No se lo permitas…
Siempre he creído en ese versículo que dice que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien. Claro que antes no era tan real para mí como lo es ahora.
No pretendo hacer una lista de las cosas terribles que me han ocurrido en la vida, ni empezar una lastimera lista de reclamos y denuncias por lo duros que han sido algunos momentos de mi biografía personal. TODO lo que me ha ocurrido, sobretodo lo “malo”, ha forjado mi carácter y “aleonado” mi espíritu; me ha hecho creer más firmemente que Dios me ama y me capacita para sobrellevar cualquier situación. Si lo hizo, lo hace y lo hará conmigo, también lo hará contigo en el momento difícil. Es lógico que en medio de la tormenta lo único que se quiere es un poco de quietud, pero incluso en medio de esa tempestad está la mano poderosa de Cristo acompañándote. Si estás con las antenitas paradas lograrás “leer” las intenciones de Dios y tomar serias determinaciones en tu vida.
El fin de semana hablaba con una joven y le decía que la única diferencia que existe entre quienes tenemos a Cristo en nuestro corazón y en quienes no, es que si nosotros estamos tristes por alguna situación, esa tristeza durará un periodo pero no será para siempre, porque nuestra promesa es tener una vida plena y una vida abundante en nuestra roca que es el Señor. Con todo y bajo cualquier circunstancia…¡GANAMOS!
Sé y me imagino que a muchos de los que están leyendo este escrito les ha tocado enfrentar desafíos fuertísimos y prueba viviente de Cristo son ustedes…los que han logrado vencer, lo que no significa que no hayan estado cansados (o lo estén hoy), sino que han entendido que TODO SUMA cuando se trata de Cristo y NADA RESTA.
Dios permite que atravesemos situaciones extremas y eso nos hace ser diferentes unos de otros y ahí está nuestra riqueza, ahí está nuestro “valor agregado”, lo que hace que mi vida te edifique a ti , y la tuya a mí. Sin embargo, cuando no podemos ver “lo difícil” como una suma, nuestro corazón se entristece y el enemigo utiliza eso a su favor para restarte fuerzas, coraje, visión, sueños y valentía. No importa que te den duro en el cuadrilátero, lo importante es que no te dejen knockout en el ring.
NUNCA PERMITAS QUE EL DIABLO USE EN TU CONTRA LO QUE DIOS USA A TU FAVOR.
Autor: Poly Toro
Escrito para www.destellodesugloria.org
No se lo permitas…
Siempre he creído en ese versículo que dice que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien. Claro que antes no era tan real para mí como lo es ahora.
No pretendo hacer una lista de las cosas terribles que me han ocurrido en la vida, ni empezar una lastimera lista de reclamos y denuncias por lo duros que han sido algunos momentos de mi biografía personal. TODO lo que me ha ocurrido, sobretodo lo “malo”, ha forjado mi carácter y “aleonado” mi espíritu; me ha hecho creer más firmemente que Dios me ama y me capacita para sobrellevar cualquier situación. Si lo hizo, lo hace y lo hará conmigo, también lo hará contigo en el momento difícil. Es lógico que en medio de la tormenta lo único que se quiere es un poco de quietud, pero incluso en medio de esa tempestad está la mano poderosa de Cristo acompañándote. Si estás con las antenitas paradas lograrás “leer” las intenciones de Dios y tomar serias determinaciones en tu vida.
El fin de semana hablaba con una joven y le decía que la única diferencia que existe entre quienes tenemos a Cristo en nuestro corazón y en quienes no, es que si nosotros estamos tristes por alguna situación, esa tristeza durará un periodo pero no será para siempre, porque nuestra promesa es tener una vida plena y una vida abundante en nuestra roca que es el Señor. Con todo y bajo cualquier circunstancia…¡GANAMOS!
Sé y me imagino que a muchos de los que están leyendo este escrito les ha tocado enfrentar desafíos fuertísimos y prueba viviente de Cristo son ustedes…los que han logrado vencer, lo que no significa que no hayan estado cansados (o lo estén hoy), sino que han entendido que TODO SUMA cuando se trata de Cristo y NADA RESTA.
Dios permite que atravesemos situaciones extremas y eso nos hace ser diferentes unos de otros y ahí está nuestra riqueza, ahí está nuestro “valor agregado”, lo que hace que mi vida te edifique a ti , y la tuya a mí. Sin embargo, cuando no podemos ver “lo difícil” como una suma, nuestro corazón se entristece y el enemigo utiliza eso a su favor para restarte fuerzas, coraje, visión, sueños y valentía. No importa que te den duro en el cuadrilátero, lo importante es que no te dejen knockout en el ring.
NUNCA PERMITAS QUE EL DIABLO USE EN TU CONTRA LO QUE DIOS USA A TU FAVOR.
Autor: Poly Toro
Escrito para www.destellodesugloria.org
¡Blancos o Negros!
El amor del Señor es incondicional, tanto que no escatimó en ofrecer su más preciado tesoro para que muriera por nosotros en la cruz. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16 (Reina Valera 1960).
Lamentablemente, en ocasiones se nos olvida el significado de este gran sacrificio, especialmente cuando Dios nos pide que hagamos algo que no nos gusta hacer; por ejemplo: dejar de hacer aquello que el Señor sabe que nos daña y que daña a las personas que existen a nuestro alrededor. Más fácil es para nosotros quejarnos y decirle al Señor: “no puedo, no soy capaz”, o tal vez, “qué tiene esto de malo, tampoco para exagerar”… mis queridos amigos, cuando Dios empieza a dirigir el control de nuestra vida, es Él quien sabe que es lo mejor para nosotros, Él nunca va a pretender hacer algo para dañarnos o hacernos sufrir; por el contrario, siempre busca regalarnos bendiciones, amor y felicidad. Pero nosotros a veces nos empeñamos en ir en contra de su voluntad, creyendo que está equivocado y que lo que nos pide que hagamos en determinado momento en nuestras vidas es exagerado. ¡Ay de los que llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, que tienen la luz por tinieblas y las tinieblas por luz, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! Isaías 5:20 (Nueva Versión Internacional).
Dios es claro con su palabra, lo único que quiere es que nos dejemos guiar por Él, la garantía que tenemos es que mientras lo tengamos a Él en nuestras vidas, todo lo que nos pase será para bien. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Romanos 8:28 (Nueva Versión Internacional).
Es hora de definir a qué bando pertenecemos, o somos de Dios o somos del mundo, o somos blancos o somos negros; pero no pretendamos llevar una doble vida, sirviendo a Dios y al mundo al mismo tiempo porque no obtendremos buenos resultados. Dios nos quiere sólo para Él y a su lado nos esperan grandes bendiciones, todo aquello que hemos anhelado tener, lo tendremos, porque Él es un Dios generoso, lleno de misericordia y justicia. Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. Mateo 7:7-8 (Nueva Versión Internacional).
Digámosle ahora mismo que queremos pertenecer a su bando, que solo Él sea quien gobierne nuestras vidas, que solo Él tenga autoridad sobre nosotros.
¡Seamos justos a la hora de amar al Señor!
Autor: Marisela Ocampo Otálvaro
Escrito para www.destellodesugloria.org
¡Blancos o Negros!
El amor del Señor es incondicional, tanto que no escatimó en ofrecer su más preciado tesoro para que muriera por nosotros en la cruz. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16 (Reina Valera 1960).
Lamentablemente, en ocasiones se nos olvida el significado de este gran sacrificio, especialmente cuando Dios nos pide que hagamos algo que no nos gusta hacer; por ejemplo: dejar de hacer aquello que el Señor sabe que nos daña y que daña a las personas que existen a nuestro alrededor. Más fácil es para nosotros quejarnos y decirle al Señor: “no puedo, no soy capaz”, o tal vez, “qué tiene esto de malo, tampoco para exagerar”… mis queridos amigos, cuando Dios empieza a dirigir el control de nuestra vida, es Él quien sabe que es lo mejor para nosotros, Él nunca va a pretender hacer algo para dañarnos o hacernos sufrir; por el contrario, siempre busca regalarnos bendiciones, amor y felicidad. Pero nosotros a veces nos empeñamos en ir en contra de su voluntad, creyendo que está equivocado y que lo que nos pide que hagamos en determinado momento en nuestras vidas es exagerado. ¡Ay de los que llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, que tienen la luz por tinieblas y las tinieblas por luz, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! Isaías 5:20 (Nueva Versión Internacional).
Dios es claro con su palabra, lo único que quiere es que nos dejemos guiar por Él, la garantía que tenemos es que mientras lo tengamos a Él en nuestras vidas, todo lo que nos pase será para bien. Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito. Romanos 8:28 (Nueva Versión Internacional).
Es hora de definir a qué bando pertenecemos, o somos de Dios o somos del mundo, o somos blancos o somos negros; pero no pretendamos llevar una doble vida, sirviendo a Dios y al mundo al mismo tiempo porque no obtendremos buenos resultados. Dios nos quiere sólo para Él y a su lado nos esperan grandes bendiciones, todo aquello que hemos anhelado tener, lo tendremos, porque Él es un Dios generoso, lleno de misericordia y justicia. Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. Mateo 7:7-8 (Nueva Versión Internacional).
Digámosle ahora mismo que queremos pertenecer a su bando, que solo Él sea quien gobierne nuestras vidas, que solo Él tenga autoridad sobre nosotros.
¡Seamos justos a la hora de amar al Señor!
Autor: Marisela Ocampo Otálvaro
Escrito para www.destellodesugloria.org
¿Pasaremos el exámen?
Los siervos y las siervas de Dios, somos evaluados todo el tiempo. No solamente por el Señor, o por nosotros mismos, sino por aquellos a quienes ministramos con la Palabra, enseñamos, o incluso oramos intercediendo por sus necesidades. Las personas que de una u otra manera, depositan en nosotros su confianza, necesitan confirmar que: “…verdaderamente somos varón o mujer de Dios, y que la Palabra de Jehová es verdad en nuestra boca” (1 Reyes 17:24) No dudan del Señor, sino de quienes le representamos a Él.
Por supuesto que tienen, todo el derecho de dudar, porque lastimosamente ¡hay demasiados charlatanes, ocupándose de las cuestiones espirituales! Mercaderes del templo, que solo buscan lucrar con la fe. Son “avivados”, pero no con fuego del Espíritu Santo. No es ese “Avivamiento” el que se ve reflejado en ellos, sino el mezquino y oscuro deseo de tener fama, reconocimiento y aún ventajas materiales por el supuesto “servicio a Dios”.
Están siempre agazapados, esperando para dar el “golpe de gracia”. Estos casos de burda manipulación religiosa, no son nuevos. Se les llama “simonía”, por aquel mago de nombre Simón, que quiso negociar con los dones, la gracia, la autoridad y la unción del Señor. (Hechos 8:5-22) Son personas sin escrúpulos, que lejos de servir a Dios, se sirven de El. Lanzan profecías mentirosas; palabras que ¡jamás salieron de la boca de Dios! Crean falsas expectativas y hacen tropezar a los fieles incautos, que recurrieron a ellos, por necesidad.
El profeta Elías, seguramente también habrá causado a aquella mujer, la viuda de Sarepta la impresión de ser un charlatán (1 Reyes cap. 17) Es que en medio de una crisis tremenda de hambruna y sequía, este varón judío, llegó a su casa para pedirle agua y alimentos. Cosa que ella obviamente no tenía. Elías sonaba como poco caballero, insensible y hasta impertinente, por pedir que se le prepare la torta de harina y se le sirviera el agua, primeramente a él. Parecía no tomar en cuenta la situación y la angustia por la que estaban atravesando la viuda y su hijo.
Incluso Elías (como buscando respaldar semejante pretensión) lanza una palabra profética, a la que la viuda sin embargo, ¡hizo muy bien en creer!: “Porque Jehová, Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra” (1 Reyes17:14) Aquella palabra era de Dios ¡porque se cumplió! “Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías” (1 Reyes 17:16) No obstante, la mujer necesitaba algo más contundente, para darle al profeta, todo el crédito como siervo de Jehová.
Elías debería ser utilizado poderosamente por Dios, para realizar aquel milagro de devolverle a esa madre, a su hijo sano y salvo. Evidentemente, era el plan de Dios, que el profeta llegara a la vida de estas personas, para cumplir una misión. ¡Y el milagro sucedió! “¡Elías le trajo a su hijo con vida!” (1 Reyes 17: 19-23) Recién entonces, ante tan manifestación de Dios, aquella mujer, le dio crédito al profeta; tuvo que reconocer que Elías ¡de veras era un siervo poderoso de Jehová! y por consiguiente este no era un charlatán ¡no mentía!
Elías salió completamente aprobado como siervo de Dios. Tú y yo… ¿salvaremos el exámen? ¿Lograremos con nuestro accionar, arrancar esta tremenda confesión que hizo la viuda de Sarepta:
“Ahora conozco que tú eres varón de Dios y que la palabra de Jehová, es verdad en tu boca!”
(1 Reyes 17:24).
Autora: Estela Schüsselin
Escrito para: www.destellodesugloria.org
¿Pasaremos el exámen?
Los siervos y las siervas de Dios, somos evaluados todo el tiempo. No solamente por el Señor, o por nosotros mismos, sino por aquellos a quienes ministramos con la Palabra, enseñamos, o incluso oramos intercediendo por sus necesidades. Las personas que de una u otra manera, depositan en nosotros su confianza, necesitan confirmar que: “…verdaderamente somos varón o mujer de Dios, y que la Palabra de Jehová es verdad en nuestra boca” (1 Reyes 17:24) No dudan del Señor, sino de quienes le representamos a Él.
Por supuesto que tienen, todo el derecho de dudar, porque lastimosamente ¡hay demasiados charlatanes, ocupándose de las cuestiones espirituales! Mercaderes del templo, que solo buscan lucrar con la fe. Son “avivados”, pero no con fuego del Espíritu Santo. No es ese “Avivamiento” el que se ve reflejado en ellos, sino el mezquino y oscuro deseo de tener fama, reconocimiento y aún ventajas materiales por el supuesto “servicio a Dios”.
Están siempre agazapados, esperando para dar el “golpe de gracia”. Estos casos de burda manipulación religiosa, no son nuevos. Se les llama “simonía”, por aquel mago de nombre Simón, que quiso negociar con los dones, la gracia, la autoridad y la unción del Señor. (Hechos 8:5-22) Son personas sin escrúpulos, que lejos de servir a Dios, se sirven de El. Lanzan profecías mentirosas; palabras que ¡jamás salieron de la boca de Dios! Crean falsas expectativas y hacen tropezar a los fieles incautos, que recurrieron a ellos, por necesidad.
El profeta Elías, seguramente también habrá causado a aquella mujer, la viuda de Sarepta la impresión de ser un charlatán (1 Reyes cap. 17) Es que en medio de una crisis tremenda de hambruna y sequía, este varón judío, llegó a su casa para pedirle agua y alimentos. Cosa que ella obviamente no tenía. Elías sonaba como poco caballero, insensible y hasta impertinente, por pedir que se le prepare la torta de harina y se le sirviera el agua, primeramente a él. Parecía no tomar en cuenta la situación y la angustia por la que estaban atravesando la viuda y su hijo.
Incluso Elías (como buscando respaldar semejante pretensión) lanza una palabra profética, a la que la viuda sin embargo, ¡hizo muy bien en creer!: “Porque Jehová, Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra” (1 Reyes17:14) Aquella palabra era de Dios ¡porque se cumplió! “Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías” (1 Reyes 17:16) No obstante, la mujer necesitaba algo más contundente, para darle al profeta, todo el crédito como siervo de Jehová.
Elías debería ser utilizado poderosamente por Dios, para realizar aquel milagro de devolverle a esa madre, a su hijo sano y salvo. Evidentemente, era el plan de Dios, que el profeta llegara a la vida de estas personas, para cumplir una misión. ¡Y el milagro sucedió! “¡Elías le trajo a su hijo con vida!” (1 Reyes 17: 19-23) Recién entonces, ante tan manifestación de Dios, aquella mujer, le dio crédito al profeta; tuvo que reconocer que Elías ¡de veras era un siervo poderoso de Jehová! y por consiguiente este no era un charlatán ¡no mentía!
Elías salió completamente aprobado como siervo de Dios. Tú y yo… ¿salvaremos el exámen? ¿Lograremos con nuestro accionar, arrancar esta tremenda confesión que hizo la viuda de Sarepta:
“Ahora conozco que tú eres varón de Dios y que la palabra de Jehová, es verdad en tu boca!”
(1 Reyes 17:24).
Autora: Estela Schüsselin
Escrito para: www.destellodesugloria.org
El Temor que no te deja avanzar
Experimentamos temor en muchos momentos y áreas de nuestra vida, temor al fracaso, a nuevos comienzos, a cambios de vida, a la soledad, a una mala noticia, a una enfermedad, sin embargo, muchas veces ignoramos que el temor es un arma del enemigo muy bien diseñada que nos hace desistir al momento de querer enfrentar una dificultad porque nos hace dudar de nuestra capacidad y mas aún, de lo que Dios puede hacer para ayudarnos.
El temor como definición es un sentimiento desagradable que nos asusta o hace creer que estamos en peligro ante algo que puede dañarnos, en la Biblia el temor se menciona en dos sentidos uno como el temor a Dios (que habla de respeto, reverencia y reconocimiento a su grandeza) y el temor que esta relacionado con el miedo y esos sentimientos de inseguridad y desconfianza, en este caso es ese el temor que no debemos sentir, pero que lamentablemente a veces aun sin ser nuestra intención permitimos que poco a poco vaya entrando en nuestra vida.
Hay muchos versos de la Biblia que hablan sobre el temor, pero todos tienen algo en común, son mensajes de Dios para alentarnos en cada momento de debilidad, pues aunque Dios sabe nuestra capacidad y nos brinda en cada momento su apoyo y su compañía también sabe que nuestra naturaleza humana a veces pesa mas y a pesar que sabemos que Él esta con nosotros terminamos creyendo todo lo que el enemigo a través del temor nos quiere impedir.
Puedes ser una persona valiosa con habilidades y dones hermosos, pero el temor a lo que hay alrededor te detiene, es como una cadena imaginaria que te mantiene atado y no te deja avanzar, como si una parte de ti esta convencida de lo que puedes hacer pero otra al mismo tiempo te hace dudar y solo te mantiene desperdiciando tu oportunidad de realizar las cosas que te has propuesto.
¿Recuerdas esos planes que tenías, tantas metas y propósitos que deseabas cumplir, los ministerios que querías comenzar a descubrir? ¿Dónde están ahora? Tal vez sin darte cuenta has sido victima del temor que sutilmente se disfraza y te desanima haciéndote pensar en las críticas, burlas, habladurías, necesidades o carencias, y has olvidado que Dios te ha puesto todo en tus manos para que lo logres.
El temor no viene al comenzar a recorrer un camino, viene cuando ya has caminado una buena parte porque su función es desanimarte e impedir que avances y llegues a la meta que te has trazado, es un arma silenciosa del enemigo para frenar los pasos de quien se dirige a la victoria, es una mentira que se planta y echa raíz impidiendo que produzcas frutos.
La única manera de impedir que el temor se apodere de tus ganas de avanzar, o echarlo de tu vida si es que se ha hecho presente, es la cercanía a Dios, una relación de confianza y comunicación con Él genera un sentimiento de seguridad, la convicción de que no hay nada que temer porque es Él quien va caminando a tu lado.
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 1°de Juan 4:18
Muchas veces a pesar de que ya lo sabemos, hay ciertas situaciones en las que por lo difícil que se nos presentan lo primero que hacemos es querer salir corriendo y olvidarnos de todo, dejando que el temor cumpla su propósito de impedir nuestro crecimiento.
En toda la palabra de Dios esta dicho en diferentes maneras e ilustraciones que NO TEMAS pero el no temer es una decisión que debes tomar solamente tu, solo tu puedes tomar el valor de continuar, de seguir adelante y avanzar, y demostrarle a Dios que lo amas confiando en Él.
En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?
Salmos 56:11
Autora: Maite Leija
Escrito para www.destellodesugloria.org
El Temor que no te deja avanzar
Experimentamos temor en muchos momentos y áreas de nuestra vida, temor al fracaso, a nuevos comienzos, a cambios de vida, a la soledad, a una mala noticia, a una enfermedad, sin embargo, muchas veces ignoramos que el temor es un arma del enemigo muy bien diseñada que nos hace desistir al momento de querer enfrentar una dificultad porque nos hace dudar de nuestra capacidad y mas aún, de lo que Dios puede hacer para ayudarnos.
El temor como definición es un sentimiento desagradable que nos asusta o hace creer que estamos en peligro ante algo que puede dañarnos, en la Biblia el temor se menciona en dos sentidos uno como el temor a Dios (que habla de respeto, reverencia y reconocimiento a su grandeza) y el temor que esta relacionado con el miedo y esos sentimientos de inseguridad y desconfianza, en este caso es ese el temor que no debemos sentir, pero que lamentablemente a veces aun sin ser nuestra intención permitimos que poco a poco vaya entrando en nuestra vida.
Hay muchos versos de la Biblia que hablan sobre el temor, pero todos tienen algo en común, son mensajes de Dios para alentarnos en cada momento de debilidad, pues aunque Dios sabe nuestra capacidad y nos brinda en cada momento su apoyo y su compañía también sabe que nuestra naturaleza humana a veces pesa mas y a pesar que sabemos que Él esta con nosotros terminamos creyendo todo lo que el enemigo a través del temor nos quiere impedir.
Puedes ser una persona valiosa con habilidades y dones hermosos, pero el temor a lo que hay alrededor te detiene, es como una cadena imaginaria que te mantiene atado y no te deja avanzar, como si una parte de ti esta convencida de lo que puedes hacer pero otra al mismo tiempo te hace dudar y solo te mantiene desperdiciando tu oportunidad de realizar las cosas que te has propuesto.
¿Recuerdas esos planes que tenías, tantas metas y propósitos que deseabas cumplir, los ministerios que querías comenzar a descubrir? ¿Dónde están ahora? Tal vez sin darte cuenta has sido victima del temor que sutilmente se disfraza y te desanima haciéndote pensar en las críticas, burlas, habladurías, necesidades o carencias, y has olvidado que Dios te ha puesto todo en tus manos para que lo logres.
El temor no viene al comenzar a recorrer un camino, viene cuando ya has caminado una buena parte porque su función es desanimarte e impedir que avances y llegues a la meta que te has trazado, es un arma silenciosa del enemigo para frenar los pasos de quien se dirige a la victoria, es una mentira que se planta y echa raíz impidiendo que produzcas frutos.
La única manera de impedir que el temor se apodere de tus ganas de avanzar, o echarlo de tu vida si es que se ha hecho presente, es la cercanía a Dios, una relación de confianza y comunicación con Él genera un sentimiento de seguridad, la convicción de que no hay nada que temer porque es Él quien va caminando a tu lado.
En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 1°de Juan 4:18
Muchas veces a pesar de que ya lo sabemos, hay ciertas situaciones en las que por lo difícil que se nos presentan lo primero que hacemos es querer salir corriendo y olvidarnos de todo, dejando que el temor cumpla su propósito de impedir nuestro crecimiento.
En toda la palabra de Dios esta dicho en diferentes maneras e ilustraciones que NO TEMAS pero el no temer es una decisión que debes tomar solamente tu, solo tu puedes tomar el valor de continuar, de seguir adelante y avanzar, y demostrarle a Dios que lo amas confiando en Él.
En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?
Salmos 56:11
Autora: Maite Leija
Escrito para www.destellodesugloria.org


0