Hace días se dio un paso más en la inseguridad de nuestro amado país, México. Si, lo escribí bien, no dije en la lucha contra, si no en la inseguridad. Un gran avance, en términos de pánico, desquiciamiento y de lo absurdo: la auto restricción por miedo.

No es auto censura por padecer persecución, como hacen los misioneros en la India, Pakistán o China, donde los gobiernos premian el homicidio de un cristiano confeso, si no el auto amordazamiento de un blog por causa del miedo a sufrir violencia por dinero.

Sí, en caso de que no sea claro, lo diré con mi acostumbrada puntualidad: hay personas que están haciendo privados sus blogs por miedo a ser secuestrados. ¿De qué se trata esto?

¿Cual es la razón de tener un blog si lo vamos a cerrar, si vamos a discriminar a nuestros lectores, seleccionándolos, aislándolos de nuestros contenidos y separándolos de la conversación? Un blog “privado” equivale en la conversación global que son los blogs a un cuarto cerrado o a un secreteo desconsiderado delante de todos los que te puedan ver.

La privacidad de los blogs es una herramienta destinada a familias, a empresas o a instituciones que intentan usar al blog como una especie de intranet, con la que puedan comunicarse y dejar constancia de sus comentarios. Sin embargo, el que algo se pueda hacer no significa que sea correcto en su ejecución.

Esto se remonta al secuestro reciente de Fernando Martí, de 14 años, quien murió presuntamente como víctima de sus plagiarios. No pasaría de ser un caso más de secuestro en el país de los secuestrados, pero, los medios tradicionales necesitan vender periódicos y espacios televisivos, así que se volvieron cibernéticos de pronto. “Descubrieron” que el joven asesinado tenía su perfil en Hi5, y que, esto, dicen, fue lo que lo pudo poner en manos de los secuestradores.

Los sagaces periodistas olvidan aparentemente que el joven victimado era hijo del dueño de la multimillonaria franquicia “Deportes Martí” y que por ese único hecho, ya era completamente secuestrable. No justifico el crimen, sólo lo hago razonable. Un criminal no secuestrará al hijo del zapatero, pero sí a los hijos de una dama de sociedad que se pasa las mañanas en el spa, los sábados en las tiendas y las tardes hablando de su último crucero.

¿Qué te hace secuestrable? Que se sepa o se deduzca que eres capaz de reunir un capital considerable a cambio de la seguridad de un familiar o amigo plagiado. Un secuestro exprés puede no ser tan complicado como el que sufrió el chico Martí, aún así es un secuestro y ese lo podemos sufrir todos, aunque para ello no requieren ver nuestro perfil de Facebook.

Todos estamos a expensas de un accidente. Hace años, el esposo de nuestra entonces casera murió al no soltar su cartera mientras era robado en la calle, sin necesidad de que se conociera su correo electrónico siquiera. Actualmente no es necesariamente a través de las redes sociales como los secuestradores o extorsionadores buscan sus víctimas, aunque desde luego pueden aprovecharlas.

Es la presunción, el ego de lo que se posé, el lucimiento de lo efímero, lo que nos hace ser objetivos perfectos para la violencia de la abducción. Lamentablemente, eso impacta en la razón provocando miedo y desconcierto. Esto ha llevado a que por lo menos uno o dos blogs que conozco se cierren y se vuelvan selectivos. Al ser tan exclusivos se vuelven el más obvio y claro objetivo de los criminales, porque, pensemos: ¿qué tienen que esconder? ¿Acaso no te llamaba más la atención robar las galletas de la parte alta de la alacena cuando eras niño, que tomar una manzana del comedor?

Un verdadero criminal no es tan tonto como para andar buscando en google la palabra “secuestrable”, para ver si sale algún empresario regordete con cara de “me pudro en dinero” o una señora nice con cara de “soy super cool, super linda, super buena madre y super rica”. Si yo fuera secuestrador me iría a parar frente a una escuela privada de “catego”, con discreción miraría a las orgullosas damas que visten Oscar de la Renta y después de seguirlas me encargaría de evaluar si pueden pagar mis vicios a cambio de su seguridad. No se necesita cancelar la cuenta de My Space para evitar eso. Los criminales son malos, de verdad malos y no necesariamente debemos escondernos con miedo, si no defendernos con cautela.

Lo que necesitamos es vivir modestamente, no presumir lo que con trabajo se tiene, no usar la jactancia de lo poseído como masturbación al ego delante de la clase obrera (a la cual, me honro en pertenecer desde mis antepasados albañiles).

Todos podríamos pasar por eso, y por eso debemos ser cautos, cuidando nuestros hábitos y eso incluye el no dar de alta “amigos” en Facebook sólo porque sí, o dar información a cualquiera; sin embargo el tener un blog público un día y luego hacerlo privado es en unos casos (debe haber excepciones, si es tu caso te invito a exponer tus razones) convertirlo en un club exclusivo de la auto concesión.

Buenos hábitos como el no seguir una misma ruta, evitar cambios frecuentes de automóvil (cada año), no contar dinero en la calle, no presumir tus días de compras, cuanto gastas, cuantos viajes haces y demás, aparte de cuidar tu personalidad te harán más seguro si perteneces al 20% de personas ricas de este mundo o si intentas parecerlo. Además, nos sirven a todos los seres mortales y comunes que todos los días comemos a la carta, como dice el chiste: barajamos, repartimos y el primero de la familia que saque la carta con as es el que come ese día.

Por lo demás, debe haber casos fundamentados para cerrar un blog o hacerlo privado, aparte de lo empresarial; sin embargo creo que por lo menos debe de haber alguno en que más bien debe ser el pretexto perfecto para crear un ambiente para la veneración de sí mismo, con un grupo selecto de fans que jamás le cuestionarán y nunca pensarán diferente.