carrera que tiene por delante, moviéndose a toda velocidad con la bendición de Dios. De repente, ¡zas! Se estrella contra una pared. Puede ser una pared de enfermedad o de dificultad económica, de fracaso espiritual o de problemas familiares. Pero no importa el tipo de pared, el efecto [...]

Sentirse como en casa en la presencia de Dios

0

Sentirse “como en casa” en la presencia de Dios “DIOS NUESTRO, ¡TÚ SIEMPRE HAS SIDO NUESTRA CASA!” (Salmo 90:1 TLA) Tras una jornada laboral intensa, es fabuloso llegar a casa, ese lugar que conoces y donde te puedes descalzar, estar en bata y no preocuparte de lo que piensen los demás. Y hablando de forma [...]

Ignorando a Dios

0

Ignorando a Dios

¿Por qué será que se nos hace tan fácil ignorar a Dios?, según el diccionario de la lengua española ignorar tiene como definición: “No saber algo, o no tener noticia de ello”, pero también tiene como segunda definición: “No hacer caso de algo o de alguien” y a esta definición en especial me quiero referir.

No podemos ir por la vida ignorando a Dios, ignorando su voz en nuestra vida, porque si bien es cierto no escuchamos audiblemente su voz, Él nos habla a nuestro corazón, a nuestra mente, por diferentes medios, sucesos, experiencias o situaciones de la vida cotidiana, pero a veces nos empecinamos tanto en ignorar su voz a pesar de que sabemos que Él está insistiendo a nuestra vidas.

¿Hay algo que Dios te ha estado hablando los últimos días?, ¿Dios ha estado hablando a tu corazón?, ¿Has sentido que Dios quiere que hagas algo pero aún no lo has hecho?

A veces pasamos más de media vida tratando de ignorar a Dios, no haciendo caso a lo que Él quiere para nuestra vida, haciendo lo que nosotros creemos que tenemos que hacer y no lo que Dios está insistiendo en que hagamos.

Por más que queramos, no podemos vivir ignorando a Dios, por más que lo intentemos no lo vamos a lograr y mientras insistamos en ignorarlo no podremos ver los resultados que quisiéramos ver en nuestra vida.

En la Biblia encontramos personajes que ignoraron a Dios y a su mandato, desde el inicio de la creación vemos al hombre ignorando a Dios, por ejemplo:

Dios le ordena a Adán que no comieran del árbol del conocimiento del bien y el mal: “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” Génesis 2:16-17 (Reina-Valera 1960), sin embargo Eva termina comiéndolo y dando a Adán para que también comiera y ambos lo hicieron ignorando de esta manera lo que Dios había dicho anticipadamente. ¿Quería algo malo Dios para el hombre? ¡No!, y es que cuando Dios ordena algo no lo hace con el fin de fastidiarnos la vida, lo hace porque quiere guardarnos, protegernos, cuidarnos, sin embargo nosotros muchas veces lo ignoramos.

Pero quizá uno de los casos más emblemáticos en la Biblia sobre ignorar a Dios es la historia de Jonás. Dios le da la orden de ir a Nínive y llevar un mensaje: “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí” Jonás 1:1-2 (Reina-Valera 1960), sin embargo Jonás opta por IGNORAR a Dios y hace exactamente lo contrario, se va rumbo a un destino totalmente contrario a Nínive, decide ir a Tasis: “Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová” Jonás 1:3 (Reina-Valera 1960).

¿Cuántos de nosotros vamos rumbo a Tarsis mientras Dios nos quiere en Nínive?

A veces somos tan expertos en ignorar a Dios, pero los que realmente aman a Dios no se sentirán tranquilos ignorándolo, tendrán dentro de su corazón un sentir de estar haciendo mal, no se sentirán a gusto, habrá una incomodidad que no los deja tranquilos y tarde o temprano terminaran obedeciendo a Dios.

Pero por otra parte hay quienes en su afán de ignorar a Dios pierden toda sensibilidad espiritual y a pesar de estar haciendo mal no sienten incomodidad alguna de hacerlo, simplemente su constante deseo de ignorar lo que Dios está hablando a su vida los ha hecho edificar una falsa tranquilidad inducida por su insistente deseo de ignorar a Dios.

¿Dios ha estado hablando a tu vida estos últimos días, semanas o meses?, ¿Qué esperas para obedecerlo?, ¿Qué esperas para poner atención a sus palabras y llevar a cabo la tarea que te está encomendando?, ¿Cuánto tiempo más trataras de ignorar a Dios?

Hoy quiero invitarte a reflexionar, ¿Has estado ignorando a Dios?, ¿Ignorando su Palabra?, ¿Desobedeciendo a sus mandatos?, ¿Cuánto tiempo más esperaras para dejar de hacer eso que muy bien sabes que no te satisface?

Hoy puedes comenzar a poner atención y cuidado a la voz de Dios sobre tu vida, no puedes seguir más el camino que llevabas porque ese camino no te satisface, porque no es lo tuyo, porque no naciste para ignorar a Dios, porque Dios te doto de un corazón sensible y que cuando haces lo correcto te sientes feliz con Dios y contigo mismo.

Hoy puedes comenzar a reedificar aquella relación personal y de sensibilidad espiritual que tenías, aquella que se fue perdiendo a base de ignorar a Dios, pero que hoy comenzaras a reedificar nuevamente, porque Dios no se ha olvidado de ti, porque Dios siempre ha estado dispuesto a reedificar tu vida y hacer de ti aquel hombre o aquella mujer de mucho provecho para sus propósitos perfectos.

Dios quiere lo mejor para ti, por lo tanto comienza nuevamente desde el principio, construye una vida de oración constante, un hábito de lectura de la Biblia diaria, congrégate y sírvele al Señor, pero sobre todo vive cada minuto de tu diario vivir con la intención de agradar a Dios, que en tu mente siempre este presente el Señor y que hagas de Jesús el centro de tu vida.

¡Ya no ignores más a Dios! ¡Hoy es día de fijar tus ojos en Él!

Autor: Enrique Monterroza

Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org

Autorizado para publicarse simultáneamente en: www.devocionaldiario.comwww.enriquemonterroza.com y http://reflexionesydevocionales.blogspot.com

Ignorando a Dios

¿Por qué será que se nos hace tan fácil ignorar a Dios?, según el diccionario de la lengua española ignorar tiene como definición: “No saber algo, o no tener noticia de ello”, pero también tiene como segunda definición: “No hacer caso de algo o de alguien” y a esta definición en especial me quiero referir.

No podemos ir por la vida ignorando a Dios, ignorando su voz en nuestra vida, porque si bien es cierto no escuchamos audiblemente su voz, Él nos habla a nuestro corazón, a nuestra mente, por diferentes medios, sucesos, experiencias o situaciones de la vida cotidiana, pero a veces nos empecinamos tanto en ignorar su voz a pesar de que sabemos que Él está insistiendo a nuestra vidas.

¿Hay algo que Dios te ha estado hablando los últimos días?, ¿Dios ha estado hablando a tu corazón?, ¿Has sentido que Dios quiere que hagas algo pero aún no lo has hecho?

A veces pasamos más de media vida tratando de ignorar a Dios, no haciendo caso a lo que Él quiere para nuestra vida, haciendo lo que nosotros creemos que tenemos que hacer y no lo que Dios está insistiendo en que hagamos.

Por más que queramos, no podemos vivir ignorando a Dios, por más que lo intentemos no lo vamos a lograr y mientras insistamos en ignorarlo no podremos ver los resultados que quisiéramos ver en nuestra vida.

En la Biblia encontramos personajes que ignoraron a Dios y a su mandato, desde el inicio de la creación vemos al hombre ignorando a Dios, por ejemplo:

Dios le ordena a Adán que no comieran del árbol del conocimiento del bien y el mal: “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” Génesis 2:16-17 (Reina-Valera 1960), sin embargo Eva termina comiéndolo y dando a Adán para que también comiera y ambos lo hicieron ignorando de esta manera lo que Dios había dicho anticipadamente. ¿Quería algo malo Dios para el hombre? ¡No!, y es que cuando Dios ordena algo no lo hace con el fin de fastidiarnos la vida, lo hace porque quiere guardarnos, protegernos, cuidarnos, sin embargo nosotros muchas veces lo ignoramos.

Pero quizá uno de los casos más emblemáticos en la Biblia sobre ignorar a Dios es la historia de Jonás. Dios le da la orden de ir a Nínive y llevar un mensaje: “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí” Jonás 1:1-2 (Reina-Valera 1960), sin embargo Jonás opta por IGNORAR a Dios y hace exactamente lo contrario, se va rumbo a un destino totalmente contrario a Nínive, decide ir a Tasis: “Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová” Jonás 1:3 (Reina-Valera 1960).

¿Cuántos de nosotros vamos rumbo a Tarsis mientras Dios nos quiere en Nínive?

A veces somos tan expertos en ignorar a Dios, pero los que realmente aman a Dios no se sentirán tranquilos ignorándolo, tendrán dentro de su corazón un sentir de estar haciendo mal, no se sentirán a gusto, habrá una incomodidad que no los deja tranquilos y tarde o temprano terminaran obedeciendo a Dios.

Pero por otra parte hay quienes en su afán de ignorar a Dios pierden toda sensibilidad espiritual y a pesar de estar haciendo mal no sienten incomodidad alguna de hacerlo, simplemente su constante deseo de ignorar lo que Dios está hablando a su vida los ha hecho edificar una falsa tranquilidad inducida por su insistente deseo de ignorar a Dios.

¿Dios ha estado hablando a tu vida estos últimos días, semanas o meses?, ¿Qué esperas para obedecerlo?, ¿Qué esperas para poner atención a sus palabras y llevar a cabo la tarea que te está encomendando?, ¿Cuánto tiempo más trataras de ignorar a Dios?

Hoy quiero invitarte a reflexionar, ¿Has estado ignorando a Dios?, ¿Ignorando su Palabra?, ¿Desobedeciendo a sus mandatos?, ¿Cuánto tiempo más esperaras para dejar de hacer eso que muy bien sabes que no te satisface?

Hoy puedes comenzar a poner atención y cuidado a la voz de Dios sobre tu vida, no puedes seguir más el camino que llevabas porque ese camino no te satisface, porque no es lo tuyo, porque no naciste para ignorar a Dios, porque Dios te doto de un corazón sensible y que cuando haces lo correcto te sientes feliz con Dios y contigo mismo.

Hoy puedes comenzar a reedificar aquella relación personal y de sensibilidad espiritual que tenías, aquella que se fue perdiendo a base de ignorar a Dios, pero que hoy comenzaras a reedificar nuevamente, porque Dios no se ha olvidado de ti, porque Dios siempre ha estado dispuesto a reedificar tu vida y hacer de ti aquel hombre o aquella mujer de mucho provecho para sus propósitos perfectos.

Dios quiere lo mejor para ti, por lo tanto comienza nuevamente desde el principio, construye una vida de oración constante, un hábito de lectura de la Biblia diaria, congrégate y sírvele al Señor, pero sobre todo vive cada minuto de tu diario vivir con la intención de agradar a Dios, que en tu mente siempre este presente el Señor y que hagas de Jesús el centro de tu vida.

¡Ya no ignores más a Dios! ¡Hoy es día de fijar tus ojos en Él!

Autor: Enrique Monterroza

Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org

Autorizado para publicarse simultáneamente en: www.devocionaldiario.comwww.enriquemonterroza.com y http://reflexionesydevocionales.blogspot.com

Lo que la tormenta me enseñó…

0

Lo que la tormenta me enseñó…

El verano del año pasado estuve en medio de un temporal de lluvia y viento que parecía una tormenta. Estábamos en medio de un campamento de jóvenes y tuvimos que utilizar todo el ingenio para poder pasar la noche y partir al día siguiente de regreso a nuestras casas. Los chicos estaban muy tristes porque había que regresar, pero lo entendieron.  Ya instalados en nuestros hogares conversábamos de lo que nos había dejado esa pequeña tormenta como lección y todos acordábamos que tenía relación con el aprovechar los tiempos y no dejar las cosas para última hora. ¿A qué me refiero? Es muy probable que Dios haya estado obrando en los corazones de todos los asistentes del campamento, y es también muy probable que más de alguno estaba esperando hasta el último momento para permitirle a Dios entrar en su vida. El último día se adelantó, por lo tanto quien no aprovechó las oportunidades no pudo obtener el valioso regalo que Cristo tenía para él o ella.

Pero no sólo las tormentas con temporal son las que dejan lecciones (desde qué materiales escoger para construir una vivienda, hasta la gratitud de tener un techo y abrigo), también las “tormentas personales” nos dejan lecciones que son para toda la vida, casi como un tatuaje.

Estoy segura que así como yo, tú has atravesado muchísimas tormentas. Te invito a que lleves a tu mente la más reciente que has vivido, y si la estás viviendo hoy, con mayor razón. Ve cómo has sido azotado por el viento y mojado por una lluvia copiosa que no ha cesado, pero también vete a ti mismo, cómo te has mantenido allí…aunque tienes mojado los pies, aunque te corre la fría lluvia por el rostro, sigues allí…

Si hay algo que he aprendido acerca de las tormentas es que no son para siempre. Luego de una de ellas sale un arcoíris, que es la manifestación más real de que Dios ha hecho contigo el mismo pacto que hizo un día con Noé…La lluvia no será para siempre y si dura mucho tiempo, te dará un refugio y gente que te acompañe en ese periodo de tiempo, pero definitivamente no será eterna. Tal vez pienses que ha sido demasiado el tiempo, tal vez ya estás cansado de estar tan empapado…pero hoy Dios te dice que esa tormenta no será para siempre, que la promesa de un sol brillante es para ti.

Algunas de las cosas que las tormentas me han enseñado son:

…que así como empiezan se acaban

….que puede mantenerse igual por mucho tiempo, pero yo nunca vuelvo a ser la misma

…que siempre hay un lugar en el cual cobijarse para que no se sienta tan fuerte

…que no es sólo para mí, generalmente también hay otras personas a mi alrededor que se “están mojando” como yo

….que no son eternas

…que Jesús es mi mejor paraguas

Y tú… ¿qué has aprendido de tus tormentas?

Tal vez sea el momento de dejar de ver el agua correr, el viento soplar y pensar en cómo encuentro un lugar seguro cobijándome en el hueco de la mano de Cristo… ¿lo quieres intentar?

Autora: Poly Toro

Escrito para www.destellodesugloria.org

Lo que la tormenta me enseñó…

El verano del año pasado estuve en medio de un temporal de lluvia y viento que parecía una tormenta. Estábamos en medio de un campamento de jóvenes y tuvimos que utilizar todo el ingenio para poder pasar la noche y partir al día siguiente de regreso a nuestras casas. Los chicos estaban muy tristes porque había que regresar, pero lo entendieron.  Ya instalados en nuestros hogares conversábamos de lo que nos había dejado esa pequeña tormenta como lección y todos acordábamos que tenía relación con el aprovechar los tiempos y no dejar las cosas para última hora. ¿A qué me refiero? Es muy probable que Dios haya estado obrando en los corazones de todos los asistentes del campamento, y es también muy probable que más de alguno estaba esperando hasta el último momento para permitirle a Dios entrar en su vida. El último día se adelantó, por lo tanto quien no aprovechó las oportunidades no pudo obtener el valioso regalo que Cristo tenía para él o ella.

Pero no sólo las tormentas con temporal son las que dejan lecciones (desde qué materiales escoger para construir una vivienda, hasta la gratitud de tener un techo y abrigo), también las “tormentas personales” nos dejan lecciones que son para toda la vida, casi como un tatuaje.

Estoy segura que así como yo, tú has atravesado muchísimas tormentas. Te invito a que lleves a tu mente la más reciente que has vivido, y si la estás viviendo hoy, con mayor razón. Ve cómo has sido azotado por el viento y mojado por una lluvia copiosa que no ha cesado, pero también vete a ti mismo, cómo te has mantenido allí…aunque tienes mojado los pies, aunque te corre la fría lluvia por el rostro, sigues allí…

Si hay algo que he aprendido acerca de las tormentas es que no son para siempre. Luego de una de ellas sale un arcoíris, que es la manifestación más real de que Dios ha hecho contigo el mismo pacto que hizo un día con Noé…La lluvia no será para siempre y si dura mucho tiempo, te dará un refugio y gente que te acompañe en ese periodo de tiempo, pero definitivamente no será eterna. Tal vez pienses que ha sido demasiado el tiempo, tal vez ya estás cansado de estar tan empapado…pero hoy Dios te dice que esa tormenta no será para siempre, que la promesa de un sol brillante es para ti.

Algunas de las cosas que las tormentas me han enseñado son:

…que así como empiezan se acaban

….que puede mantenerse igual por mucho tiempo, pero yo nunca vuelvo a ser la misma

…que siempre hay un lugar en el cual cobijarse para que no se sienta tan fuerte

…que no es sólo para mí, generalmente también hay otras personas a mi alrededor que se “están mojando” como yo

….que no son eternas

…que Jesús es mi mejor paraguas

Y tú… ¿qué has aprendido de tus tormentas?

Tal vez sea el momento de dejar de ver el agua correr, el viento soplar y pensar en cómo encuentro un lugar seguro cobijándome en el hueco de la mano de Cristo… ¿lo quieres intentar?

Autora: Poly Toro

Escrito para www.destellodesugloria.org